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Fotografía de encuentro

Fotografía de encuentro

Fotografía de encuentro
octubre 09
00:38 2014

Click. Me chupo el índice lasciva con los ojos entrecerrados. Acostada vestida en aquella camita. Mi otra mano se pierde bajo mi minifalda. Tú estás gozándome detrás de tu lente. Yo inicio mi acto de enloquecer tus hormonas. Click.

(Pausa) “¿Cuánto tiempo hace?”, dijiste. “11 años, han pasado 11 años”, contesto, y tus ojos habituados a descubrir imágenes me desnudan, pieza a pieza despacio, como si tuvieras todo el tiempo del mundo en aquellos dos dedos de vodka a la roca, como si estuvieras otra vez en aquella camita, mi camita.

Click. Acostada vestida. Una mano sube la minifalda. No llevo pantis. La otra mano se hunde en mi vagina. Cierro los ojos. Me muerdo los labios. Los muslos apretados para aguantar los temblores. El lente se mueve. Se pierde el foco. Tus manos tiemblan. Click.

(Pausa) “Estas bella, igualita”, susurras y bebes un trago largo como si el recuerdo te secara la garganta, como si necesitaras mojarlo para desdibujar mi cuerpo desnudo haciéndote señas para que dejes la cámara y me penetres. Te mueves inquieto en la banqueta porque la erección revienta el pants, masajeas disimuladamente tu entrepierna y vuelves a beber, largo, sediento.

Click. Mi cara es una mueca de complacencia. Los ojos entrecerrados. Blancos. Mis dos manos penetrándome. La minifalda enrollada en mi ingle. Las rodillas juntas. Apretadas. La sábana arrugada. Una esquina de ventana por donde se cuela el sol. Click.

(Pausa) “¿Te divorciaste?”, indagas. “Sí”. “¿Tienes novio?”, continúas. “No”, monosilábica apuro mi margarita. Tus ojos como la lente de tu cámara, atentos a mis labios y mi lengua que tragan, tragan. Cierras el puño como si apretaras el obturador. Cierras los ojos, la frente te suda, e intuyo que sigo tragando en algún rincón de tu cerebro. ¡Trago!

Click. Medio sonrío. Mi mano húmeda en mi boca. Tu mano metida en el plano. Tocando mi mano mojada. Buscando mi humedad. Mi otra mano relajada saliendo de entre mis muslos. Mis muslos blancos sobre mi camita. La blusa medio abierta. Mis ojos sonríen satisfechos. Chinitos. Plano inclinado. Tú no puedes más. Espectador ¿pasivo? Ojo tras la lente. Click

(Pausa) “Todavía tengo tus fotos”. “Yo las quiero”, contesté rápido. “¿Quieres que te haga nuevas fotos desnuda?”. “No, quiero aquellas”. “¿Pero no quieres nuevas fotos desnuda?”. Ahora soy yo la que trago de una sentada mi margarita. Cierro los ojos y en algún rincón de mi cerebro me veo tragando, sigo tragándote.

