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El regreso de Ángel Santiesteban

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El regreso de Ángel Santiesteban

Ángel Santiesteban (derecha) junto al también escritor independiente Jorge Olivera en el primer Festival Vista de La Habana

El regreso de Ángel Santiesteban
febrero 24
15:13 2017

 

“Cada uno de los relatos de El regreso de Mambrúclic aquí para adquirir el libro en Amazon– hace que la realidad exterior a los personajes proyecte sus esencialidades interiores de una manera que nunca el régimen castrista permitiría expresar ni desnudar”. Manuel Gayol Mecías se refiere al libro de Ángel Santiesteban-Prats que ganara, en el verano pasado, el premio independiente de narrativa ‘Reinaldo Arenas’, y cuyas secuencias demuestran minuciosamente, desde una literatura centrada en lo vital, por qué este bloguero y narrador cubano se ha convertido en uno de los principales referentes de la cultura independiente en Cuba.

Ángel Santiesteban, cuya actividad no ha cesado tras su regreso a los espacios alternativos de una sociedad civil cubana ahora mismo en crecimiento, tuvo la gentileza de concedernos la siguiente entrevista:

Armando Añel: Ganaste recientemente el premio de narrativa ‘Reinaldo Arenas’, del proyecto Puente a la Vista, y casi enseguida el Premio Nacional de Literatura Independiente ‘Gastón Baquero’ en su tercera edición. ¿Alguna noticia en la prensa oficial cubana, tal vez en Radio Bemba?

Ángel Santiesteban-Prats: Jamás, mientras la dictadura tenga el control en Cuba, me nombrarían en sus espacios oficiales, menos para resaltar premios foráneos. Y más extremistas se comportan si son entregados en Miami. Como hacen con los niños, me he portado mal y estoy castigado, así de sencillo. Es la manera de pensar y actuar del régimen. Pero sin ingenuidades: son una férrea dictadura que abusa, humilla, encarcela y asesina si lo cree necesario.

Recuerdo que a los pocos días de haber salido de prisión, comenzó en la televisión cubana una producción basada en entrevistas a escritores y artistas en general, y el director del programa advirtió que a nadie se le ocurriera invitarme porque “ipsofacto” la dirección del canal los despediría a todos. Eso da una idea de que, aunque la prensa no informe, los cubanos saben las noticias, conocen lo que está ocurriendo, qué está sucediendo en el territorio nacional gracias a Radio Martí, algunos barrios de Cuba que ven clandestinamente los canales de Miami, y la escasa internet. Ya los cubanos no son ingenuos. No sé si eso es bueno o malo, porque antes se justificaban con que no sabían; ahora es evidente que mantienen silencio por miedo o prebendas.

En resumen: estoy expulsado de la cultura oficialista. No existo; pero para serte sincero, no me interesa, hasta creo que me ofendería si me invitaran a eventos o nombraran en su prensa oficialista: de inmediato me llamaría a capítulo, haría un estudio de mi comportamiento para descubrir qué estaría haciendo mal como para que no me reconozcan de enemigo abierto del régimen totalitario.

AA: Fuiste, de hecho eres, un escritor de éxito en Cuba. Ganaste importantes premios nacionales antes de abrir un blog contestatario. ¿Cómo un intelectual ascendente como Ángel Santiesteban-Prats se decide a oponerse al totalitarismo? ¿Cuál fue el impulso inicial, la gota que colmó la copa?

AS: Desde que llegué a la literatura, los maestros dijeron que lo importante era la obra. Escribir y ser crítico, podría ser la solución para cambiar las cosas. Eso repitieron a la mayoría de mi generación. No obstante, jamás fui un escritor oficialista. Desde el principio me marginaron y fui censurado, porque mis cuentos sociales fustigaban al sistema, describían, exponían, una versión que ellos deseaban ocultar. De hecho, en 1992, después de haberme informado, me retiraron el premio Casa de las Américas por mi libro Sur: Latitud 13, precisamente por tener una mirada diferente a la oficialista con respecto a los cubanos que participaron en la guerra de Angola. No obstante, por obstinado y a veces porque los jurados eran valientes, fui premiado en los concursos nacionales de más importancia. Pensé que la literatura siempre vencía a los censores, y eso me brindaba satisfacción. Para ese entonces veía la literatura como la única arma para combatir el sistema.

