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El legado de Fidel Castro

El legado de Fidel Castro
noviembre 27
14:39 2016

 

¡Por fin! Pero aún muriendo ese Tirano ¿no? ha muerto, aunque sea políticamente ¿incorrecto? decirlo. Todavía yace en cada cubano o no cubano “borrego” que sostiene la dictadura más longeva de la Tierra, en el país más suicida del hemisferio occidental y el quinto país más suicida del mundo. Todo ello forma parte de la misma agenda apocalíptica del “lado oscuro” de la gozadera.

La desaparición física de alguien tan abyecto no le hace pagar lo que nos hizo, aunque algo es algo. Pero –ojo al dato– no le terminará de enviar al infierno que merece hasta que no extirpemos del corazón general de tanta gente ignorante de allá, y de cualquier lado, la inmunda mentira que fue en todos los sentidos y la “indefensión” que sigue sosteniendo su grosero “legado”, como una tortura infinita, que arrastra a un pueblo entero a semejante entreguismo normósis, y al que le ha sido robada su consciencia y su libertad.

Donde tenemos que atrevernos a apuntar para que mueran los Castro, en realidad, es en cada uno de nuestros corazones, en cada intolerancia, en cada actitud despótica, en cada apego, en cada abuso de poder, en cada frase altisonante, en cada rudeza, en cada vulgaridad que admitimos, normalizamos, decidimos tolerar, o soportamos impávidos, en cada dolor que encajamos con la cabeza entre las piernas simulando que no nos afecta. Hasta que no exista ni un sólo ápice, ni un sólo rescoldo, ni un átomo de nuestro ser, nuestro pensamiento y nuestra alma, donde pueda cobijarse su virus inmoral, por imperceptible y sin importancia que nos parezca ya semejante monstruo.

El cuidado, la atención y la alerta deben ser constantes y sin descanso. “Los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetirlo”.

Y eso es lo que mucha gente no está dispuesta y no se atreve a hacer. No se aniquila un demonio con estadísticas e innumerables inventarios de sus desmanes, ni señalando lo evidente de su rabo y sus cuernos. No desaparece por eso.

Nadie se desprende tampoco de esa creencia y estúpido ¿regazo? sin un puñetazo en el rostro de la piedad.

No puedes tener piedad con alguien así. No puedes negociar, ni conmoverte, ni condolerte con la muerte de un criminal.

Serán días de reflexión y… ¿algo se moverá? ¿Quién sabe? Dios mediante en las almas y la sensibilidad de cada cual –pero pronto veremos que nada cambia. Nadie aprende nada en esta vida sin su respectivo varapalo en el ego, sus creencias, filias e incluso fobias. Pues a veces las fobias alimentan por oposición a lo mismo que niegan.

La vida es, sólo puede ser, fuera de esa zona de “confort”.

Los Castro estarán ahí y no morirán hasta que la gente elija la “libertad” de verdad, en lugar de preferir un “amo” ¿justo?, o luego ni eso.

Tendremos esa náusea continua hasta que cada ser humano sobre esta Tierra (sea cubano o de la latitud y el credo que sea), por decencia, educación, consciencia, compasión y civismo, comprenda la Paz y el Amor que debe crear definitivo en su corazón. Pero ello no está exento del coraje y la espada. Para que nunca más ponga su destino y su vida en manos de tanto psicópata.

Dios se apiade de su alma, pues lo necesitará –y mucho–. El Sol sale para todos, pero hay quien prefiere seguir mirando con los ojos cerrados.

¡Abajo su espantosa dinastía!

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Sobre el autor

Adrián Morales

Adrián Morales

Adrián Morales Rodríguez es Doctor en Estética por la Universidad de la Sorbona, Paris. Artista visual, músico, compositor y multinstrumentista. Discípulo del padre de la Deconstrucción Jaques Derrida. Entre sus textos obran: “Trastornos. De lo Antropofágico a lo Antropoémico. Power Food LEXIcom” Edt: Artium, Vitoria Gasteiz, 2008. “Sobre Dalí o la Metástasis del Inconsciente”, Edt: Fundación Joan Abelló, Barcelona, 2005. “HisPánico, I, II y III”, Edt: NomadART Productions, Barcelona, 2001 o “Genética Control y Sociedades en Descomposición”, Edt: Atópics, Paris, 1995. Vive y trabaja entre Europa y Estados Unidos.

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1 comentario

  1. Rolando Díaz
    Rolando Díaz octubre 11, 21:45

    Suscribo cada palabra dicha en este artículo. Tremendo análisis que procura no seguir externalizarndo las culpas del Macondo cubano, en cambio asume la barbarie que hemos sido capaces de generar juntos, por activa o por pasiva, por filias y por fobias.
    Todo ha ido a peor. Dios nos asista.
    Muy claro en el modo de expresarlo.

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