Click. Un estudio cerca de la Calle 8. Los dos solos. Un sofá viejo con una manta multicolor. Las luces listas. Una red negra. Yo desnuda. Mi pelo rojo suelto hasta la cintura. Ondulado. Descalza. Tu lente abre y cierra, cierra y abre. Penetrándome. La red sobre mi cara. Sobre mis tetas. Tu lente se acerca. Primer plano. Respiras cada vez más fuerte. Mi perfil con la red sobre mi cabeza. Plano detalle. El pelo me cubre la cara. Las piernas abiertas. Mis dedos tapando los pezones. Mi piel blanca. Suave. La red negra. La red negra sobre mi barriga. Descubriendo todo. Blanco/negro. Tu lente abre y cierra, cierra y abre. Disparando. Me tocas. Tus manos sudan. Tu respiración es un huracán. Me tocas. Acaricias fuerte. Respiras fuerte. Me besas los hombros como un caníbal. Me agarras las tetas con dureza. Me empujas hacia ti. Brusco. Macho. Tu pinga maltrata mi nalga. Tu pinga detrás del zipper. Detrás del jeans. Maltrata mi nalga. Me aprietas duro contra ti. Me restriegas el zipper. Tu jeans. Tu pinga. Mi nalga. La cámara hace malabares en una de tus manos. La otra mano intenta abarcarlo todo. Todo de mí. Tu mano enloquece. Suda. Tu saliva encharca mi cuello. Tu boca me mastica. Tu boca en mi cuello. Tus dientes me lastiman. Tus dientes. Tus labios. Mi cuello. Finalmente desesperas. Me agarras por la cintura. Me lanzas sobre el sofá. Te arrancas el zipper. Liberas la bestia. La bestia se me cuela entre los labios. Muerdo. Lamo. Saboreo. Ensalivo. Fricciono. Punta de lengua-garganta-garganta-punta de lengua. Acaricio con mis labios. Tu cámara sigue haciendo malabares en tu mano. La otra mano me agarra los pelos. Me empujas la cabeza. Me enseñas a domesticar tu bestia desenfrenada en mi boca. Tu cámara no se detiene. La lente abre y cierra, cierra y abre. Me atraganto pero no paro. Tus dedos se aferran a mis pelos. Una convulsión te posee. Frenética apuro los movimientos. Labios-lengua-fricción-garganta. Gritas. Animal. La lente se abre. Se abre. Se abre en un movimiento detenido. Infinito. Un olor a cloro me inunda la garganta. Me sale por la nariz. Gritas. Trago, trago, trago. “¿Y yo qué?”. Te miro devorándote epidermis. Dermis. Me abro de piernas al infinito. Visualizas. Tu respiración agarra fuerza 5. La bestia mete un cabezazo. Repunta. Colocas la cámara en el piso. Suavemente. Te arranco el pantalón. La bestia resopla en mi mejilla. Golpeándome mi mejilla. Te enredas con el pulóver. Con la manta multicolor. Una pierna. Mi pierna sobre el espaldar del sofá. La otra. ¿Quién sabe? Allá. Tú la ves allá. Te arrodillas en el sofá. Frente a mí. Mirando fijo ese hueco misterioso. Abierto. Profundo. Metes tus dedos. Te regodeas en lo mojado. Suspiro. Tu mano mojada acaricia la bestia. Suave. Adelante y atrás. Atrás y adelante. Tu mano otra vez. Tu lengua. Tu boca que me come. Tu boca en mi hueco. Profundo. Abierto. Lengua-mano-dedo-lengua-labios-hueco. Tus dos manos agarran. Carne. Agarran. Brusco. Macho. Tu lengua acaricia. Clítoris inflamado. Lengua. Manos. Dedo. Labios. Grito. Desesperada. “¡Métemela cojones!”, ordeno. Te ríes. “Espérate mamichula”. Te ríes. Acaricias tu bestia con tu mano mojada. Adelante, atrás. Adelante, atrás. Furiosa te agarro con mis dos manos por las nalgas. Te empujo. Te clavo en mí. Adelante y atrás. Atrás y adelante. Adelante y atrás. Grito. Silencio. Tu respiración. Mi respiración. De tormenta a calma. Silencio. Click.

(Pausa) “Todavía tengo tu foto”, sentencio. “¿Cuál?”, preguntas curioso. “Aquella, la de la red negra”. Y pides otro vodka a la roca. “¿Aquella?”. “Aquella”. Y yo también pido otra margarita. “¿Cuánto tiempo hace?”. Y me rozas con los dedos el antebrazo. Tus manos sudan. Tu respiración es cada vez más fuerte. Es un huracán. Scorpions canta por algún rincón “walking down the street, distant memories…”. Tus manos sudan… “take me to the magic of the moment on a glory night…”. Te tocas la entrepierna. Cierro los ojos y veo la bestia. Mis manos sudan. ¿O son tus manos? No sé. Me erizo. El tequila quema mi garganta y un olor a cloro me sube a la nariz, suave. Abro los ojos. Tú estás también distante, muy lejos e intuyo que en alguna esquina de tu cerebro me tienes tragando. Bebes. El cristal y el vodka distorsionan tu rostro. Caen gotas. La bestia. “¿Realmente quieres hacerme fotos desnuda otra vez?”. “Claro mamita, tú sabes que tú eres especial para mí”. Mis manos sudan. Tus manos sudan. Trago, trago, trago. “Está bien, hagamos más desnudos”. Brindamos. Trago, trago, trago. La bestia repunta, cabecea y yo cierro los ojos encomendándome al que sea. No quiero pensar que otra vez la desaté. La bestia. Trago. Tu respiración. Mi respiración. De tormenta a calma. Silencio. (Pausa) Click.

Sobre el autor

Yovana Martínez

Yovana Martínez

Yovana Martínez Milián (La Habana, 1970) es productora de televisión, guionista y escritora. Estudió en Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual –Famca--, anterior Escuela Nacional de Instructores de Teatro (ENIT). Uno de sus cuentos resultó finalista y fue incluido en la antología del cuento erótico “Los cuerpos del deseo”, del concurso homónimo con sede en Miami. Actualmente reside en Miramar, Florida (Estados Unidos).

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2 comentarios

  1. Ramon Cepeda
    Ramon Cepeda octubre 16, 13:43

    contra, hacía rato no leía un relato tan valiente como este…

  2. Ramon Rivera
    Ramon Rivera octubre 22, 17:02

    Es muy bueno, pero muy bueno .Enhorabuena

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