Neo Club Press Miami FL

¿Escaparemos los cubanos de la epidemia populista?

¿Escaparemos los cubanos de la epidemia populista?

¿Escaparemos los cubanos de la epidemia populista?
Junio 10
15:58 2017

Hay quienes consideran que el tiempo del populismo ya pasó para Cuba. Tal vez lo piensan por aquello de que muerto el perro se acabó la rabia. En cualquier caso, alegan, con razón, que la gente está harta de demagogia patriotera y manipulación visionaria, y que muy en especial los jóvenes parecen nacer incapacitados para la utopía. Tal realidad suele ser apreciada como el lado más débil del castrismo y, a la vez, como un déficit del movimiento opositor.

Obviamente el régimen no dispone hoy siquiera de un prospecto de líder con auténtica capacidad movilizadora. Es una especie de zombi que se mantiene artificialmente vivo a través del organismo de un muerto. Tampoco es extraño que esto ocurra, puesto que así lo concibió e impuso a sangre y fuego Fidel Castro. “Después de mí, el diluvio”, propuso el rey Luis XV y Fidel lo cumplió. Y es probable que esta causa por la que no existen líderes populistas dentro del aparato del régimen sea exactamente la misma por la que no existen en la oposición.

Quedaría por ver hasta qué punto el hecho es perjudicial o beneficioso, o al menos deseable o no, según se trate de los intereses del régimen o de los opositores.

Personalmente, no creo que un líder populista constituya opción para el castrismo en este momento. No sólo por los motivos antes expuestos sino porque dentro de las férreas estructuras y dogmas que se empeña en conservar, no habría espacio para las fabulaciones del populista, una de cuyas tácticas más efectivas radica en la promesa de barrer con lo establecido por el orden imperante y con la corrupción que éste genera. No es que la dictadura castrista no esté a tiempo de formar un líder carismático. Lo que no podría es proveerlo de argumentos coherentes. Una cosa es que el pueblo acate y se resigne a sufrir sentado en el banco de la paciencia, y otra bien distinta es que se deje ilusionar a estas alturas con discursos de cuando el Morro era de madera.

En cuanto al movimiento opositor, no hay por qué dudar que en circunstancias apuradas –como las actuales- podría beneficiarle la irrupción de un líder carismático, a la manera en que parece serlo el venezolano Leopoldo López. Sobre lo que sí cabrían muchas dudas es si a la larga, y dada la falta de preparación de los cubanos para ejercitar la democracia, el líder conseguiría esquivar la tentación de convertirse en caudillo y, consecuentemente, en un nuevo tirano.

No sería la primera vez que un líder carismático se transfigura en populista. De hecho, el segundo suele derivarse casi siempre del primero. Y puesto que el populismo, más que una ideología política, encarna ya un estilo para gobernar, tampoco sería sorpresa que el caudillo populista degenere en un nuevo dictador.

La historia está repleta de ejemplos. Incluso también lo está el panorama internacional de la política en estos días. Si algunos de los líderes populistas de la actualidad no terminan convertidos en ramplones tiranos, no es porque no lo deseen ellos, ni aun porque no se lo admitan sus seguidores, sino porque los preceptos y las estructuras del mundo democrático fueron creados justo para evitarlo.

No sería el caso de Cuba cuando recién acabe de librarse de la dictadura castrista.

Tampoco es que el pueblo cubano sea más proclive que cualquier otro a dejarse vajear por la serpiente del populismo. De lo que se trata, insisto, es del contexto estructural. También se ha visto, tanto en la historia como en el panorama de estos días, que ni el alto nivel de instrucción o el desarrollo socioeconómico y aun cultural de una nación resultan suficientes para evitar que sus pobladores leviten hipnotizados por la falaz verborrea de los populistas.

En lo que a Cuba se refiere, igual hay quienes comparan nuestro caso con el de Rusia, alegando que es preferible un Putin a un Brézhnev. Para gustos, colores. Pero yo preferiría un sistema que se acerque en todo lo más que pueda a lo establecido por la verdadera democracia para un país en desarrollo. Soy realista, así que me gusta soñar con lo imposible, o con lo dudoso por lo menos.

Etiquetas
Compartir

Sobre el autor

José Hugo Fernández

José Hugo Fernández

José Hugo Fernández (La Habana, 1954) es escritor y periodista. Durante la década de los años 80, trabajó como periodista para diversas publicaciones en La Habana, y como guionista de radio y televisión. A partir de 1992, se desvinculó completamente de los medios oficiales y renunció a toda actividad pública en Cuba. Tiene 16 libros publicados. Actualmente reside en la ciudad de Miami.

Artículos relacionados

0 Comentario

No hay comentarios

No hay comentarios, escribe el tuyo

Escribe un comentario

Escriba un comentario

Trump y Cuba. El análisis de Montaner:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  José Hugo Fernández

Los animales políticos de Reinaldo Arenas

José Hugo Fernández

Se cuenta que Pitágoras rechazaba comer carne porque veía en los animales posibles reencarnaciones de sus amigos muertos. Es un escrúpulo encomiable siempre que uno esté convencido de que en

0 comentario Leer más
  José Gabriel Barrenechea

Una contraproducente política cultural

José Gabriel Barrenechea

Hace unos meses el filme “Santa y Andrés”, que anteriormente había sido censurado en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano habanero, fue excluido de la competencia en la 18ª edición

0 comentario Leer más
  Nilo Julián González

La reina rota (I)

Nilo Julián González

                  tengamos compasión que la reina está rota pocos saben es decir se demoran comprender compartir cercenar es difícil caer como caen

0 comentario Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami