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El Piojo

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El Piojo

El Piojo
Noviembre 24
18:54 2015

 

Era mi socio Enriquito, el que un día dejé de ver. No se murió ni se fue de Cuba. Ni siquiera se largó del pueblo, como tantos otros, pero nunca más lo vi.

Fuimos compis del colegio y lobos de la misma camada, pero dejé de verlo. Éramos de la pandilla de los muchachos que cambiaron la mota por la melena, el bolero por la balada y el rocanrol por el pop. Vacilamos fetecunes, bailamos quinces y enamoramos a la antigua, entre sustos y sobresaltos de ansiedad. Tan sanos como éramos y tan recio que nos llevaron.

Fue una época en que cambiaban radicalmente las modas y los modos. Pero en Cuba todo se nos complicaba con un cambio brutal de sistema. Era 1967, el Año de la Pastilla, y los jóvenes se soltaban enfrentando el rechazo generacional y la represión política. Hasta que al año siguiente vino la ofensiva revolucionaria de marzo del 68 y entonces hubo que pelarse a la malanguita, ponerse botas cañeras y usar pantalones tipo batahola. Nos querían convertir en zombis norcoreanos.

Y yo no volví a ver ni de casualidad a mi socio Enriquito, que ni se murió ni se fue de Cuba y hasta se quedó en la aldea. Creo que, al igual que otros casos traumáticos que conocí, no pudo adaptarse a la marea de mierda que nos inundó como un tsunami ideológico. Al punto que convirtió la censura impuesta en clausura voluntaria. No se habría vuelto loco del todo, pero se refugió en la enajenación de una vida cuasi-monacal, encerrándose en su casa a cal y canto como en una especie de exilio interior. O quizás sería mejor decir que se fue al retraimiento, como Grau San Martín.

El tipo hizo mutis y salió del aire cargando con sus apellidos rimbombantes, de blasón y alcurnia castellana, de esos que solo se veían en la vieja crónica social. Se llamaba —se seguirá llamando— Enrique del Ángel Cavada de la Serna y Cuervo Arango. Tanta prosapia noble y total, todo el mundo le decía ‘el Piojo’.

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Sobre el autor

Nicolás Águila

Nicolás Águila

Periodista cubano con residencia en Madrid, licenciado en Filología Inglesa, Nicolás Aguila ha sido colaborador de numerosos publicaciones en varios países, entre ellas Cubanet y la Revista Hispano Cubana. Ha trabajado como docente universitario, traductor y editor de revistas médicas. Residiendo en Brasil obtuvo por concurso una beca de ICI para curso de profesores de español en Madrid. Ha realizado numerosos cursos de posgrado en el área de Lingüística Aplicada y enseñanza de idiomas en Cuba, Brasil y Estados Unidos.

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