Neo Club Press Miami FL

El Islam

El Islam

El Islam
febrero 25
01:57 2015

 

La palabra Islam significa simplemente “sumisión”.

¿Es el Islam un credo religioso más “primitivo” que el cristianismo y el judaísmo?

¿Cómo es posible que la otrora esplendorosa civilización islámica hoy se presente con el Talibán afgano, ISIS o el Imán del Yemen como la más intransigente?

¿Es el mundo árabe-islámico un bloque político y social monolítico, como ha proclamado constantemente la Liga Árabe, en el cual están fundidas antípodas como el Estado de corte “moderno” tipo tunecino y el medieval a lo yemenita?

¿Qué permite en ese universo la persistencia de iluminados que arrastran multitudes, ya sean políticos, grupos clánicos como los hachemitas jordanos, o simplones transfigurados en profetas como el ayatolá iraní Ruhollah Jomeini, o el prófugo afgano mullah Mohammed Omar, o el connotado terrorista saudita Osama Ben Laden?

Así, el mundo islámico, teocrático, ultra-religioso o laico, envuelto en el misterioso declinar de su inmensa y vieja civilización, ha devenido en un vasto frente de rechazo a Occidente y a todo lo moderno, abrazando las confrontaciones suicidas con Israel y el terrorismo. El secreto de su frustración, de su histeria colectiva, de la constante comparecencia de “iluminados” y “profetas”, se remonta a una docena de siglos, cuando se engendró su paranoia religiosa y su nacionalismo arcaico. En un primer tiempo, la comunidad musulmana instalada en un territorio extranjero, al encontrarse en minoría, debe practicar el “Dar al-Sulh”, la paz momentánea, para que todos los infieles permitan el proselitismo islámico en su propio territorio, sin exigir ninguna reciprocidad en tierras musulmanas. En un segundo tiempo, cuando la implantación de la comunidad islámica está confirmada, entra en juego el imperativo coránico de la conquista y la violencia.

Es el “Dar al-Harb”, donde la tierra de la infidelidad se convierte en “zona de guerra”, y en la cual toda resistencia a la implantación del Islam debe ser aplastada. El tercer tiempo es aquel en el que los musulmanes acaban por dominar. Es el “Dar al Islam”, el reinado del Islam.

La voluntad del Dios coránico es imperativa y se presenta al humano de manera prescrita. No necesita de colaboración, sino que impone la subordinación pasiva, su voluntad divina no permite la voluntad humana. Al Dios de Mahoma le falta el humanismo y la filantropía divina del Dios de Jesús, el Cristo.

El Dios coránico no se apiada del humano, no lo ama, sólo le exige obediencia. El elemento que determina y caracteriza el rapport entre Alá y el musulmán es la sujeción, la dimensión del sometimiento exterior que subyuga a su interior. Mientras que la obediencia cristiana se halla en lo interior que trasciende a lo exterior. Entre Alá y el musulmán se instaura, desde el principio, un acercamiento unilateral donde la subjetividad del creyente está suprimida y con ello la posibilidad de un ejercicio de pensamiento, de libertad y de voluntad auténtica.

Así, quien no comparta la visión islámica del mundo es considerado un ser inferior condenable. Nada de tolerancia, nada de libertad, solo una ley: la haría que condena a muerte a quienes “insultan” al Profeta, como la fatua contra el escritor Salman Rushdie y contra quienes “ofenden” la religión, como Teh Van Gogh, cuyo filme le costó la vida, al ejemplificar cómo el fundamentalismo se introduce en el campo íntimo de la persona, condicionando la dinámica social y familiar en un fondo de miseria e ignorancia.

El Islam y el catolicismo no son religiones equivalentes. El catolicismo no cree en la guerra santa por sistema, además afirma la individualidad frente al concepto de umma islámico. Por eso ambos sistemas no son homologables o integrables: se fundan en conceptos contrapuestos.

Contrariamente al cristianismo, que acepta la distinción entre Iglesia y Estado, el Islam no distingue el hecho religioso de lo político y lo social, constituyendo así, innegablemente, un universo referencial distinto. Para el musulmán no prevalece otro derecho que el absoluto conferido por el Corán, no existe otra legitimidad que no sea la palabra coránica y la tradición que la interpreta. Mientras, Occidente no se aferra a la voz bíblica como derecho.

El Islam nunca ha separado, ni lo hará, la simbiosis que hace Occidente con el cristianismo. La Europa cristiana, sobre todo la del circum-Mediterráneo, conoció durante 13 siglos la sed de dominio islámica, su ejercicio de la piratería, la doctrina de conversión forzosa, la voluntad de sustituir con la violencia al cristianismo y borrarlo de la historia, y su obstinación de no distinguir entre política y religión.

Sobre el autor

Juan F. Benemelis

Juan F. Benemelis

Juan Benemelis (Manzanillo, 1942). Diplomático, historiador y ensayista. Ha publicado más de una veintena de libros centrados en diversas temáticas, que van de lo científico a lo histórico. Entre ellos, "Las guerras secretas de Fidel Castro", "Castro: subversión y terrorismo en África", "Paradigmas y fronteras. Al caos con la lógica", "De lo finito a lo infinito", "El Corán y el Profeta", "Islam y terrorismo" y "La memoria y el olvido". Reside en las afueras de Miami.

Artículos relacionados

0 Comentario

No hay comentarios

No hay comentarios, escribe el tuyo

Escribe un comentario

Escriba un comentario

Armando de Armas en el Festival VISTA:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  José Hugo Fernández

Una trompetilla, eso es la libertad

José Hugo Fernández

  La trompetilla se fue de Cuba. Su ausencia representa para nuestra gente lo mismo que representó la retirada de los cohetes soviéticos para el régimen. De pronto, ya no

0 comentario Leer más
  Ángel Santiesteban

La Parca merodea

Ángel Santiesteban

  A la abuela se le ha hecho costumbre mantener la vigilia en las madrugadas. Espera impaciente en la oscuridad porque de todas maneras quedó ciega por la diabetes, y

0 comentario Leer más
  Nilo Julián González

Querido padre

Nilo Julián González

                si dejara de buscar el asombro de todo y del mundo si dejara de ver con sanidad con este es mi cuerpo

0 comentario Leer más
  Yosvani Oliva

Tenga cuidado la noche

Yosvani Oliva

                Ándese sobreavisada la noche tan permisora de este bufón aburrido buscando quien lo contente. Trastoca las prioridades y a quemarropa dispara estrellas

0 comentario Leer más
  Baltasar Santiago Martín

¿Suicidio?

Baltasar Santiago Martín

  En memoria de Juan O’Gorman             No entres al río con los bolsillos llenos de piedras como hizo Virginia; antes que suicidarte, arrójale las

0 comentario Leer más