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Ética y naturaleza de la vida

Ética y naturaleza de la vida

enero 29
23:22 2012

1-11_aLabao-TsePor estos días estuve leyendo Principia Ethica, de G. E. Moore, y corroboré una vez más que el trabajo del filósofo, del pensador, es dar vueltas y más vueltas sobre las palabras para no llegar a ninguna conclusión acertada.

Moore, que intentó por más de 200 páginas definir qué es lo bueno y qué es lo malo, al final tuvo que conformarse con la indefinición. ¡Lo bueno –dijo Moore– es un valor indefinible! Y de esta forma analítica, desde la fenomenología de la ética de Moore, se plantea que la tradición naturalista de la ética quedó refutada. Yo no lo puedo asegurar, puesto que no tengo todas las coordenadas teóricas, pero en el diálogo que sostuviera Umberto Eco con el obispo de Milán Carlos María Martini en el terreno de la ética sobre el fin de siglo, se deja entrever que la indefinición continúa. ¿Qué es el bien?

Sólo puedo dar una muestra de la naturaleza de la ética basándome en una leyenda. Una historia que leí sobre un duelo entre dos grandes filósofos chinos. Fueron ellos a disputarse el logro más elevado de entonces: la moral.

Uno de ellos era Confucio, quien fue a retar a Lao Tsé. Preguntó el primero al segundo: ¿qué sabe usted sobre la moral? ¿Cómo se puede cultivar un buen carácter? Y Lao Tsé respondió: no te hagas el listo, porque el problema de la inmoralidad viene al caso cuando eres inmoral, y un hombre moral no sabe lo que significa la palabra “moral”. Un hombre sin carácter siempre está pensando en el carácter, en construir un buen carácter.

De modo que Lao Tsé estaba yendo a la raíz de la moralidad y la ética. Quienes se preocupan por la ética, por la doctrina moral, por imponer un buen carácter, son antiéticos e inmorales en el fondo. En su interior bulle la inmoralidad. Así le dijo Lao Tsé a Confucio: no trates de cultivarte, pues toda sociedad moral en el fondo cultiva la inmoralidad. En el fondo de cada individuo que pretende ser moral bulle la inmoralidad.

Y se dice que Confucio, uno de los artífices de la moral china, quedó estupefacto y reconoció las verdades de Lao Tsé. Confucio se confesó entonces un gran inmoral. Porque cultivarse en la moral es una tontería, mejor sé natural y sencillo.

Debido a esta contradicción humana de fondo, la analítica de Moore no pudo llegar a ninguna definición sobre qué es el bien. ¿Es bueno el placer? Estaríamos en la misma contradicción de fondo. Por eso es mejor sustituir los dogmas y tratados morales por la naturaleza “moral” de la vida.

http://angelcallejas.wordpress.com/

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