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El legado de Fidel Castro

El legado de Fidel Castro

mayo 18
04:12 2011

1-alexander_castroEl gansterismo y la corrupción que asolaron a gobiernos anteriores al de Fidel Castro han encontrado en estos 52 años su momento superlativo. ¿Qué son los siete años de Fulgencio Batista, al que no justifico en sus desmanes, ante el siguiente resultado de la Fundación Archivo Cuba?  

5 700 fusilados. 2 000 prisioneros políticos. 2 000 desaparecidos. 7 000 balseros ahogados en el mar. 13 000 muertos en la Guerra de Angola…  Batista ha sido una figura de la cual el castrismo, a beneficio propio, ha creado un estereotipo maléfico, mientras que Castro sigue siendo como el Padrecito Stalin, tan bueno a pesar de sus desvaríos, ya que es carismático e histriónico, con el que las celebridades del mundo entero quieren retratarse como si se tratara de un ser antediluviano. Desde el bailarín Antonio Gades y Harry Belafonte, a Steven Spielberg.  

De pronto, al bajar, Fidel tropieza en una tribuna y cae de bruces ante el público que le aplaudió un instante antes. Y ahí comienza su descenso al Hades. Un padecimiento intestinal severo lo ha inutilizado. Y en vez de su sempiterno traje verde olivo, del que suprimió los escapularios y collares de semillas de Santa Juana con los que bajó de la Sierra Maestra, hace ahora publicidad de la marca Adidas. El Rey Juan Carlos de España le regaló un chándal que no se ha puesto, no vaya a ser que esté manipulado por la CIA.

¿A quién sorprende que, dinásticamente, en su lugar Fidel pusiera a su hermano? A nadie. El una y otra vez postergado VI Congreso del PCC, que debió realizarse en 2002 y tuvo lugar en 2011, cumplió las expectativas de los cubanólogos y economistas de todo del mundo: ningún cambio. Más de lo mismo. Fue lo que prometía ser: otro evento anodino e irrelevante. Pero el ego de Fidel no podía sustraerse a tan magna oportunidad. Y reapareció. Con su divismo de siempre. Rodeado de enfermeros disfrazados de ayudantes personales y un numeroso séquito de guardaespaldas. El coro de espectadores lo ovacionó y él revivió aquellos momentos de su juventud en que era el Ser Supremo de Cuba, como nos lo muestra el cineasta Ricardo Vega, exiliado en París en su documental “Fiel Castro” (Producciones Lunáticas, 2008).

Con magníficos materiales casi desconocidos, de archivos sustraídos de Cuba, Vega crea el retrato de un rompecabezas imposible de armar, cual caleidoscopio de un personaje contradictorio, ególatra, mitománo y megalómano. Fidel Castro está aquí en todo su esplendor. A ello habría que unir el documental “Fidel Castro: ¿Le absolverá la Historia?”, dirigido  y producido por Ricardo Palmer en 2007, un vasto panorama de la historia de la Cuba actual cual inmenso caos, que es lo que recibe como legado Raúl de manos de su hermano, del que ha sido el cómplice y secuaz más cercano e incondicional.

Raúl Castro se enfrenta a una Cuba depauperada en todos los sentidos. El problema de la vivienda es catastrófico. Igual se podrían calificar otros aspectos de la vida común del ciudadano. La ropa es escasa; el problema alimenticio dramático frente a una economía sumergida de vastas proporciones. El transporte público es igualmente desastroso. La URSS incentivó el monocultivo con la industria azucarera y frustró la emergente o en desarrollo. Eso, descontando que se ha dilapidado el subsidio soviético durante casi cinco décadas, que tiene el monto de sumar cinco veces el dinero que Estados Unidos destinó con el Plan Marshall a la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial.

La situación sanitaria está igualmente en crisis. Solamente en la provincia de Oriente hay 4 000 niños distróficos para los que están pidiendo ayuda a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La situación de las entidades financieras está en quiebra. Aunque la revista Forbes estima la fortuna personal de Fidel en unos 1 400 millones de dólares. La de Raúl en 300 millones y la de Ramiro Valdés en unos 250 millones. Fidel tiene lo que llaman eufemísticamente “la cuenta del Comandante”, a donde van a parar los ingresos del 5 % de todas las centenas de corporaciones diseminadas por todo el mundo. No a su nombre –ningún capo de la mafia ni los ladrones profesionales tienen cuentas con sus propios nombres–, sino a través de terceras personas o entidades domiciliadas fuera de la isla, o en representaciones mixtas. Pierre Mirabaud, presidente de la Asociación de la Banca Suiza, afirma que no existen en ese país cuenta alguna a nombre de Fidel Castro, aunque, acota, “hay varios empresarios cubanos dedicados al turismo con los que se tienen relaciones bancarias establecidas”. De esto se encarga el Banco Financiero Internacional, fundado en La Habana en noviembre de 1984. La banca de las entidades poderosas del mundo  le niega créditos a Cuba porque sabe que no los va a cobrar. Fidel mismo ha incentivado a los países del Tercer Mundo y al movimiento que integran los No Alineados, cuyas deudas pide no pagar, y para lo que hizo un evento con representantes de Estados de América Latina y el Caribe en 1985.

