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El ‘Serio divertimento’ de Denis Fortún

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El ‘Serio divertimento’ de Denis Fortún

Denis Fortún junto a la también escritora Rebeca Ulloa en VISTA (foto de Waldo González)

El ‘Serio divertimento’ de Denis Fortún
agosto 20
19:24 2016

 

Presentado en la aún reciente edición del Festival Vista, Serio divertimento es el segundo volumen de versos del también narrador habanero Denis Fortún, quien en su anterior título, Zona desconocida, abordó la décima, denominada en el siglo XIX “la estrofa del pueblo cubano” por el poeta José Fornaris, colega del mayor bardo popular de la Isla en esa centuria: Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, “El Cucalambé”.

La provincia de Cienfuegos, que acogiera a Fortún, es uno de los focos de la décima en la Isla, sin olvidar otras regiones del país como Las Tunas —patria chica de Nápoles Fajardo—, la antigua Habana y Pinar del Río, entre otras.

Mas, en su nuevo cuaderno, el también gestor del blog Fernandina de Jagua —donde homenajea a su ciudad adoptiva— asume el verso libre a partir del tono prosaísta-coloquial, tan socorrido por los poetas que, en la Hispanoamérica de los ’50 en el XX, se alinearon a la corriente poética igualmente definida ‘conversacional’, aliados en contra de los cánones clásicos del verso (metro, rima, estrofas…). Pero Fortún no calca los excesivos dispositivos de aquellos hoy en su mayoría muertos representantes del también exangüe prosaísmo. No: se esfuerza por conseguir, dentro del esquema conversacional, su propia voz y expresión.

Los temas escogidos por Fortún son los que más o menos siempre han guiado a los poetas, y son mencionados por el colegamigo Félix Luis Viera en su ‘A manera de introducción’: “los viejos y nuevos dolores, angustias vencidas, otras que ya se anuncian; apariencias que estallan dolorosamente; el mutis justo, el grito velado; afirmaciones que se pierden en la pregunta ¿eterna?: “Pienso que Dios / al concebir el milagro de la luz / no imagino la realidad de las sombras”.

Fortún divide su libro en dos secciones: ‘Páramo’-‘Derivaciones razonables. Intermezzo’ y ‘Femme de Picasso’ y, en apenas 57 páginas, se vale de los recursos coloquiales; pero, tal dije arriba, conocedor del desgaste de tal ‘estilo’, nortea su propia línea, tantea y logra hallar ‘otras voces, otros ámbitos’, parafraseando el título de la clásica novela del narrador norteamericano Truman Capote.

En la primera sección, ‘Páramo’, evidencia en no pocos momentos la lograda utilización de la antigua y siempre nueva alegoría —cuyo uso iniciara Homero en La Iliada y La Odisea— que le sirve para asaetear la (i)rrealidad de su (nuestra) Isla-Gulag, como la crueldad ejercida por el castrismo en las cárceles, donde “los palos dóciles inclinan sus cabezas / de corteza púrpura / adorando la infinidad del déspota” (“Cautivo”).

Asimismo, denuncia en el absurdo sistema, la “palabra ilegítima [que] descubre alegorías por donde flora la bota embadurnada / de consignas / recelo de un barbilampiño propenso / a la desobediencia y ahíto de temores”. Y, ya más directo, acusa: “Crecen barrotes al este de La Habana / el alquitrán de Judea resulta intransitable / tus piernas han de someterse a un patio / cuadrado / Marcan tus pies solo cuajos de culpa / tus manos se retuercen / tus pulgares sangran por sendas flores de púas / la ilusión trae sahumerio de plomo. // Un día tocan a la puerta / de madrugada preferiblemente / La peligrosidad de tu falta esta en lo que aun / no participas.” (‘Ley’).

Aborda además un tema de larga data y siempre actual: la fuga por el mar de miles de cubanos que, desde casi seis décadas atrás, huyen de la represión, el hambre y tantas otras vilezas generadas por el opresor castrismo. Así, denuncia, siempre valiéndose de alegorías: “Alguien dice en su delirio / el guardacostas se extiende en su letargo / el mar favorece a los que escapan / la lluvia se remite a ser un juego […] // El agua es filigrana que avasalla tu pellejo / y has de evaporar el rastro”. (‘Pies’).

La segunda sección, ‘Derivaciones razonables Intemezzo’ —integrada por siete brevísimos textos, suerte de epigramas— instaura en el volumen ingenio y síntesis, ironía y humor, apoyado en ocasiones por el calambur que, asimismo, evoca al crítico el epigrama, cuyo extenso e intenso periplo por la historia de la literatura abarca del latino Catulo al nicaragüense Ernesto Cardenal, como también los breves y antológicos relatos de dos grandes latinoamericanos: el mexicano Juan José Arreola y el también ocasional poeta argentino Julio Cortázar, quienes en ‘La migala’ y ‘Axolotl’, respectivamente, dieron pautas en este subgénero.

Y justo con la no tan conocida poesía de Cortázar, evidencia afinidad el poeta cubano, quien quizás haya leído sus escasos pero valiosos versos. Al menos, tal parentesco atisbo en algunos de sus textos, que se me antojan cercanos a los del autor de Rayuela. Para corroborarlo, sugiero al lector la lectura del cortazariano: ‘Ceremonia recurrente’, en el que, con un aire no distante del cubano, escribe: “Mira, no pido mucho, / solamente tu mano, tenerla / como un sapito que duerme así contento. / Necesito esa puerta que me dabas / para entrar a tu mundo, ese trocito / de azúcar verde, de redondo alegre. / ¿No me prestas tu mano en esta noche / de fin de año de lechuzas roncas? / No puedes, por razones técnicas. / Entonces / la tramo en el aire, urdiendo cada dedo, / el durazno sedoso de la palma / y el dorso, ese país de azules árboles. / Así la tomo y la sostengo, como / si de ello dependiera / muchísimo del mundo, / la sucesión de las cuatro estaciones, / el canto de los gallos, el amor de los hombres.”

