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En medio de la muerte en plena Luz

En medio de la muerte en plena Luz

En medio de la muerte en plena Luz
diciembre 16
15:13 2013
“Deja que todo te suceda, la belleza y el espanto”. Rainer María Rilke.

Al contemplar esta imagen recuerdo aquella impresionante sentencia del maestro Eliseo Diego: “El soplo del pánico purifica”. Hace unos días leía algunos comentarios en Internet a propósito de los sucesos en Cuba del linchamiento que sufren aquellos que se dispusieron legítimamente a celebrar el Día de los Derechos Humanos. Y me llamó la atención particularmente uno sobre la valentía de Ailer González, la activista cubana de Estado de SATS (magnifica en la foto) plantada en medio de la calle, en pleno acto de repudio frente a las obscenas y acéfalas hordas castristas, entrenadas únicamente para reprimir, silenciar y no respetar en lo más mínimo la integridad y la dignidad de cada ser humano con voluntad de expresar su derecho a la diferencia.

Ailer González

Ailer González

Un comentario en solidaridad con su actitud y su lógica indignación acentuaba: La mujer cubana una vez más dando ejemplo de valentía y dignidad.

Sobre esto me gustaría hablar y para ello no hay que entrar en descalificaciones, ni bravatas controversiales, sino intentar analizar en profundidad, consistencia, consciencia crítica y sin generalizaciones aquello que percibimos.

Primero que todo sabemos que toda generalización es arbitraria, una tabula rasa de homologación que si bien procura homogeneizar condiciones no homologables, por otro lado lo que me interesa apuntar es precisamente la singularidad y el hecho excepcional del valor, sea como sea, en una circunstancia donde (valga la redundancia) precisamente lo que marca la diferencia, por encima de todo, es la individualidad, la particularidad, el arrojo, los niveles de consciencia y responsabilidad sin especificar género. Cuando herencia de la educación comunista y otras bazofias conductuales de la programación mental colectiva, se nos enseñó a anularnos como individuos en pos de una colectividad cada vez más impersonal y manipulable. Pues la pérdida del miedo en situaciones de extrema delicadeza como esta, resulta invariablemente siempre un hecho excepcional; habiendo tantos modos de enfrentar las cosas descubrimos que el valor (cuando lo es) no es la regularidad (ni mucho menos una generalidad). “Cualquier veleta guapea cuando no sopla el viento”. Nos lo quitaron todo y afortunadamente quiero pensar que se nos está empezando a quitar el Miedo. Pero hemos de sacudirnos el rencor de constante con ternura, con ese bálsamo armónico de piedad y compasión, parece ser, valores en baja en estas sociedades globales hipertróficas de la simulación, la velocidad y la obsolescencia planificada.

Pero insisto señalar la magnífica oportunidad que tenemos de crecernos, ayudar y no minimizar la experiencia individual de esta mujer, con generalizaciones de ese tipo (aunque sean bien intencionadas), pues mujeres hay muchas. Incluso esas otras que le pasan por al lado, le gritan y arrastran a las Damas de Blanco, que lógicamente se creen, se dicen y de hecho son también cubanas; cada cual con su nivel de consciencia del Mundo. En consonancia la actitud frente a cada acto que realiza, no es más que la representación de nuestro interior, de la luz o la oscuridad del alma.

No hay individuo, ni pueblo que no se sienta el pueblo elegido, con la verdad y Dios a su vera. Como dice aquel nefasto eslogan refrito de una periodista líder de audiencia en Miami cuyo nombre prefiero soslayar: “Si Dios conmigo, ¿quién contra mí?”. Vivimos, somos en una sociedad que ha dejado de cuestionarse la gravedad de semejante speech, frente a otros incluso muchísimo peores que aprendimos a normalizar bajo el manto anodino de una ignorancia, para peor, una indolencia y sobre todo un nivel de consciencia y percepción de la realidad ínfimo y deficiente. La sociedad entera está enferma –vayas a donde vayas y hagas lo que hagas–, vivimos una crisis humanística general de los tiempos. Una actitud guerrera, cuya combatividad beligerante y permanentemente envilecida busca la ventaja, la revancha y la venganza que ve y ostenta como una cualidad en medio de una globalidad competitiva (de denigrados valores) que lo único que hizo fue traducir las metáforas y las estrategias de la guerra de antaño, en nuevas y recicladas formas para el mercado, la publicidad y el consumo (Patriarcal, Solar, masculino, moderno, taylorista y empobrecedor). Donde lo que se entiende como “Ley” según sea el país o el caso, disfrazado tras la engañosa facultad que ofrece el supuesto “derecho” y la “democracia” (abuso de la estadística) está por encima del sentido común. Dinero y poder son invenciones de la desconfianza. Pero en este caso, no estamos aquí ahora para cuestionar las legitimidad de lo Natural frente al obsoleto paradigma social global, sino para llamar la atención de la inmediatez de algunas visibles averías. Y eso tiene mucho que ver generalmente con la rotura de la condición femenina, el arquetipo, y sus modos de duelo.

Cuando dejemos de hacer ese tipo de generalizaciones al uso, y tan normalizadas en el ámbito, cuando comencemos a reparar en el disparate general en la corrupción del lenguaje al que asistimos diariamente, enfrentaremos de frente de una vez el monstruo que nos habita, el Tirano que yace en nuestro corazón, sin enajenarlo, sin tapujos, apuntando a la diana esencial y enraizada del despotismo ilustrado que cada ser ignora dentro de sí. Sólo entonces comenzaremos a crecer, dejando de alabar actitudes tan deplorables como la de Mariana Grajales, a la que aún se le yerguen monumentos y loas, metáfora de los valores que ciertas sociedades estiman, herencia de la peste psíquica y física que celebra en su Templo, el nido y la auténtica condición social, el alma del pueblo y por supuesto en medio de todo, su noción de lo femenino. Y con esto no estoy identificando lo femenino con el sexo débil ni ocho cuartos. ¡No! sino con una fuerza que emana de la ¡VIDA! en mayúsculas, de la integridad y la (in)DEFENSIÓN (por encima de los hombres y de todo) DE ¡LA VIDA AUTÉNTICA!, una aptitud que es actitud… Por su sensibilidad y transversalidad, la mujer es “la casa”,el Templo, el remanso, ese manto protector de GAIA Tierra. Pacha Mama.

La sociedad entera está enferma –vayas a donde vayas y hagas lo que hagas–, vivimos una crisis humanística general de los tiempos. Una actitud guerrera, cuya combatividad beligerante y permanentemente envilecida busca la ventaja, la revancha y la venganza que ve y ostenta como una cualidad en medio de una globalidad competitiva (de denigrados valores) que lo único que hizo fue traducir las metáforas y las estrategias de la guerra de antaño, en nuevas y recicladas formas para el mercado, la publicidad y el consumo.

Telúrica y fuerte, pero a su vez y sin perder el oremus en lo esencial, la Belleza y la Vida en toda su extensa expresión. La Shakti Tántrica, la Lilith Sumeria (emancipada, no sometida, y antecesora de Eva) o el andrógino esencial Patsupati Hinduista (dueñ@ de los animales, las sombras y las fuerzas misteriosas). No se trata de relegar su función a la maternidad, la intendencia y la compañía.

Todo acto extremo es revelador, y mujeres hay “muchas”, de todos colores, gustos y para todo (los hombres igual). La dignidad, el valor y la lucidez no son cuestión de género… y cualquier generalización al respecto resulta ingenua, casi ofensiva… demasiado decir. “La Ilustración” de la cual somos herederos modernos, justifica semejantes linchamientos para peor: El martirio de las brujas, el Maleus Maleficarum y la camisa azufrada, humanismo cristiano del cual el marxismo es heredero -mal que nos pese reconocer-. No se trata de hacer un inventario de las cruzadas, la colonización de las indias, batallas como las de Lepanto, Terceros Reich y otros desastres de nuestra historia reciente, sino ¿Cómo es posible que Napoleón siga siendo más reconocido y famoso que William Wilberforce, quizás el primer y más grande abolicionista y filántropo de la Inglaterra de entonces? o ¿Juana de Arco en lugar de Hildegard Von Bingen? ¿Mesalina o Cleopatra en lugar de Hipatia de Alejandria? y podemos seguir el inventario hasta el infinito, de las razones patriarcales y dolientes que le hicieron a la mujer pagar el precio brutal de las conquistas y la banalidad masculina. Miles de bosques incendiados, animales y especies extinguidos, razas enteras exterminadas, los mag@s, l@s bruj@s, las sacerdotizas y los profetas de infinidad de pueblos ancestrales aniquilados y la lista no acabaría. Pocos se cuestionan los cimientos aberrantes de nuestra mortal civilización (de las buldócer, las metralletas, el eufemístico ¿progreso? y la luz eléctrica).

En cada acto de injusticia hemos de reconocerlo, en todos ellos está incluido el peso de semejante abuso, dislocación natural y tradición perversa. Hemos de comenzar a hacerlo. La historia entera está envenenada, vilipendiada y subvertida, (vayas a donde vayas y hagas lo que hagas) una perversión que nos alcanza. Y que nos exige responsabilidad. Aún más en Cuba -quiero pensar por lo que me toca, allí está todo por hacer-, tierra joven empobrecidamente postmoderna y extremófila, que ha soportado estóicamente semejante dictadura monoparental; éxitus (muerte) en la implementación y la instrumentalización de un experimento social sin límites, de ese tipo de pensamiento egocéntrico, generando no sólo la sociedad más suicida del hemisferio occidental, sino la 5ª sociedad más suicida del Mundo. “Los pueblos que soportan por tanto tiempo un tirano terminan por merecerlo”.

Comenzaremos a argumentar con justeza, cuando las madres dejen de recibir como héroes a los hijos que vuelven de la guerra, cuando la educación se esmere por elevar la condición humana y no premiar actitudes deleznables.

También son mujeres otras, las que le cruzan por al lado a Alier, si alcanzamos a ver el vídeo que corre por las redes. Quiero señalar además que hay grandes casos anónimos y otros que saltan a la luz como esta mujer, cuya actividad nutre el tejido humanístico castigado por el ámbito carcelario de la sociedad general, fertilizando la creencia colectiva, liderando procesos de amor, reconciliación, y que siguen siendo como flores raras y excepcionales, en medio de un destino cada vez más incierto donde todo, o casi todo, del allá y del aquí, conspira para que se malogre. Celebro ese destello de Luz en medio del oscuro y laberíntico desierto estéril de nuestra Cuba hoy; oprobio que sigue doliéndonos disparejo pero a todos. Cuando lo importante no es pensar lo mismo, sino aprender a pensar juntos.

Es obvio que cuando se generaliza de esta manera se quiere hablar de “la mujer cubana” y de su valentía general como si la sustancia del valor y la dignidad fuesen inherente, propiedad y salvaguarda de su condición de supuesta cubanía, pero mal que nos pese semejante enunciado es falaz, inexacto y subjetivo, pues no se trata de la dignidad, la educación y el respeto general sino individual de personas específicas y hartas, que ya no tienen nada que perder y que con principios y sin miedo, salen por fin a las calles a reclamar sus derechos a una dictadura gerontológica de más de medio siglo, que les roba la vida. Es obvio que no se refiere a la chusma delincuente que sale a darles golpizas terribles y a ensuciar sus casas (ver el patrón conductual deliberado como una voluntad de acción orientada, desde los excesos del Mariel en los 80, de pintar las casas de los disidentes con chorretones de aceite negro, huevos podridos, palos y piedras. El cubano vive perennemente congelado en el eterno días de los cristales rotos de la Alemania Nazi y la marcha de las antorchas), con todo tipo de manifestaciones violentas a personas indefensas que reclaman su derecho legítimo a pensar distinto y poder expresarlo. Pero hemos de especificarlo, no porque tenga el derecho a atribuirse cubanía, sino por la responsabilidad nominal que no es una nimiedad a la hora de exigir individualmente responsabilidades menos injustas. Todo acto de “valor” (si lo es, cuando lo sea) jamás es una generalidad, sino un milagro (precisamentre por eso lo “es”, si no no sería “valor”, ni haría falta) que desearíamos fuese más frecuente… por tanto hay que celebrar, también su INDIVIDUALIDAD… por excepcional. -Sugiero-. Pues las otras (“mujeres” que se sienten con su derecho también de atribuirse lo cubanas) dirán lo mismo de ellas (propaganda) y comenzamos a bizquear en el análisis. Mantengamos la cabeza sobre los hombros ausentando la Ley del Talión, un clavo no saca otro y frente a la propaganda que se atribuye el secuestro/claustro del ejercicio de la Nacionalidad como condición exclusiva del ámbito que quedó atrapado por su territorialidad, alcemos una voz abierta sin discriminación positiva, pero sobre todo, a la contra sin contribuir a la avería misma que criticamos: el “dogma”. Tras toda generalización hay un dogma, una tramposa voluntad de suprimir diferencias, una carcelaria certidumbre. “La Mujer Cubana” es muchísimas cosas, como los hombres mismos, y ni más ni menos, ambos puede ser merecedores de las mismas loas o desprecios, pero lo que distingue unas personas de otras -saliéndonos intencional y sanamente del marco de la pluralidad abstracta e impersonal- no son las revulsiones de la masa, sino las revoluciones particulares e íntimas de la consciencia. Hablo del acto de rebeldía personal de alguien excepcional en singular… y ojalá no única, que saca la cara por el resto (una colectividad que será favorecida por la suma de las portentosas individualidades -si se entiende, se acepta y se quiere-) por todos y eso abarca la consciencia de la mujer (y del hombre también) en general. Creo que es más sano, y útil. Además de justo, por y para ella, para todos, por el reconocimiento y la distinción que contrae. Pues no es algo que sucede comunmente.

Celebrémoslo así, es lo que digo. Ninguna masa ni ninguna generalidad razona como es debido, siempre se apasiona o reacciona muy fácilmente en función de la mayoría (paradigma o creencia hegemónica) y a veces por cualquier bobería, cuando peor es generalmente indolente y acéfala. Son esos actos individuales los que cargan de sentido y cambian la voluntad del pensamiento colectivo aborregado.

Verlo de otro modo es propaganda y no la constatación de un hecho particular y circunscrito, en cambio una generalización injusta y no un abrazo al valor personal, fuera de género, condición raza u origen. Con nombre y apellidos en mayúsculas.

Generalizarlo sería incurrir en una falta por homologación de instancias no homologables, que intenta sustraer valor a la iniciativa personal e intransferible. Pues, salvando el perogrullo: Ni toda la alegría es brasilera, ni los gallegos son brutos, ni los catalanes peseteros, ni los argentinos chulos, ni los ingleses fríos. Hemos de ser justos y responsables matizando las cosas, para bien y mal -es lo que pretendo singularizar, en los procesos de información colectiva, más allá de hacer campaña-. Ella tiene toda mi admiración y su foto tranquila, sentada en medio de las llamas con la frente en alto, quedará como ejemplo de alguien que alzó su voz por la dignidad colectiva. Un grito que no acalla la horda embrutecida del lobo que le ronda, ni el desprecio ninguneo zurdo del infotaiment (Información y entretenimiento) agencioso corporatocrático internacional, que prefieren seguir mirando para otro lado.

Para Demócrito: “Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa (…) La vida es un tránsito; el mundo es una sala de espectáculos; el hombre entra en ella, mira y sale”.

“La Senda Estrecha” es un vieja historia de la tradición Zen que cuenta que: En cierta ocasión Dios previno al pueblo de un terremoto que habría de tragarse las aguas de toda la tierra. Y las aguas que reemplazarían a las desaparecidas habrían de enloquecer a todo el mundo. Tan sólo el profeta se tomó en serio a Dios. Transportó hasta la cueva de su montaña enormes recipientes de agua, de modo que no hubiera ya de faltarle el líquido elemento en los días de su vida. Y, efectivamente, se produjo el terremoto, desaparecieron las aguas y una nueva agua llenó los arroyos y los lagos y los ríos y los estanques. Algunos meses más tarde bajó el profeta de su montaña a ver lo que había ocurrido. Y era verdad: todo el mundo se había vuelto loco y lo atacaba y no quería tener nada que ver con él. Y hasta se convenció todo el mundo de que era él el que estaba loco. Así pues, el profeta regresó a su cueva de la montaña, contento por haber tenido la precaución de guardar agua. Pero, a medida que transcurría el tiempo, la soledad se le hacía insoportable. Anhelaba tener compañía humana. De modo que descendió de nuevo a la llanura. Pero nuevamente fue rechazado por la gente, tan diferente de él. Entonces el profeta tomó su decisión: tiró el agua que había guardado, bebió del agua nueva y se unió a sus semejantes en su locura. Siempre insisto en la complejidad y la problemática que se nos plantea como destino la construcción de nuestro “Egregor”, la capacidad asociativa, la don de complicidad, la inteligencia en común, la responsabilidad plural y la compasión en los procesos del pensamiento colectivo. ¡Si fuésemos como Cristo, sobrarían los poetas! Una actitud, un valor y una gracia tan necesario en nuestro tiempo como un sacerdote en el campo de batalla: para rezar por unos y por otros, por ellos y por nosotros. Para que sean iluminados los que aún viven y para que sean perdonados los que han muerto.

*Egregor es un concepto propio del ocultismo que viene a representar una “forma pensamiento” o “mente colectiva”, “grupal”, esto es, una entidad psíquica autónoma capaz de influir en los pensamientos de un grupo de personas. La simbiótica relación que se fomenta en un grupo determinado, que ha sido comparado recientemente con los conceptos no ocultistas de pueblos enteros, empresas o corporaciones (como entidad jurídica). Meme. Egregor es una palabra del griego antiguo, que significa Ángel. Egregores: Angeles, hombres de luz de Dios. que se define como una especie de mente colectiva creada cuando la gente se unen para un propósito común conscientemente.

http://www.adrianomada.com/

Sobre el autor

Adrián Morales

Adrián Morales

Adrián Morales Rodríguez es Doctor en Estética por la Universidad de la Sorbona, Paris. Artista visual, músico, compositor y multinstrumentista. Discípulo del padre de la Deconstrucción Jaques Derrida. Entre sus textos obran: “Trastornos. De lo Antropofágico a lo Antropoémico. Power Food LEXIcom” Edt: Artium, Vitoria Gasteiz, 2008. “Sobre Dalí o la Metástasis del Inconsciente”, Edt: Fundación Joan Abelló, Barcelona, 2005. “HisPánico, I, II y III”, Edt: NomadART Productions, Barcelona, 2001 o “Genética Control y Sociedades en Descomposición”, Edt: Atópics, Paris, 1995. Vive y trabaja entre Europa y Estados Unidos.

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