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El horror que nunca existió

El horror que nunca existió

El horror que nunca existió
Diciembre 18
15:05 2014

Yo no vivo en Cuba. Yo no fui exiliada. La dictadura la viví de lejos y vino desde la derecha. A mí me enseñaron que el Che fue un grande, un héroe. Aprendí a amar las revoluciones y a los que se juegan la vida por la (supuesta) libertad. Luego, la vida quiso que escuchara otras voces, que conociera otra parte de la historia, que supiera de gente que tiene prohibido ver a su familia, que fue presa por sus ideas políticas, que Cuba no era aquellos que yo creía. De hecho, en los últimos años, muchas de las cosas que creía se fueron tambaleando. Cuba no es lo que creía, el exilio no es lo que creía, Israel no es lo que creía tampoco y el Uruguay que dejé no es el mismo hoy. Pero hoy me atañe la “reconciliación” de Estados Unidos con Cuba.

He leído en los muros de Facebook comentarios antagónicos y, la verdad, poco importa quién tiene razón. Cada cual tiene su razón, su dolor, su historia. Lo que importa es, en definitiva, si esta estrategia beneficiará a quienes tiene que beneficiar o a quienes quieren salir beneficiados (que no son los mismos). Los más perjudicados dicen que no, que es un error. Yo, por mi parte, no puedo vivir sin esperanza de cambios. Pero, en resumen, lo que yo quiero ahora es solo traer el texto de Rafael Pineiro López, exiliado cubano en Miami, traer un sentir en particular que me recordó a otros que llegaron del otro extremo, con la misma fuerza:

“El horror no existe. Nunca existió. Todo ha sido un sueño vaporoso creado por algún mefistofélico aprendiz de brujo que nos hizo atisbar lo inexistente y nos hizo escuchar lo que jamás se pronunció. No murieron aquellos soldados, asesinados de noche en el cuartel Moncada por las hordas de ladrones de carros de Artemisa. Quizás estos tampoco existieron, a fin de cuentas. Ni la Cabaña y los disparos al amanecer, ni las ejecuciones de Guevara, ni los ahogados en las aguas del estrecho, ni los aviones derribados, ni las guerrillas, ni las turbas, ni el discurso del odio con que nos despertaban cada mañana. Todo yace en la bruma y el tiempo borrará lo que algún día pensamos que había sido real. No existe nada. El horror nunca fue. Tampoco los esclavos que gritan felices por la bota del amo, que saltan y que culpan a los otros y que vuelcan el odio inoculado en las escuelas sobre aquellos que sostienen la vergüenza, la escasa vergüenza que nos caracteriza. El horror no existe. Nunca existió”.

Sobre el autor

Maia Losch Blank

Maia Losch Blank

Maia Losch Blank (Montevideo, 1971). Ganó el concurso internacional de poesía “Versos de la Torre del Reloj” en España en 2011, y al año siguiente obtuvo primera mención en el X Certamen Literario Gonzalo Rojas Pizarro (Chile) con el relato "Presagios". “Allí donde el viento espera”, su primera novela publicada (Editorial Sinerrata), apareció en España en 2013. A los 25 años se trasladó desde Uruguay a Israel, donde reside actualmente con su marido y sus dos hijos y edita el blog Errante y errata (http://maialoschblank.wordpress.com/). Tiene estudios en Letras y Antropología y ha incursionado en las artes plásticas (maiablank@gmail.com).

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