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El tren de la vida

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El tren de la vida

El tren de la vida
febrero 03
03:34 2016

 

¿Qué es la vida si no un sueño viviendo una realidad que nunca nos perteneció? Es como una ropa sacada de un closet que un día te pones, usas y luego queda olvidada, con el paso del tiempo, en un rincón de la habitación.

La vida es como un tren. Todos subimos un día, al nacer. Y en el corto viaje de nuestra existencia tratamos de pasarla lo mejor que podemos. Nos sentamos en uno de sus asientos con el alma vacía y la inocencia guardada en nuestros corazones, y es allí donde comenzamos a vivir nuestra propia vida, conocemos el amor y el odio, la verdad y la mentira, el placer y el dolor, los sueños y las pesadillas, la valentía y el miedo, la alegría y el llanto y todas las emociones y conductas del género humano.

Nuestra estancia en el tren va formando nuestro carácter. Dentro suceden cosas buenas pero también malas, y ellas son las que con el tiempo crean nuestra personalidad y la manera en que cada uno ve la vida.

En el trayecto casi siempre estamos acompañados por nuestros padres, hermanos y amigos. Todos tienen un lugar en nuestras vidas, con ellos aprendemos a vivir dentro del tren, a crecer y ser fuertes antes las dificultades que conlleva el viaje.

Durante el viaje algunos de nuestros familiares y amigos lamentablemente se bajan en alguna estación. Nunca más los volvemos a ver. Toman otro tren hacia otro destino en busca de otra vida. Todos sufrimos la pérdida de esa persona que nos acompañó y enseñó a vivir dentro del tren, pero la vida continúa y siempre aparece otro ser que ocupa su lugar llenándonos nuevamente de alegría y esperanza.

En el viaje casi siempre surgen los amores que cambian nuestro destino. Son fuertes, intensos, llenos de sueños y pasiones, pero generalmente en algún momento nos abandonan, ya que todo lo que sucede en el tren, sea bueno o malo, resulta transitorio.

En el tren el tiempo marcha rápido y la vida que empezó en la primera estación, cuando nacimos, sin darnos cuenta está a medio camino tras varias estaciones, dejando y recogiendo sueños.

Así seguimos en el tren de nuestras vidas, en busca de la última estación. Es allí donde comprendemos que el viaje fue vertiginoso y que muchas cosas que sucedieron en él nunca debieron haber pasado. Otras las dejamos ir y nunca las recuperamos. Algunas, sin embargo, valieron la pena. Ellas siempre estarán en nuestros recuerdos.

En ese viaje conocimos la vida de la forma en que el tren nos la enseñó. En medio del pasillo de un vagón, en los viejos asientos que un día fueron nuestro hogar, quedará escrita tu historia y la mía, junto a todas las otras de aquellos que se montaron en el tren.

En el aire quedaron escritos nuestros sueños, guardados en una caja nuestros fracasos, en nuestros corazones nuestras ilusiones, y en las paredes del tren, como en un gran mausoleo, la huella de nuestro paso por la vida, junto a todo lo que pudimos hacer en este mundo.

En medio de los pasillos y los asientos, los recuerdos y las imágenes que un día fotografiaron nuestras vidas. Películas de sueños construidas con recuerdos: con amor, deseo y pasión por la vida. Nuestras historias siempre servirán a otros, que compartirán nuestro asiento en el tren el día que ya no estemos.

Un día de esos, ordinario, la vida que todos llevamos en el tren terminará. Habremos llegado a la última estación. Ese día, antes que usted se baje del tren, tómese un tiempo –si es que el maquinista se lo permite– y trate de mirar su vida a través de su propia película. Verá en ella todo lo que usted pudo o no hacer en el tren que le tocó tomar.

Y cuando sus pies enfrenten los escalones y sus manos recorran la baranda con miedo y lentitud, tratando de no bajarse, deje que su alma se vaya en paz, tranquila, sabiendo que su estancia en el tren fue grata, agradable, en el tránsito de sus sueños cumplidos.

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Sobre el autor

Orlando Fernández

Orlando Fernández

Orlando Fernández (La Habana 1962) es escritor y poeta independiente. Ha escrito dos libros, uno de ficción y otro de autoayuda, ambos en proceso de edición. Su blog mundoque.com-ventanas al mundo abarca diferentes temas cotidianos en busca de una vida sana llena de propósitos, y cuenta con más de cien entradas y más de 50.000 visitas. Estudió en el Miami Dade College. Reside en Miami.

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