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Elecciones para la oposición cubana

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Elecciones para la oposición cubana

Febrero 22
01:04 2016

 

Vivimos en un mundo “resultadista”, rehén de la imagen y de las influencias, de las oportunidades que un Estado puede brindar a otro Estado, y viceversa. Así, en el caso de la oposición cubana, no basta con que luche por la democracia para que la tomen en cuenta numerosos organismos, instituciones o gobiernos, sino que debe demostrar su capacidad para operar en un contexto democrático. Como si no fuese suficiente enfrentar un estado de cosas, el totalitario, ferozmente arrollador, se le pide además orden y coherencia organizativa.

Se ha hablado mucho de la incapacidad de la oposición cubana, la de la Isla y la del exilio, para funcionar a partir de un orden inclusivo, dentro de una comunidad de intereses.  Porque más que unión, se entiende que lo que dicha oposición necesita para operar con eficacia sería sentido común, pragmatismo, cierta disciplina práctica que potencie sus razones. Quiere esto decir que para acceder al poder en Cuba la oposición debería operar en un marco plural y democrático, y para alcanzar ese marco resulta necesario, más que imponer diferencias, privilegiar coincidencias. Establecer un orden común.

Cierto que la Seguridad del Estado, el aparato de inteligencia represivo y manipulador, dificulta todo eso. Incluso en redes sociales como Facebook, donde muchos enredadores y envidiosos no son solo enredadores y envidiosos, sino además agentes de opinión castristas haciéndose pasar por anticomunistas. Pero hay que sobreponerse a las circunstancias para poder después, efectivamente, cambiarlas.

En la primavera de 2012 me llamó la atención el intento de Federico Lombardi, director de la Sala de Prensa del Vaticano, de justificar el hecho de que Benedicto XVI no se reuniera con la disidencia cubana. “Los mensajes (de los disidentes) llegados a la Santa Sede antes de este viaje han sido múltiples y muy diversos entre sí (…) No era posible reunirse, en medio de esta multiplicidad, con tal o cual grupo”, dijo en aquella ocasión. Es decir, en el marco de la visita de aquel Papa, Roma utilizó la fragmentación de la disidencia interna como justificación para negarle el saludo.

Ojo, porque esto es revelador. Una oposición cubana desmembrada, cuando no enfrentada en facciones, no sólo carecería de efectividad, sino que incluso serviría en bandeja de plata a los hipócritas y los oportunistas de todas partes, que lamentablemente son legión, una justificación para que la ningunearan en el tablero político del neocastrismo, o poscastrismo, o castrocatolicismo, o como se le quiera llamar.

Consecuentemente, una muestra de sabiduría o sentido común de esa oposición sería que se organizara, dentro y fuera de Cuba, probablemente por medio de elecciones internas, para elegir un representante o grupo de representantes, sin dar la menor importancia al hecho de que el régimen vigente pudiera ignorar dicha elección. La oposición venezolana lo consiguió en su momento, ¿por qué la cubana no podría? Es verdad que el teatro de operaciones ni de lejos es el mismo, pero sí son idénticas las razones: una oposición fragmentada, incluso enfrentada en escaramuzas egotistas, sirve indirectamente a los intereses del castrismo en el poder.

¿Acaso el Movimiento Cristiano Liberación no recogió miles de firmas en una Cuba acosada, dando cuerpo y relevancia al Proyecto Varela? Si Payá y su grupo pudieron llevar a vías de hecho semejante proeza organizativa, ¿por qué otros no podrían celebrar elecciones internas? Para luego es tarde. Hay que practicar el futuro ahora.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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