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El gato que está triste y desteñido

El gato que está triste y desteñido

El gato que está triste y desteñido
abril 28
18:39 2014

Dice el refrán que los gatos tienen siete vidas. Que cuando los lanzan al vacío –ese espacio indefinido– siempre caen de pie. Que son desconfiados, traicioneros y muchas cosas más que deben incomodar a sus admiradores. Invariablemente son usados como ejemplo de animales independientes y nada sumisos a sus dueños.

Con los exiliados pasa algo similar, ya que cada vez que emprendemos un nuevo destino, en la ya larga diáspora nacional, es como si volviésemos a nacer con todas las dificultades de un parto no-natural, en vientre ajeno. Para seguir la comparación con los pequeños felinos, no olviden que generalmente quienes toman los caminos del mar –que en la mayoría de los casos conducen al bien– lo hacen por su incapacidad para formar parte del dócil rebaño que alimenta con su silencio a las dictaduras.

Yo he nacido –quizás sea lo contario– dos veces en estos veinte años de lejanía. Ellos, que no son ustedes, me prohíben volver –el más triste de los verbos– al tronco patrio, que cada día siento más lejano y menos interesante. Algo que no me incomoda, ya que hace mucho tiempo tomé la decisión de cambiar ese limitado concepto de nacionalidad.

Hoy me considero un ciudadano universal con raíces más brasileiras que insulares. Sé que esta declaración puede traerme problemas –no solo de interpretación– en esta aldea, territorio de la discordia, donde momentáneamente he anclado mi andar.

Si partimos de la base que antes de las palabras surgen los pensamientos, les digo que aún pienso en portugués, que mis ideas bailan samba, que mi consciente se resiste al español. Si esto les pareciese poco, no olviden que otra intrusa pero necesaria lengua –me refiero al idioma– pide permiso para entrar en un cuerpo anquilosado por los años, y por la terquedad de los destierros.

Recuperar el habla que me parió, y adquirir la nueva, se ha convertido en una batalla interior, me niego a olvidar el idioma que me ha acompañado desde 1994, y al cual agradezco gran parte de mi escritura, que es lo mismo que mi vida. Es una cruzada casi perdida, ya que la cotidianidad es la peor de las desmemorias.

Lo único que ha conseguido la diaria invasión de cubanidad en Miami es hacerme sentir aún un imberbe, que trata de readaptarse a esa cultura primogénita pero distante de los patrones que adquirí en estos largos años de vagar entre los sueños rotos y la cruda realidad del excomulgado. Sentimiento lógico y justificado, por haber vivido demasiado tiempo al sur de los discursos, y por mi inmersión en ese otro lenguaje del que ya les hablé.

Para parar de escribir sobre mojado, debo reafirmarles que me está costando mucho trabajo adaptarme al cubaneo imperante en este espacio. Los emigrados recién llegados, que supuestamente son los tan cacareados hombres nuevos, confirman el  fracaso de ese macabro experimento. Al abrir sus bocas percibo que el idioma que aprendí en la infancia es totalmente distinto a esta jerigonza para mí incomprensible.

Si a todo lo expuesto anteriormente sumamos que gran parte de las personas que habitan esta ficticia e impuesta nacionalidad – a 90 millas de todos los sueños– continúan viviendo de alguna manera bajo la influencia del des-gobierno de la isla, asumiendo como doctrina esa incomprensible intolerancia que tanto daño nos hizo, no veo a corto plazo una normalidad ideológica, mientras en las dos orillas no exista una amplia tonalidad de colores. Hoy lamentablemente –al sur o al norte– se es zurdo o se batea a la derecha.

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Sobre el autor

Javier Iglesias

Javier Iglesias

Javier Iglesias (La Habana, 1963). Poeta, traductor, guionista. Ha publicado el poemario “Mapa de soledad” y en Brasil obtuvo el 1º Premio “Filma Brasilia” con el guión cinematográfico “O Comendador”, filmado en 2001. Coordina el blog Escombros Hablaneros, seleccionado entre los 100 mejores de Brasil. Es miembro de la Comisión Organizadora de la Bienal Internacional de Poesía de Brasilia y del Sindicato de Escritores de esa ciudad. Actualmente vive en Miami.

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2 comentarios

  1. Armando Sampaio Lacerda
    Armando Sampaio Lacerda abril 29, 11:33

    Parabens Javier, reporter das coisas da alma e das pátrias.

  2. Javier Iglesias
    Javier Iglesias abril 29, 19:50

    Obrigado Armandão, grande cineasta do Planalto Central.

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