Amir Valle fue el primero de nuestra generación que se distanció del régimen. Al principio no lo entendimos porque pensamos que ponía en riesgo su obra, y hasta ese momento resultaba ser lo más importante en nuestras vidas, al menos eso pensábamos. Nada, absolutamente nada merecía rozar la posibilidad de desarrollarnos como escritores y continuar enterrando nuestras dagas de arte en el corazón de la dictadura.

Y pudiera pensarse que una vez que se tienen esos premios hay que cuidar el estatus, pero en mí sucedió lo contrario, sentí asco y pena por mi persona, por la manera de sobrevivir. Era un artista al que, a pesar de la desconfianza de la policía política, se le tomaba en cuenta para los eventos y ferias del libro nacionales; sin embargo, también dentro de mí existe el ciudadano inconforme que pujaba por hacer su parte. Y aunque nunca participé en las supuestas votaciones populares y así lo advertía en carteles en la puerta de mi casa, ni jamás firmé un libro de reafirmación de nada, sentía que no era suficiente. En 2008 fui a la Feria del Libro en República Dominicana, allí supe de la posibilidad de tener un blog donde podría verter mis criterios sin que nadie me censurara, por primera vez en mi vida algo así iba a suceder. Y abrí el blog ‘Los hijos que nadie quiso’. Desde ese mismo momento comencé a ser un enemigo público de la dictadura.

Supongo que por muchos años me mantuve con la copa desbordada, soportando por salvar la literatura; pero luego comprendí que eso no era suficiente y que, en definitiva, también tenía la necesidad de exponer mi pensamiento social y ciudadano. Lo hice y ya sabemos a dónde me conllevaron. Lo único de que me arrepiento es de no haberlo hecho antes y con más fuerza.

AA: Mi experiencia con los escritores en Cuba es que cuando tomas la decisión de disentir públicamente comienzan a verte como una especie de extraterrestre. Algunos me preguntaban, suspicaces, cuán grande era la suma que me pagaban por arriesgarme a hacer periodismo independiente en la Isla. ¿Cómo han interactuado contigo los escritores de Cuba tras conocerse oficialmente tu posición anticastrista? ¿Cuántos te han alentado?

AS: Pues estás en lo cierto, hoy yo también soy un extraterrestre, y a mucha honra. Es estúpido o se hacen los estúpidos quienes piensan que solo se puede enfrentar a la dictadura como mercenario. Creo que se hacen los tontos para coincidir con la versión oficial y sumarse algunos puntos. Precisamente ese pensamiento los descubre, pues la mayoría se mantienen fingiendo ser secuaces del régimen para tener derecho a los viajes al extranjero y demás dádivas que reciben. Es una manera ruin de vivir, y no entienden que los demás piensen y actúen de otro modo. Al final son tan cobardes que son incapaces de pensar que se toma la actitud por la sola satisfacción de ser honesto.

Los amigos huyeron despavoridos cuando abrí el blog. Algunos fueron raudos a mi casa para advertirme lo que sucedería, entre ellos Eduardo Heras y Francisco López Sacha, a lo que llamaron “enseñarme los instrumentos” por parte de la policía política. Me indicaron lo que la Seguridad del Estado haría conmigo a partir de aquel momento, cuando cruzaba la línea de independencia personal y contra la “revolución”.

Cuando persistí en mi posición de continuar publicando en el blog, tomaron distancia de inmediato. Hasta los más entrañables, aquellos que quizá debieron recordar momentos fraternos compartidos de importancia vital, luego supe que estuvieron repitiendo la versión que les exigió la policía política. De aquellos amigos solo quedaron uno o dos, y, sin embargo, algunos que nunca fueron tan cercanos, por su actitud humana se ganaron mi amistad eterna: transgredieron la voluntad del oficialismo y me visitaron en la cárcel.

A final esas actitudes fueron una magistral enseñanza humana que nos brindó la vida. Sirvieron para saber que la esperanza nunca se pierde, siempre queda una semillita que florece en el medio de la nada.

AA: Los cubanos han tenido un invierno bastante movido. ¿Cuáles son tus expectativas sobre el futuro inminente de Cuba tras la derogación de la política ‘Pies secos, Pies mojados’, la muerte de Fidel Castro y el ascenso de Trump en Estados Unidos?