No obstante, la deuda externa de Cuba alcanza unos 50 000 millones de dólares. Carlos Alberto Montaner nos recuerda en su libro “Viaje al corazón de Cuba” (AIL: Asociación Iberoamericana por la Libertad, Madrid, 2009) que “el diplomático panameño José Blandón, representante del general Noriega, contó cómo Castro, en su presencia, medió en una disputa entre su presidente y el Cartel de Medellín por 200 millones de dólares procedentes del tráfico de drogas”. Mientras el pueblo vive vejado, humillado y en condiciones paupérrimas, los Castro tienen las mansiones más suntuosas  de las ciudades más importantes de Cuba, e incluso cotos de caza y pesca privados. A esto hay que sumar los gastos del ejército más equipado de América Latina, como señala en su libro Montaner: “225 000 soldados y oficiales de infantería, 190 000 reservistas, 500 000 milicianos, 1 400 tanques de guerra, una cantidad similar de piezas de artillería, 2 fragatas, 4 submarinos, y otras sesenta naves de diversos tamaños, mientras la fuerza aérea alcanza 400 aviones y helicópteros de combate y transporte. Es un ejército mayor que el brasileño, el canadiense o el español”.  

Lo cierto es que las estadísticas reales de Cuba nadie las conoce. Ocultas están bajo un secretismo más que sospechoso. Recibe Raúl el legado de un bárbaro, su hermano, al que ha estado siempre supeditado y cuya represión le ha llevado a desintoxicarse varias veces por alcoholismo, como nos relata quien fuera la periodista preferida de los Castro, Lissette Bustamante, en su libro “Raúl Castro: a la sombra de Fidel” (Ed. Martínez Roca, Madrid, 2008). El otro matiz de este personaje lo traza Alina Fernández en su autobiografía “Alina: memorias de la hija rebelde de Fidel Castro” (Ed. Plaza y Janés, Barcelona, 1997). Y no podía faltar, para completar el perfil del personaje, “Raúl Castro: la pulga que cabalgó al tigre” (Ed. Ariel, Barcelona, 2010), del periodista Vicente Botín, corresponsal de TV Española en La Habana desde 2005 a 2008. Ninguno de estos libros ha circulado en Cuba, así que el poder de la isla acaba de caer en alguien público que a su vez es un perfecto desconocido. Alina Fernández señala su parte humana y temible. Lo mismo Lissette Bustamante. Pero Botín analiza su lado pragmático.

Raúl debe moverse en un escenario donde es impopular. Ya no podrá burlar el embargo norteamericano por Tampico o Veracruz. Las entradas clandestinas por Panamá desaparecieron con el apresamiento de Noriega como puente de tráfico de productos de Estados Unidos a Cuba, donde se burlaban los aranceles comerciales de ese país, en tanto lo minaban con las drogas cuyas pruebas están en posesión de la DEA. Fueron tan rotundas que llevaron a exculparse a Fidel Castro de no saber nada al respecto: El resultado de ello fue el fusilamiento del general de las FAR Arnaldo Ochoa –el hombre más condecorado de Cuba– y el coronel del Ministerio del Interior Antonio La Guardia, junto a los oficiales Amado Padrón y Jorge Trujillo. Era un lavado de cara ante los Estados Unidos, no ante el pueblo cubano, que desconocía tales hechos.

Cuba es uno de los países mas deforestados del planeta. Ya en 1968 uno de las personas más allegadas a Fidel, el capitán Antonio Núñez Jiménez, señalaba la salinización de Cuba, la esterilización de sus tierras cosechables en su ensayo “La erosión desgasta a Cuba”.  Si algún país no ha sido respetuoso con la ecología y el medio ambiente es el feudo de Fidel. A la isla la erosiona no sólo el clima y el abandono –sus ríos y arroyos están contaminados y los bosques, desforestados, van siendo invadidos por el marabú– sino también la incuria y la falta de libertades: la de expresión o movilidad dentro y fuera del país; el control de los medios de comunicación, ya denunciado por Reporteros Sin Frontera. Cuba ha sido 15 veces condenada en la Comisión de Derechos Humanos en Naciones Unidas. Y desde 1959 no hay libertad de prensa, época en que Fidel denunciaba la “campaña falsa y canallesca: el pueblo cubano sabe que el gobierno revolucionario no es comunista”.

