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El rey de España no sólo mata elefantes

El rey de España no sólo mata elefantes

abril 19
21:25 2012

1-0_juan-carlos3Tampoco osos borrachos, búfalos por pares y ciervos al estilo del juez Garzón. También mata personas. O al menos una persona ha matado el rey Juan Carlos I de Borbón: a su hermano Alfonso de Borbón y Borbón.

Se trata de un oscuro episodio sobre el que la prensa española suele pasar en puntillitas. Tal vez por sensible o paternalista, no pensemos mal. Refiere Wikipedia, una de las pocas fuentes en castellano que se atreve a referir los hechos –y no se me acuse de referencias en falso, lo que hay es lo que hay–, que “el 29 de marzo de 1956, mientras los dos hermanos disfrutaban de las vacaciones de Semana Santa en Estoril (Portugal), el mayor, Juan Carlos, de 18 años y estudiante de la Academia General Militar desde septiembre de 1955, disparó un revólver accidentalmente, que acabó con la vida del infante Don Alfonso. Jaime de Borbón, tío de los infantes, solicitó que se llevara a cabo una investigación judicial, según algunas opiniones con el propósito de conseguir alguna ventaja política”.

Investigación nunca hubo y el régimen de Franco extendió un piadoso manto de silencio sobre el particular. Lo curioso es que ya en democracia el manto sigue extendido. Alfonso de Borbón y Borbón tenía 14 años.

“El arma fue una Long Automatic Star de calibre 22”, adiciona la enciclopedia libre, apuntando además que “la muerte de su hermano marcaría profundamente al futuro rey, que pensó incluso en recluirse en un monasterio”.

Dos cosas más. Primero, si Alfonso era menor que Juan Carlos no podía aspirar a coronarse antes que su hermano, el actual rey, de manera que este último no lo habría matado para arrebatarle una eventual corona, ¿no es cierto? Debió ser un accidente. Segundo, si el rey se hubiera recluido en un monasterio, de buena se habrían librado múltiples animalitos, africanos, europeos y hasta asiáticos, ¿no es cierto? Debió haberse recluido. Pienso en el oso ruso arteramente emborrachado para que el monarca lo matara a tiros sin arriesgar un milímetro de pellejo, y me da náuseas. Ya ni hablar de los elefantes.

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