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El pasado no puede mejorar el futuro

El pasado no puede mejorar el futuro

junio 21
17:14 2011

1-BlochHace más de 20 años, cuando era estudiante de la carrera de Historia en la Universidad de Oriente, leí por orientación del profesor del curso de Metodología de la Investigación “Apología para la historia u oficio del historiador”, de ese gigante de la historiografía francesa, Marc Bloch, que editara su amigo Lucie Febvre en 1943.

El libro de la “Apología” había sido escogido para ser discutido en seminario porque entonces significaba una buena oportunidad para establecer cómo el materialismo histórico constituía la herramienta metodológica más eficaz para investigar la Historia. Y Marc Bloch, con ese método en  sus investigaciones, había traído una renovación fecunda en el campo de la historiografía mundial. Esta fue la conclusión a que arribamos en aquel seminario: la Apología respondía al legado del método marxista de la Historia. Y para ello Bloch había fundado lo que se conoce  hoy como la Escuela de Annales, con el propósito de una historia económica y social de las civilizaciones.

Pues bien, por accidente hace unos meses volví sobre la “Apología” de Bloch en la última edición corregida y aumentada, editada por su hijo mayor  Ernst Bloch en 1990, y en la que una bellísima introducción de Jacques Le Goff enaltece la labor historiográfica de quien fue su Maestro. No había concluido la lectura del primer capítulo del libro y ya recordaba yo lo sucedido en aquel seminario donde Bloch era para nosotros un desconocido. Pero ahora Bloch no se presentaba como el metodólogo, sino como el defensor de un concepto: la Historia como el mayor apoyo del hombre.

A causa de ese apoyo hemos vivido de la Historia, no de su metodología. La Apología de Bloch  constituye la Biblia de la renovación del pensamiento historiográfico mundial. Bloch nos dice: crean en la Historia porque es lo único sustancioso que posee la humanidad.  Y desde que ese libro apareció, la intelectualidad mundial ha creído en su apología. Existe una corriente de pensamiento atribuida a la Historia; así está hecha Cuba, de creencias históricas. El cubano ha estado subordinado a su historia.

Dos de los más grandes historiadores cubanos, Julio Le Riverend y Manuel Moreno Fraginals, embarcaron toda su obra bajo ese presupuesto apologético. El propio Fraginals, siguiendo los presupuestos del libro de la Apología, escribió uno  que tituló “La Historia como arma”. Mi libro El salto interior es esencialmente contra toda esa apología.

“Papá, ¿para qué sirve la historia?”, pregunta un niño a su padre en medio de la intervención nazi a Francia. Y esta pregunta es la que da pie a la Apología de Bloch. El padre da cuenta de lo que es posible con la Historia en tanto acción para vivir del pasado al futuro: la acción de que conociendo el pasado se puede mejorar el futuro. Y esta es la creencia básica. Nada más falso. Nunca ha sucedido y creo que nunca sucederá. Conociendo el pasado nunca se ha mejorado el futuro; de ahí mi propuesta del Salto. Todos aquellos que han hurgado en el pasado cubano no encontrarán la clave del presente y del futuro. Precisamente, sólo el pasado nos puede dar una idea de cuánto tiempo hemos perdido sin dar el salto.

Fragmento del texto leído durante la presentación del libro de ensayos “El salto interior”, el sábado 18 de junio de 2011 en Delio Photo Studio.


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