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Erótica y la nueva novela cubana

Erótica y la nueva novela cubana

Erótica y la nueva novela cubana
abril 18
13:38 2014

Hay novelas que asombran por su humor, por su poder de crear más que recrear la realidad. Me vienen a la mente Cándido o el optimismo y Gargantúa y Pantagruel. No puedo menos que recordar el Quijote u otras de esas obras que han agitado la literatura con su espíritu renovador, como una especie de festín de las letras.

Hace apenas unos días terminé de leer una de esas obras completamente renovadoras y diferentes. Podría decirse que con ella se abren las puertas de la verdadera modernidad, la del siglo XXI. Aun así, me parecía difícil comentar Erótica, más cuando había leído sobre la misma en el libro Viaje inverso hacia el reino de Imago, de Manuel Gayol Mecías, de por sí un acercamiento titánico. ¿Qué podría yo descubrir o comentar que ese estilista y profundo ensayista no hubiera dicho?

Erótica, la segunda edición de la novela de Armando Añel (Neo Club Ediciones, Miami, 2013), me sorprendió desde el principio. Imaginaba una historia totalmente diferente, por lo que resultó muy gratificante descubrir que se trataba de algo nuevo, un tipo de literatura a la que jamás me había asomado”, dice la escritora Maia Losch Blank en reseña publicada recientemente. Cito por la coincidencia de criterios. Sorpresa, alegría y sobre todo ese derroche de imaginación que Erótica nos ofrece, sentí cuando cerré sus páginas, tal como señala la autora.

Dice Gayol que no es el erotismo, que también se muestra, sino la historia en sí lo que resulta más importante. Porque esta obra viene a ser la continuación de un Honorato de Balzac por lo de la publicación parcial, digamos por capítulos, a modo de los viejos escritores.  Pero Añel se renueva de modo sobresaliente. La aparición no es a través de medios escritos sino de entregas por capítulo en el mundo virtual, el espacio en que se mueve esta creación que abre caminos para la literatura cubana tanto fuera como dentro de la isla.

Armando Añel pertenece a una generación que enfrentó la intolerancia y que como consecuencia ha llegado a repudiar el concepto manido de patria como efecto dominante sobre el individuo. Para él, como para otros nuevos creadores no “oficiales” o exiliados, el mundo es un espacio abierto para la imaginación y la verdadera libertad, que no está en los gobiernos sino en nosotros mismos.

“La patria era uno mismo –los afectos y amores del individuo–, luego entonces no tenía sentido invocar el nombre de patria”, señala uno de los varios narradores que presenta la fantasía de este escritor de vanguardia en un nuevo sentido. Hablo del siglo XXI.  Porque la historia que nos propone no es el absurdo kafkiano, aunque hay algo de ello con los afeites del internet y la blogosfera. Recordemos que aparece de forma virtual primero y luego escrita para deleite del amante de la creatividad, un resquicio penetrante en la decadente novelística sociológica que con excepciones notables pulula en Cuba.

eroticaEstoy de acuerdo con Ángel Velázquez Callejas y Gayol, quienes destacan la pericia y audacia creativa de Añel. No solo nos presenta el mundo de nuestro tiempo sino que estructura su fabulación de forma que presente o pasado pueden a veces pasar ante los ojos del lector como divertimentos referidos al islote de varios nombres que desaparecerá luego de ser el reino de la libertad real, cuando la isla grande o revolución barbuda arrasase con sus habitantes, que no celebraban banderas eternas ni fidelidades mortuorias. Porque si Erótica fuera un ser vivo, sería el alter ego deseable de la Cuba totalitaria y patriotera. No hay dudas que los personajes, muchos para una novela no voluminosa, son interesantes y podrían reaparecer en otras versiones, en otras obras que darían suficiente espacio a estos aristócratas o a esos jóvenes rebeldes que reconstruirán el islote-nación en un ejercicio atrevido de existencia virtual.

Erótica va más allá de la crítica al totalitarismo. La Habana aparece como fachada porque el islote, que cambia de nombre desde la época de los piratas, la ocupación inglesa y su posterior abandono, se permite la libertad de gobernarse sin anarquía, en un ejercicio ideal de convivencia civilizada. Su destrucción por el gobierno cubano representa simbólicamente la tierra arrasada que observamos en la Isla grande por más de cincuenta años. Por eso uno puede sonreír pero a la vez sopesar los efectos de esta novela, que utiliza múltiples narradores como si fueran entradas de un blog.

Ahora bien, esta obra no es un relato filosóficamente sobrio sino un festín de la imaginación y el humor donde el eros sirve como compensación frente al mundo demasiado austero del totalitarismo. A pesar de que resulta una especie de Utopía en sentido inverso y brinda reminiscencias del renacimiento inglés, no es la búsqueda de la repartición igualitaria que por principio mató y haría famoso a Tomas Moro. Contrariamente, el islote crea el mundo especial que quisiéramos todos como búsqueda de la libertad individual en medio de la convivencia civilizada. Por eso duele y por otro lado concita admiración la labor de personajes que insisten en la supervivencia de Erótica en el mundo ideal del Internet.

Erótica es una novela fuera de lo convencional tanto por su temática como por su estructura y ambiente. Ya no es una creación postmodernista, deconstructivista ni tampoco una vuelta a lo psicológico o a la sucia realidad del mundo original del autor. Es una expresión del siglo XXI, como ya indicamos. Con ella se abre camino una novelística nueva, cubana y universal, necesaria para que las letras se adapten a las nuevas realidades de nuestro tiempo. De ella puede decirse lo que el propio texto declara: Es “Playa Hedónica alterando definitivamente las reglas del juego”.

Sobre el autor

Julio Benítez

Julio Benítez

Julio Benítez (Guantánamo, 1951) es profesor y escritor. Fue activista de los derechos humanos en Cuba. Ha publicado, entre otros libros, “En Glendale no hay ladrones”, “Las tres muertes de Gurrumina Robinsón”, “La reunión de los dioses” y “El rey mago”. Obtuvo el premio Regino Boti en 1990. Actualmente reside en Los Ángeles, California.

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1 comentario

  1. Armando Añel
    Armando Añel abril 19, 17:22

    Una visión muy abarcadora y generosa Julio, te agradezco grandemente. Un abrazo.

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