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El último viaje

El último viaje

El último viaje
Enero 11
23:20 2014

El miedo sofocante de entrar en terreno peligroso
se acrecienta,
se convierte en tela y en araña
cohabitando.
Comienza una guerra que aún carece de soldados.
Me levanto de mi fortaleza
proponiéndome enfrentar
los ardides que amenazan.
Escaparates llenos de fotografías,
canciones pasadas,
un ritmo que creo llevar a pesar mío
se renueva en los encuentros
donde no hay palabras,
donde no pronunciamos
muerte o cementerio.
Romper los tropiezos y los límites.
Recuperar paredes
recordando que ahí sucedió esto o aquello.
Después de gestos indecisos,
socavando el pro y los tantos contras,
el final del camino es lo certero.
Allá, en el otro lado,
ese desmedido afecto,
esa manera tan simple de decir qué bueno,
ay sí, qué bueno, ven, no te arrepientas.
Las palabras me hacen sentir el lamento,
la belleza del olvido y la memoria.

Un viaje al infinito,
A un infierno que quizás ya no exista.
Pero, ¿quién nos quita las vivencias?
Comprar esos regalos
que calman
los dolores diarios.
Pedir las tallas, hacer una lista con los nombres.
No olvidar ni al vecino ni a los perros.
No dejar a nadie fuera del perímetro cuadrado.
Ver la maleta cómo crece.
Volverme mula, caballo, buey,
tortuga.

Me he imaginado en un lugar sin aire.
El balcón a punto de caerse.
Las perros de la calle, sofocados, con hambre,
sin piel ante ese sol que ruge.
He de levantarme contra el terror,
contra el iluso imaginarme en una celda.
Sé que no hay tiempo para aplazar batallas.
No habrá rastros.
Ni siquiera un testamento.
Vas a un viaje, sabiendo que ya
tu corazón no late tan despacio.
¿Habrá algún hospital que me reciba
cuando no pueda más de tanto miedo?
Lo más notable e inminente
es la ida a ese aeropuerto.
Volar al centro,
en un avión con hélices legales.
Entrar en sitios conocidos,
desintegrados por otras experiencias.
Buscar el origen sin fin y sin las treguas.
Solo tú y el pecho hundido
por esa premonición
y tanta carga
perciben la incongruencia.
Fija la mirada en mustias plantas
en ese puerto de cambio tan temido
dejarán pasar los envoltorios,
las momias y las contadurías,
halagos para tapar el luto
que te acecha y amedrenta.
Los años se han doblado.
Se han abierto los mapas de la cara,
¿y qué?, ya no me importa.
Llego con la cabeza baja,
arrastrando maletas,
pidiendo perdón por los regalos.

—————————————————————–

mayo 2013

Sobre el autor

Magali Alabau

Magali Alabau

Magali Alabau (Cienfuegos, 1945). Escritora, actriz y directora de teatro, desde 1966 reside en Nueva York. Ha publicado, entre otros poemarios, “Electra, Clitemnestra” (Editorial El Maitén, 1986), “La extremaunción diaria” (Ediciones Rondas, 1987), “Hermana” (Editorial Betania, 1989) y “Hemos llegado a Ilión” (Editorial Betania, 1992). Sus poemas han aparecido en diversas antologías y obtuvo el Premio de Poesía de la Revista Lyra (Nueva York, 1988). También ganó la beca Oscar B. Cintas de creación literaria (1990-1991) y en 1992 el Premio de Poesía Latina del Instituto de Escritores Latinoamericanos de Nueva York (baumala1@hotmail.com).

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2 comentarios

  1. Berta
    Berta Enero 16, 19:08

    fina poesia del regreso y la busqueda que se resiste a permanecer en la ausencia por mas que siglos de cuestionamiento a nuestra identidad se levanten como u muro contra la noche estrellada. si supiera escribiria un poema sobre como el cubano se ha perdido en la noche de la des-identidad sin abarcar el munbdo de imagenes que la tierra nos brinda a la cabeza de todos nuestro suenhos, anhelos y expectativas. Felicidades Magali!!!!

    Reply to this comment
  2. RECTIFICO
    RECTIFICO Enero 16, 19:10

    fina poesia del regreso y la busqueda que se resiste a permanecer en la ausencia por mas que siglos de cuestionamiento a nuestra identidad se levanten como un muro contra la noche estrellada. Si supiera escribiria un poema sobre como el cubano se ha perdido en la noche de la des-identidad sin abarcar el mundo de imagenes que la tierra nos brinda a la cabeza de todos nuestros suenhos, anhelos y expectativas. Felicidades Magali!!!!

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