Neo Club Press Miami FL

‘El regreso de Mambrú’, de Ángel Santiesteban

 Lo último
  • Luis Jiménez Hernández, un escritor naif Yo no confiaría nunca en algo que me contara alguien llamado por ejemplo Gabriel García Márquez, Vargas Llosa, Cortázar o Luis Jiménez. Gente que se dedica a hacer fantasmas con...
  • Nanas para despertar a los lúcidos Nanas para dormir a los bobos es el cuaderno ganador del premio ‘Reinaldo Arenas’ de narrativa correspondiente al año 2017 en el exilio (compartido con el también escritor cubano Armando...
  • ‘Brújula quebrada’ o la reinvención del dolor El dolor se mueve en círculos concéntricos. Cada cierto tiempo vuelve a ser el mismo de antes. El ciclo es continuo y en cada vuelta se reinventa. Siempre encuentra un...
  • Iniciación de una historia por hurgar El ensayo no es más que la acción y efecto de ensayar. Escrito, generalmente breve, sin el aparato ni la extensión que requiere un tratado completo sobre la misma materia....
  • El escritor como perro sarnoso Con enorme satisfacción, recibí la noticia de que el libro La noche del gran Godo, de Manuel Gayol Mecías, está circulando ahora mismo dentro de Cuba, gracias a una idea...

‘El regreso de Mambrú’, de Ángel Santiesteban

Ángel Santiesteban Prats

‘El regreso de Mambrú’, de Ángel Santiesteban
junio 08
02:20 2016

 

Para un jurado, llegar a un punto culminante después de tanta lectura es un gran alivio, porque antes, al principio, mientras leía los trabajos enviados al Premio de Narrativa Reinaldo Arenas 2016, del proyecto Vista-Puente de Letras, pensaba en lo estéril que se podía comportar la escritura literaria en la Isla; me daba cuenta de que los ojos se embotaban de paisajes extraños, obtusos; a veces, de escenas sin razón alguna, como si la cosa ocurriera en otro país; y uno se ponía a pensar que Cuba es —como quiera que la mires— una realidad política, extremadamente política; por lo tanto, constituye una realidad muy fuerte que hay que considerar para todo intento literario. Entonces veía como este o aquel otro libro se encontraban tan despegados de la realidad; incluso de una realidad absurda porque allí se respira la polifetidez (o sea, la fetidez de una política muy mala), que no te deja vivir en otro mundo que no sea ese.

Por tanto, tuve que tomar al toro por los cuernos, y seguir leyendo y leyendo hasta repoblar mi pensamiento de una sociedad alienada hasta la última partícula de médula y saber, otra vez, lo que era una sociedad desgajada hasta sus cimientos. Y esto porque, poco a poco, otros libros, nuevos, claro, me fueron llevando a la realidad verdadera, esa que late y persiste en los monólogos interiores, incluso en las ideas absurdas y extremas también, porque ya estaba leyendo libros con calidad, hasta que llegué a unos de los mayores absurdos de esa realidad cubana, y que como tal era despiadada, y que fue la guerra de Angola: y ahí afloró el horror, la traición, la corrupción, la pérdida de los escrúpulos, el juego con la vida humana, la discriminación, el abuso de poder; la nostalgia, el arrepentimiento, la desilusión de los ideales; el clientelismo y el nepotismo en lo militar.

Y fue cuando me encontré con un libro febril, apasionadamente humano, cuajado de crítica política desde el principio hasta el final, pero también lleno de emociones y deslumbramientos, de estructura y técnica bien concebidas. Y esto siempre se constituye en un enorme estímulo para la labor de un jurado. Y pude reconocer que, asimismo, los demás libros, los anteriores, también valían la pena. Porque fueron peldaños indispensables para llegar a este excelente final de concurso.

Entonces, uno se da cuenta que —como jurado— ha sido un privilegiado; que he podido encontrar de nuevo la esperanza que, en un principio, había parecido vacilante, un poco como perdida; pero poco a poco, con la lectura insistente y anhelante de sorpresas, me fui sintiendo mejor, y en cada nuevo libro que leía, me percataba de que se iba fraguando este gran final que siempre uno anhela para un concurso.

Con el libro El regreso de Mambrú, de Ángel Santiesteban, se descubre el velo de la miseria humana que rigió entre las relaciones de los militares cubanos en la guerra de Angola. Ello ha sido un tema aún relativamente poco tratado en la literatura de la isla de finales del siglo XX. Pero incluso si este tema hubiera sido profusamente tratado, este libro resaltaría igual por sus valores literarios y humanos.

Aquí, Ángel Santiesteban nos hace saber que la literatura, a veces, cuando más apegada está a la realidad, más grandiosa se vuelve. Simplemente, porque de esta manera las historias se hacen más humanas y calan hondo en el espíritu, mucho más cuando sirven para desmitologizar todo concepto de nacionalismo, de Revolución o de Historia.

Cada uno de los relatos de este libro hace que la realidad exterior a los personajes proyecte sus esencialidades interiores, y lo realiza de una manera que nunca el régimen castrista permitiría expresar ni desnudar. La belleza de El regreso de Mambrú no solo radica en su impecable forma de escritura, sino en el desgarramiento realista de sus personajes. Cada historia, por separado, tiene su propio aliento, su manera nueva de crear una específica sorpresa; pero además, en su conjunto, este libro proyecta un deslumbramiento de lo terrible, cuando las vidas de muchos hombres se debaten cotidianamente entre una falsa ideología y las miserias existenciales que dan como resultado el insondable sufrimiento del drama humano.

Reseña publicada en el tercer número de la revista Puente de Letras, del Club de Escritores Independientes de Cuba. Un número que usted puede leer gratuitamente en Calameo: https://en.calameo.com/read/004629645a9ac1c00b660

Sobre el autor

Manuel Gayol Mecías

Manuel Gayol Mecías

Manuel Gayol Mecías, escritor, investigador literario y periodista cubano, ganó el Premio Nacional de Cuento del Concurso Luis Felipe Rodríguez de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en 1992, y en el año 2004 el Premio Internacional de Cuento Enrique Labrador Ruiz del Círculo de Cultura Panamericano de Nueva York. Ha publicado, entre otros libros, “Retablo de la fábula” (poesía), “Valoración múltiple sobre Andrés Bello” (investigación), “El jaguar es un sueño de ámbar” (cuentos), “Marja y el ojo del Hacedor” (novela) y “La noche del Gran Godo” (cuentos). Reside en California.

Artículos relacionados

0 Comentario

No hay comentarios

No hay comentarios, escribe el tuyo

Escribe un comentario

Escriba un comentario

Radio Viva 24

Trasladar la embajada americana a Jerusalén contribuye a la paz – por Carlos A. Montaner

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Juan Carlos Recio

Sonámbulo

Juan Carlos Recio

                  Si fuera el enemigo al que le quebré su corazón cuando lo resucitaba de su propia violencia. Si pudiera mirar en

Leer más
  Manuel Vázquez Portal

Celda número cero (XIX)

Manuel Vázquez Portal

                  Yo asesiné en París a una muchacha, le recité a Verlaine, la llevé a Montparnase, ella creyó que estaba ingrávida en

Leer más
  Armando Añel

El poeta está de guardia

Armando Añel

La irreverencia de la perspectiva y el lenguaje, narrativa lúdica donde la forma cabalga el contenido y ambos desembocan vertiginosamente en la anécdota, caracteriza a El guardián en la batalla,

Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami