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Entrar y salir de Cuba sigue siendo una odisea

Entrar y salir de Cuba sigue siendo una odisea

Entrar y salir de Cuba sigue siendo una odisea
julio 23
14:48 2014

En uno de sus regresos a Cuba –ahora que ya se puede, relativamente, salir y regresar–, el abogado independiente Veizant Boloy fue sacado de la fila cuando pasaba el control de equipaje, con el pretexto de “una revisión aleatoria”. Pero él sabía que detrás estaba la Seguridad del Estado (policía política), con el fin de hacerle saber que continúa vigilado, aunque le hayan dado permiso para viajar a congresos internacionales donde se revisa el tema de los derechos humanos en Cuba.

En efecto, detrás de un simple aduanero estaba físicamente un agente encargado de reprimir a opositores pacíficos. Se le vio moverse entre el cortinaje, o tal vez el comisario se dejó ver.

Veizant, que pertenece al grupo no gubernamental Cubalex –atienden gratis casos legales de maltrato institucional; sin garantías procesales porque no les dejan ejercer–, últimamente viaja a título personal, según dijo a este cronista en una breve conversación en la ciudad de Miami, donde estuvo de paso. Antes había asistido al VII Foro Atlántico, organizado por el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, en Madrid. Allí tuvo unos minutos para explicar casos concretos de ciudadanos que se han refugiado en la oposición toda vez que el gobierno de la isla no resuelve satisfactoriamente graves desalojos de la vivienda y, entre otras arbitrariedades, condenas por salidas “ilegales” del país.

Pero un poco antes, Boloy se había cruzado en un pasillo con el chileno José Miguel Insulza, secretario general de la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), en Asunción, Paraguay, y le había recordado a viva voz:

-¡Usted nos abandonó en La Habana!-, en clara referencia a la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos (CELAC) celebrada en enero de este año.

Insulza, que no se reunió en la capital cubana con la oposición, se mostró escurridizo en aquel pasillo de Asunción. Luego Boloy pidió una cita con el importante político, pero obviamente nunca fue recibido formalmente; ni en el pasillo tampoco.

El común de los cubanos –dice Veizant– quiere salir de ese infame aeropuerto lo más pronto posible, y es por eso que se deja aplastar. De lo que se trata es de encarar al oficial, de saber lo que se puede entrar y lo que no, y con eso al menos poner en aprietos al oficial corrupto o al que molesta por lo que sea.

Al llegar al aeropuerto de La Habana, decíamos, se encuentra un aduanero que quiere decomisarle equipos de trabajo y otras pertenencias nada nocivas a la Seguridad del Estado. Pero, conocedor de las leyes, Boloy le dijo al oficial:

–Puede ir llamando a la policía, porque de aquí no me muevo sin mis cosas. Lléveme al calabozo, adonde quiera. No tiene derecho a hacerme esto.

Y le citó de memoria parte del texto de la Constitución de la República, entre otras leyes particulares que el abogado desbroza a menudo con sus “clientes”. Lo dejaron salir con todas sus pertenencias.

–El común de los cubanos –dice Veizant– quiere salir de ese infame aeropuerto lo más pronto posible, y es por eso que se deja aplastar. De lo que se trata es de encarar al oficial, de saber lo que se puede entrar y lo que no, y con eso al menos poner en aprietos al oficial corrupto o al que molesta por lo que sea.

Veizant ha estado detenido en varias ocasiones. Conoce el punto débil de la policía política, sabe mirar de frente y mantener la palabra. Pero el que nunca ha vivido esa experiencia lo más probable es que flaquee, al menos la primera vez.

La modificación a la ley migratoria en Cuba –puesta en vigor el 14 de enero de 2013–, es un apaño muy chapucero, de cara a las personas que en el ámbito internacional la “compren” por conveniencia y réditos políticos. Pero este abogado, graduado de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, puede dar fe de que el gobierno sigue teniendo los controles políticos en sus aeropuertos, con humillaciones y cancelaciones a última hora.

Hace pocos días, el portal de asuntos cubanos Cubanet.org daba a conocer la historia de un médico que, con su pasaporte en regla, fue impedido de tomar el avión en un viaje de turismo, incluso luego de chequear su vuelo y entregar el equipaje, algo que atenta contra la seguridad aérea internacional. Pero da igual: allí estaba el agente de la policía política para cerrarle el paso y humillarlo.

Roberto González Ibáñez, especialista en Medicina General e Intensiva, no solo fue impedido de viajar, sino además cesado como profesional para el resto de su vida, al menos dentro de la isla. El motivo: su novia es la coordinadora general de la Red de Bibliotecas Públicas (independientes) “Reinaldo Bragado”.

Así andan las cosas, aun con “leyes raulistas” que, dicen, han mejorado la vida de unos ciudadanos de este mundo atrapados por el comunismo en una isla del Caribe.

Sobre la transición –tal vez ya está en marcha, aunque muy a su ritmo–, el abogado Veizant Boloy no cree que se realice de inmediato. No ve intermediarios que, con su poder, puedan agilizar las cosas.

–Solo tal vez la Iglesia, como institución, podría ocupar ese rol mediador en una transición pacífica, como la que para suerte de los españoles propició el mismo Franco. No veo otra salida. Alejandro Castro, el hijo del general que gobierna ahora Cuba, asusta con esos viajes a Moscú. Pero hay que seguir trabajando y llevando historias concretas a congresos, a la ONU, a donde sea, con tal de que al menos nos escuchen.

Boloy está consciente de que ser joven, negro y abogado podría llamar la atención. Y de que hay que hacer mucho ruido.

Su esposa, Yaremis Flores, también anda viajando en representación suya y de Cubalex. Ahora se reencontraron en Miami por casualidad, pero él toma un avión de vuelta a La Habana antes que ella, dispuesto a encarar posibles bloqueos de la aduana cubana.

La pequeña hija va recibiendo en La Habana llamadas telefónicas, mientras cuenta los días para estar todos juntos otra vez.

Sobre el autor

Jorge Ignacio Pérez

Jorge Ignacio Pérez

Jorge Ignacio Pérez, periodista, escritor y fotógrafo radicado en Barcelona durante once años, vive actualmente en el sur de la Florida. Reportero y cronista, graduado de la Facultad de Periodismo de La Habana, trabajó durante una década como columnista de teatro en Cuba. Desde febrero de 2007 es el autor de un blog personal llamado Segunda Naturaleza (www.queridobob.blogspot.com), que se ocupa principalmente de asuntos políticos y culturales de España, Miami y Cuba. Trabaja actualmente como editor del portal Cubanet

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