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El sueño del aldabonazo

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El sueño del aldabonazo

El sueño del aldabonazo
Agosto 25
15:27 2015

Estaba soñando la pasada noche y se me apareció un amigo de los de Cuba –de esos que quedaron atrás, en la noche de los tiempos–, por cierto, una de las personas más inteligentes que he conocido. Como suele suceder, se me escapan los detalles secuenciales del sueño, no puedo rescatar la trama ni los diversos personajes, solo la escena final (llamémosle así), la que justifica esta breve nota.

Estábamos en el velorio de este amigo, pongamos que se llama “Rey”, y se irguió por un momento desde el fondo de su ataúd. Un muerto hablando ahora que todo el mundo se muere (recordemos que me refiero a un sueño, las escenas más disparatadas suelen darse en los sueños). Se irguió y señaló a los presentes, enojado: “¡Ustedes son todos unos primitivos, unos atrasados!”, soltó. Claramente entendí a qué se refería. Nos acusaba veladamente de haber desperdiciado en vida el background de nuestra inteligencia emocional. De haber vivido unas vidas marcadas a fuego por la egolatría y el enfermizo afán de ser reconocidos. De haber desperdiciado el mundo, la existencia, atados al grillete de nuestro Ego disociador.

Rey no pidió agua antes de volverse a morir. En verdad no recuerdo más. Solo aquella protesta iracunda en medio del funeral. Solo aquel “aldabonazo” antes de quedar en medio de las palabras, sumergidos en las palabras. Hablamos tanto –escribimos tanto– y hacemos tan poco. Incluso aquellos que hemos identificado el problema –y en consecuencia dado el Gran Salto Adelante–, la ridícula dependencia del reconocimiento exterior, continuamos en buena medida encadenados a la rígida secuencia de la proyección del Personaje, del sujeto-máscara condicionado por la tradición y la cultura. Volviendo una y otra vez sobre lo mismo. Teorizando la liberación, pero sin realizarla del todo.

Y es que lo más complicado del mundo es tener bajo control al Ego, esto es, que no te domine el Personaje. Nadie dice que sea cosa fácil, el Ego forma parte de nosotros. Pero como pasa con la ira, intrínsecamente nuestra y que sin embargo debemos dominar por elemental sentido común, no podemos dejar que nos maneje. La debilidad ante el Ego nos arroja al sufrimiento. Ya solo el hecho de entender el concepto coloquial “Ego”, de no confundirlo con el empuje o la capacidad o la personalidad o la autoestima, constituye un logro muy considerable, que no está al alcance de cualquiera. Tal vez ni siquiera del propio Rey, que con lo inteligente que era nunca pudo salir del ataúd.

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ego
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Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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