A pesar de que suprimió el Estado de Derecho, la masa irracionalmente le idolatraba. Todos estos años como estadista le han dado la oportunidad de demostrar su incompetencia. En tanto tenía contactos y entrenaba etarras de España, montoneros, tupamaros de Uruguay, las FARC de Colombia, Sendero Luminoso de Perú, los sandinistas de Nicaragua y en Argentina, haciendo un doble juego sucio, con los militares que desangraban el país y al mismo tiempo con los que se le oponían. Un hombre que ha exaltado hasta la saciedad el terrorismo de Estado, la violencia y hasta el asesinato. Que se ha comportado como un caudillo irresponsable capaz de opinar hasta de lo que ignora. Eso sin contar con su insensatez al frente de un Estado que ha tenido como hojas de parra la educación y la sanidad. Pues bien, lo primero siempre fue bajo adoctrinamiento ideológico, y el segundo un sistema tan poco veraz que al desaparecer la URSS ha demostrado su vulnerabilidad, como señaló hace años en rueda de prensa la Dra. Martha Frayde, su amiga y embajadora, a quien después encarceló. La insalubridad creciente, la falta de productos para la higiene personal, la de agua (son poco depuradas), más el sistema inconsecuente de recogida de basura, han hecho que en Cuba hallan distintas epidemias incontroladas como la meningitis, aneuritis óptica o el dengue, que dejó ciegas a centenares de personas, atribuidas a una supuesta guerra bacteriológica de la CIA.

Uno de los negocios más rentables ahora mismo de Cuba es la exportación de técnicos y profesionales, aunque en los años 70 las universidades fueron purgadas bajo el lema de que “la Universidad era para los revolucionarios”. Ninguna persona de confesión religiosa pudo matricular la carrera de periodismo y las matrículas en la Facultad de Humanidades eran para quienes militaran en la Unión de Jóvenes Comunistas. Solamente en Venezuela hay 27 000 cubanos rentados a Hugo Chávez. Crecen las deserciones a través de Colombia. Los sueldos de estas personas en el extranjero han propiciado, junto al descenso alarmante del turismo en Cuba, algo que preocupa a las multinacionales que han invertido en la infraestructura del sector turístico. Y han propiciado que la posesión de dólares, como lo fue hasta hace poco, sea despenalizada. Que después de años de “apartheid” los cubanos con divisas accedan a hoteles, discotecas y centros recreativos sólo disponibles para turistas. Pueden, pero hasta cierto punto. Siempre que paguen en divisas.

Esta insatisfacción hace que, dada las mínimas oportunidades, salgan en estampida miles de personas de la isla, como sucedió en el éxodo del Mariel, donde 125 000 cubanos huyeron a la Florida. Cuba cuenta, como señala el economista Marzo Fernández, con la población penal más grande de América Latina. Se refiere a los presos comunes y también a los políticos. Ya no hay mecanismos confiables para reprimir. La muerte de Orlando Zapata Tamayo ha sido un revulsivo internacional. En muchas ocasiones los mismos policías son los traficantes de la bolsa negra. Pero la represión no ha amilanado a las Damas de Blanco, que abogan por la libertad de sus familiares injustamente encarcelados. Ni a voces independientes como la bloguera Yoani Sánchez, a quien no dejan salir de la isla y retienen sin justificaciones para impedir que recoja los numerosos premios internacionales que su arriesgada postura merece. En sus textos nos da la imagen del pesimismo, la radiografía de una sociedad delirante y enferma como su Máximo Líder, que lleva en su chándal su nombre escrito por si se le olvida, algo que ya sucedió en Macondo. Tal vez su conducta alucinada explique la fascinación que ejerce sobre el escritor y Premio Nobel García Márquez.

El viejo dictador se retira en olor de multitudes pero no renuncia a seguir dando sus reflexiones aleccionadoras, fiel a su formación jesuítica. Cuba, como un despojo, se desvanece. El patriarca en su otoño, al frente de un Partido Comunista coercitivo, no se resigna al silencio. En el triste espectáculo de su adiós la sociedad cubana, enferma de paranoia, le vio depauperado. Para los presentes en el Palacio de las Convenciones (que no de las Convicciones) se equivocó como la paloma de los versos de Rafael Alberti, pero se cree infalible. Quisiera ser inmortal como aquel lema –“los hombres mueren: el Partido es inmortal” (un amigo homosexual, a quienes en Cuba también llaman “partidos”, decía que se referían a él). O morir de pie –“Sólo los cristales se rajan, los hombres mueren de pie”.

Pero él morirá en la cama, rodeado de los cuidados de Delia Soto del Valle (“Lala”), pensando en el amor de su vida (Mirta Díaz-Balart) o en su amante Naty Revuelta, que le financió gran parte de su rebelión contra Batista y a la que no ha querido reconocerle sus méritos como revolucionaria. Su hija Alina Fernández nunca ha querido su apellido, ni él cumplió en dárselo, aunque sí se lo prometió. El mayor y más conocido, Fidelito, fue fulminantemente destituido al frente de una terminal termonuclear que los rusos abandonaron. Están también sus hijos Antonio y Ángel (médicos), Alexander (camarógrafo), Alexis (mecánico especializado en Mercedes Benz) y Alejandro (experto en computación). Ellos heredarán una inmensa fortuna en bancos extranjeros.

Todos los hijos con Lala empiezan por la A, porque el ídolo de Fidel es Alejandro Magno. Aunque no sé, él tan macho y homofóbico, si sabe que su héroe era bisexual.

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