Neo Club Press Miami FL

El sueño de Raúl Castro

El sueño de Raúl Castro

El sueño de Raúl Castro
noviembre 27
20:13 2013

Desde que Fidel Castro se apartó del poder mucho se ha escrito y especulado sobre el camino que seguirá o tomará la Isla. Y antes de cualquier interrogación, debemos analizar la influencia que aún ejerce el enfermizo comandante, él siempre fue el actor principal y director de esa película de horror llamada “Revolución Cubana”. Siguiendo un lenguaje cinematográfico, la importancia del protagonista radica en su popularidad, que ayuda en las taquillas, es el gancho para vender: las personas van al cine y salen felices. En eso nuestro “Comediante en Jefe” es un genio, Cuba ha sido asociada con su figura verde-olivo de héroe y galán, o sea, la patria no es más que su Feudo Particular, en el cual manda y desmanda a su antojo con el eterno pretexto de un ataque del imperialismo yanqui. Nadie como él ha conseguido engañar al mundo por tanto tiempo.

Después que fue obligado por los años y la enfermedad a evitar las cámaras, usó su otra personalidad, la de director, aquel que no aparece y trabaja en las sombras –en su caso, en las tinieblas–, manipulando al menor de los Castro como una marioneta. Con esto quiero decir que no habrá cambios posibles en la nación mientras el mayor de los hermano viva, y él deja eso bien claro en sus trilladas y esporádicas reflexiones, al punto de afirmar que fue consultado sobre las más importantes sustituciones ministeriales hechas por su hermano fantoche, cambios que militarizaron aún más el burocrático y corrupto sistema de dirección cubano. Hay que ver esas mudanzas como un mensaje al presidente Barack Obama: aquí, cambios para agravar.

Estoy a favor de las medidas tomadas por el presidente Barack Hussein Obama, pero no me siento optimista con el futuro de Cuba. Pienso que los miles de millones de dólares que serán inyectados en la economía cubana con la liberación de las remesas de los cubanoamericanos sólo servirán para apretar aún más el tornillo político.

Al defenestrar a Carlos Lage Dávila, Vicepresidente del Consejo de Estado de la República de Cuba y artífice de la apertura económica de los años 90 –la peor década de la Isla, bautizada de “Periodo Especial”–, dejó bien claro que acababa la apertura para la inversión extranjera gracias a la fabulosa ayuda venezolana. Ya no era necesario tener en un puesto tan clave a un reformista que se había hecho muy popular entre la población y que insistía con mayor fuerza que nunca en una apertura más amplia de la economía. Se experimentó una pequeña mejoría, lo cual permitió cerrar puertas y volver a apretar la tuerca política; otro de los defenestrados fue el Ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque, conocido talibán que cometió el gravísimo error de decir en círculos íntimos y cercanos a los Castro que la mejor opción para la sustitución era él, además de tener una estrecha amistad con el aprendiz de dictador y presidente venezolano Hugo Chávez –al cual Raúl detestaba–, quien se consideraba el heredero de Fidel.

El general que sólo acepta ser manipulado por su hermano no perdonó al canciller y lo usó como escarmiento para otros talibanes: No importa hasta dónde sean extremistas, por encima de la ideología está la fidelidad a los Castro. Tanto Lage como Pérez Roque asumieron en el mejor estilo estalinista sus errores y reafirmaron su incondicional fidelidad a los hermanos. Con esa jugada el nuevo presidente mató dos pájaros de un tiro; eliminó potenciales sustitutos y envió un claro recado a su homólogo venezolano: Aquí no admitiremos sus intromisiones e histerias.

En su primer discurso como presidente, Raúl reconoció que era necesario hacer profundas reformas en el país para mejorar la calidad de vida del pueblo, pero hasta ahora sólo se ha autorizado a los cubanos la compra de celulares, computadoras –sin acceso a internet– y poder alojarse en hoteles donde antes solamente conseguían los extranjeros, todos a precios estratosféricos en un país en el que un médico gana 20 dólares al mes. ¿Serán estas las profundas reformas tan esperadas por la población? Claro que no, el pueblo esperaba, además del fin de la tarjeta blanca –aberración del sistema que permitía o no a un ciudadano salir del país– y la eliminación del permiso de entrada que cualquier ciudadano cubano debía pedir para regresar a su tierra, la liberación de los más de 250 presos políticos, la libertad de expresión como derecho fundamental, acabar con la distorsión de las dos monedas, permitir a los nacionales abrir negocios para subsistir o enriquecerse con su trabajo, devolver las tierras improductivas a sus verdaderos dueños y admitir que pongan el precio que quieran a sus productos dentro de una economía de mercado. Esas, entre otras, serían las profundas reformas que tanto aguarda la nación.

Como vemos para nada de eso es necesario el fin del embargo ni el restablecimiento de relaciones con los Estados Unidos. Son medidas internas las primeras a tomar para mejorar la precaria situación del cubano. Por otra parte, cuando hablamos del “bloqueo” debemos recordar que los imperialistas del norte son el mayor exportador de alimentos a la Isla; Cuba compra de los estadounidenses la mayoría de los productos que vende en la libreta de racionamiento, y es posible adquirir en la tiendas que trabajan con dólares cualquier artículo fabricado en Norteamérica.

Estoy a favor de las medidas tomadas por el presidente Barack Hussein Obama, pero no me siento optimista con el futuro de Cuba. Pienso que los miles de millones de dólares que serán inyectados en la economía cubana con la liberación de las remesas de los cubanoamericanos sólo servirán para apretar aún más el tornillo político. ¿En qué establecimiento o tienda tendrá que gastarse ese dinero? No importa en cuál, todos son propiedad particular de los Castro. Si algo puede cambiar en la mentalidad nacional será a partir de que empiecen los viajes de esos familiares del norte que llegarán no exclusivamente con dinero en el bolsillo, sino contando las conquistas, fracasos, los planos y sueños futuros: será la mayor propaganda democrática vista en Cuba, porque cuando el pueblo vea que soñar es posible el fin de la pesadilla estará más próximo.

Hablando del final, ¿qué sucederá con el fin del embargo? Nada, Raúl Castro es admirador del modelo chino “Un país dos economías” –aunque su hermano no–, y todos sabemos que China es el país que más ha crecido en los últimos años utilizando el mercado capitalista y manteniendo a su población bajo el yugo. A pesar de esto, no podemos negarlo, algo se transformó allí: la riqueza dejó de ser un pecado ideológico y los dirigentes aceptaron a los nuevos ricos. Pero, siempre hay un pero, con un límite o precio a pagar: seguir siendo esclavos de un único partido, de una única ideología.

Si los norteamericanos negocian y aceptan a China comunista, ¿por qué no a Cuba? Ese es el sueño del menor de los Castro. Sólo nos resta esperar por el próximo movimiento, el juego de ajedrez ya empezó.

Sobre el autor

Javier Iglesias

Javier Iglesias

Javier Iglesias (La Habana, 1963). Poeta, traductor, guionista. Ha publicado el poemario “Mapa de soledad” y en Brasil obtuvo el 1º Premio “Filma Brasilia” con el guión cinematográfico “O Comendador”, filmado en 2001. Coordina el blog Escombros Hablaneros, seleccionado entre los 100 mejores de Brasil. Es miembro de la Comisión Organizadora de la Bienal Internacional de Poesía de Brasilia y del Sindicato de Escritores de esa ciudad. Actualmente vive en Miami.

Artículos relacionados

0 Comentario

No hay comentarios

No hay comentarios, escribe el tuyo

Escribe un comentario

Escriba un comentario

Video destacado:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Kiko Arocha

Las deudas

Kiko Arocha

  Miró a su hermano menor con penetración, como miran los felinos, para decirle: —Te veo nervioso, suelta la botella que no va a pasar na. —Mira mi hermano, estoy

0 comentario Leer más
  Manuel Gayol Mecías

Fidel ha muerto

Manuel Gayol Mecías

  Las palabras y los muertos (Premio Internacional Mario Vargas Llosa, Universidad de Murcia, España, Seix Barral, 2007), del escritor cubano Amir Valle, trata sobre la muerte de Fidel Castro y los

0 comentario Leer más
  Jorge Olivera Castillo

Pan (de yeso) y circo

Jorge Olivera Castillo

                El circo no es el pasatiempo donde lavamos las llagas del hambre con sonrisas espontáneas y puras. Tampoco es el lugar para

0 comentario Leer más

Festival Vista Miami