Mas, de nuevo en Fortún, leemos en el primer ejemplo de ‘Derivaciones razonables Intermezzo’: “El perro del hortelano / hasta ayer un animal anfibológico / cansado de su vigilia ladra rabioso a la culpa / que exige su oficio // Y come”.

En el segundo texto, el humor ya es expedito: “Aseguran que el Sol no existirá / dentro de cinco mil millones de años / ¿Sera confiable invertir en el negocio / de los espejuelos oscuros?”; y, en el tercero, acorde con su ingenioso humor, escribe: “Se ha descubierto en Marte agua congelada / justo ahora que los marcianos no existen”.

Femme de Picasso’, segunda sección, se inicia con un epígrafe del grande Rainer Maria Rilke (“Hazme guardián de tus anchuras / Hazme el que oye la piedra”), para enseguida continuar con el más logrado haz poético del libro, quizás por enfrentar y afrontar a Eros, cuerda en la que Fortún logra sus mejores textos. Tal evidencia desde el texto homónimo, resuelto con preguntas (sin innecesarios signos de interrogación), hábil y funcional recurso: “De qué sirve la requerida diligencia del remuerdo / Femme de Picasso / si estoy colgado a la certeza del convite / entre tus piernas / garbo por la insinuación al roce / y quedo manso / encajado en tu hendidura // De qué sirve la requerida diligencia del remuerdo / Femme de Picasso / si disfruto el vicio de confinar mi lengua / al arrimo de lo agrio / saborear la carne blanca de tus muslos / desvalijar el aura que domina a tus caderas // De qué sirve la requerida diligencia del remuerdo / Femme de Picasso / si gozo morder la fruta / pulverizar sus semillas con mis dientes / si no temo a la sierpe / si después dócil pido perdón a Quien / me expulsa // De que vale fingir / tu embocadura me urge”.

Ese tono, que se quiere suavemente irónico —tal un laissez-faire o dejar hacer—, define estos textos que pretenden, aunque no pueden, ocultar su lirismo, pues Denis, aunque no quiere mostrar su lado más íntimo, sí revela su gusto estético y sensibilidad.

No obstante, en ‘Proyecto’, siguiente texto, sí enseña sus cartas definitivamente eróticas cuando confiesa, sin cortapisas, el urgente deseo que anuncia su inmediata “intención”: “Relamer tus senos, migas de ceremonia y amuletos / adorando la fragilidad / que sudas cuando te fraccionas”. Mas, tanto le urge el apasionado deseo, que con ardor asegura “someter a tus seísmos de sándalos y molicie / con la llave que cuelga de mi paciencia / incluso, nada que ver, una noche de cervezas / sonetos y ternura / despedazar las cuerdas de un Stradivarius”.

Pero, aún no conforme con su acoso, insiste en su “la intención / [que] pretendía no coartar tu libertad de abrirte cuando naces / en cada brote que te daba / y se impuso depravar el tiempo que estuvimos deseando / para concluir de una vez aquel beso irresuelto / que persiste en la gota de amor / que siempre nos quedará en los labios”.

En ‘Fábula sumaria’, al continuar su riguroso “distanciamiento” del objeto poético, sin embargo, ofrece tres versos que sugieren con acierto el deleite del sexo, cuando “rematamos la tarde desde una ventana / que nos ofrece risas y una noche de viernes / viciosamente desnudos”.

No obstante, de nuevo lírico en el siguiente texto ‘Réplica’, dice a la amante, alusivo a la clásica novela Alice en Wonderland, de Lewis Carroll: “Tu cuerpo no es solo resonancia / también mímica suave / felina / que conmueve. // No duermas si me sabes despierto / soy tú al otro lado del espejo”. (El subrayado es mío.)

Podría continuar mi breve análisis, pero creo bastan los anteriores ejemplos de su segundo poemario, donde Denis Fortún da seguros pasos tras los vericuetos de la poiesis: esa tan necesaria cognición del corpus lírico, analizado hondamente por nombres de la talla del norteamericano T. S. Eliot y el mexicano Octavio Paz, entre otros.

Saludo, pues, la publicación, en la Colección Poesía de Neo Club Ediciones, del poemario Serio divertimento, del afortunado Denis Fortún.

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Sobre el autor

Waldo González López

Waldo González López

Poeta, ensayista, crítico teatral y literario, periodista cultural, es graduado en la Escuela Nacional de Teatro (ENAT) y Licenciado en Literatura Hispanoamericana (Universidad de La Habana). Autor de 20 poemarios, 6 libros de ensayo y crítica literaria, diversas antologías de poesía, décima y teatro, desde su arribo a Miami (2011) ha sido ponente y jurado en eventos teatrales y literarios internacionales. Merecedor del 3er. Premio de Poesía en el X Concurso “Lincoln-Martí” 2012, colabora con las webs teatroenmiami.com (Miami), Encuentro de la Cultura Cubana (España), Palabra Abierta (California), el Boletín de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (New York), el blog Gaspar El Lugareño, la revista bimestral y digital Otro Lunes y la digital y en formato de papel Baquiana, por cuyas Ediciones Baquiana publicó en 2015, y en su Colección Poesía, su antología “Trazo estos signos en la arena”.

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