AS: Con la derogación de la política “Pies secos, Pies mojados”, se han suscitado múltiples contradicciones. Por una parte, quien nunca debió apoyar esta invalidación fue la dictadura, pues era la única beneficiada como “gobierno”. Era una vía segura de recibir remesas, como el resto de los países latinoamericanos; además, ¿cómo el propio Estado puede pedir que se perjudique a sus nacionales? Y una vez más vuelven a quedarse los Castro al pairo, cuando el resto de los presidentes del continente está exigiendo que se respete a sus nacionales, que es lo lógico, mientras Cuba festeja que los suyos sean rechazados y expulsados de los Estados Unidos. Todo muy raro. Pero los Castro son tipos raros por naturaleza, nacen retorcidos. Igualmente, creo que si ellos aún continúan encabezando la dictadura ha sido gracias a esos escapes de válvulas que se suscitaron a partir de 1959, con las oleadas y estampidas de cubanos que escapaban hacia el norte. En el futuro, puede que en pocos años, esos cubanos anodinos políticamente podrían convertirse en disidentes naturales precisamente por la falta de esperanzas y la ausencia de horizontes. Es decir, que para el régimen esto podría convertírsele en un cuchillo de doble filo, haber ayudado a que se engrosen las filas de los opositores.

Habría que sumar que la muerte de Fidel Castro, el caudillo mayor, deja un espacio insustituible en la era raulista, pues nadie podría acercarse a su megalomanía y ese talento para engañar y manipular a las masas. Fidel Castro, en 1959, pudo subir a varios millones de cubanos en un ficticio globo aerostático y hacerles creer que se movían, que avanzaban en el tiempo y en la historia, siempre a favor de ellos, por supuesto, así se les hacía ver. Un día alguien bajaba de aquel globo imaginario y cuando miraba en derredor descubría que continuaba en el mismo sitio, pero, una vez que pasaba la alerta entre los suyos, era tomado como un enemigo. La ley exigía callar. A partir de ese momento, decir la verdad fue y es un delito. En Cuba existió un pueblo fidelista, pero reaulista es imposible precisamente por esa falta de embrujo del hermano menor. A esto cabe agregar que a esa generación se le acabó el tiempo natural. Raúl Castro ya no le queda vida ni salud para, sin su hermano, arrastrar a este país a otro callejón sin salida. Por ahora solo les queda el arma del miedo contra la población, la represión constante hacia cualquier movimiento disidente; pero siento que es como el muro de un dique que va cediendo lentamente, hasta que finalmente se deshace.

El ex presidente Barak Obama no consiguió nada con la dictadura a favor de los cubanos, por mucho que prometió que lucharía por los derechos de los isleños. Su visita a Cuba fue un espaldarazo a la dictadura, y está probado que a partir de ese momento la realidad empeoró para la oposición. Aumentaron los encarcelamientos, abusos y vejaciones hacia los integrantes de la disidencia: las posibilidades de intercambios comerciales solo consiguen que aumente la represión.

Creer en el actual presidente Trump fue un hecho sin opciones. Hillary Clinton ya había advertido que continuaría la política de acercamiento con el régimen sin exigirle nada a cambio. Trump, lo cumpla o no, está por ver, fue más directo y ha exigido la libertad para los cubanos. En lo que Obama daba sus condolencias por la muerte del dictador, Trump aseguraba que le había hecho daño a su pueblo. Desconfío de la verdadera voluntad política de necesitar libertad –para los cubanos– de aquellos que piensan que Obama hizo bien.

Muchos cubanos tenemos todas las esperanzas en Trump sencillamente porque no existe otra vía que ponga a la dictadura en la silla de los acusados. En cuanto a las consecuencias de las relaciones con el resto del mundo, esperemos que sus asesores políticos lo alerten de que un país no se administra como una empresa, y él mismo permita que lo asesoren para evitar una confrontación bélica entre países con capacidad nuclear.

AA: ¿Tus planes para un futuro inmediato?

AS: Lo primero, escribir mis libros, porque si no lo hago no podría respirar. Segundo, continuar dedicando mi vida a la libertad de mi país, y exigir los derechos de los cubanos, en particular los de los presos políticos.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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