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Gala de las Estrellas del XX Festival Internacional de Ballet de Miami

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Gala de las Estrellas del XX Festival Internacional de Ballet de Miami

Gala de las Estrellas del XX Festival Internacional de Ballet de Miami
septiembre 30
15:31 2015

 

El sábado 11 de septiembre del 2015 tuvo lugar, en el Adrienne Arsht Center for the Performing Arts, la Gran Gala Clásica de las Estrellas del XX Festival Internacional de Ballet de Miami, que comenzó con Oda a la danza, un espectáculo multimedia para honrar el arduo trabajo y la dedicación de todos los bailarines del mundo, con música especialmente compuesta para la ocasión por el pianista cubano Isaac Rodríguez, con letra de Ubaldo Medina, cantada por Johanie Robles, Johny Whittaker y el Coro de la Academia de El Doral, dirigido por Adalberto Yanes. Todo ello como preludio para que los bailarines clásicos Sabrina Brazzo y Luca Giaccio se lucieran en La muerte del cisne –cada quien en su propia versión coreográfica–; el bailarín de danza contemporánea Pak Soyun aportara una desenfadada coreografía, y Alejandro Cano pusiera un toque de hip hop en esta especie de collage homenaje a la danza y a la vigésima edición del festival miamense.

Después de esta bien coordinada oda, Cristina Castellanos presentó al maestro Pedro Pablo Peña, quien, tras unas emotivas palabras, hizo entrega de la Medalla de Oro del XX Aniversario del Festival Internacional de Ballet de Miami a Nina Kudriavtseva-Loory, presidenta del Premio Benois de la Danza, con sede en Moscú, Rusia; y el premio “Una vida para la danza” a Azari Plisetski, quien fuera partenaire de Alicia Alonso en Cuba durante diez años y luego bailarín, coreógrafo y profesor en importantes compañías europeas.

Elisa Ramos, Rodrigo Ortega Sánchez, de la Compañía Nacional de Danza de México, abrieron el desfile dancístico con su fresca y convincente apropiación del estilo Bournonville, en el pas de deux del Festival de las flores, con música de Edvar Helsted.

Les siguió el Ballet de L’Opéra National de Nice (Francia), con Adagietto, a cargo de Maëva Cotton y Alessio Passaquindici, con música de Gustav Mahler y coreografía de Oscar Araiz, donde la entrega y el profesionalismo de los bailarines fue un regalo exquisito de elegancia, sensibilidad y sensualidad, algo que en muchas ocasiones es bastante difícil de combinar.

Continuando la cascada de talentos asistentes a este festival, Jinsol Eum, de la Kim SunHee Ballet Company, fue el encargado, con su pirotécnico solo Gopak, de iniciar la participación coreana en este festival, que no dejaría a nadie indiferente.

A su vez, Eniko Somorjai y Tamas Glogovaez, del Ballet Nacional de Hungría, se apropiaron de la coreografía de Krzysztof Pastor para “bordar” la música de Kurt Weill en Wie Lange Noch?, donde se le debió dar crédito a la magnífica soprano que la cantó.

A seguidas, Sabrina Brazzo y Luigi Campa, de la Compañía de Ballet del Teatro Alla Scala de Milán, Italia, escogieron el adagio del pas de deux del segundo acto de El lago de los cisnes, con música de Chaikosvki y coreografía de Vladimir Bourmeister sobre la original de Petipa, para su presentación ante el público floridano, al que no defraudaron en absoluto, por su virtuosismo y entrega.

Los fabulosos bailarines españoles Sergio Bernal, del Ballet Nacional de España, y Joaquín de la Luz, del New York City Ballet (NYCB), interpretaron El último caballero, coreografía de Antonio Pérez y música por Follia Espagnola; muy requete “majos” los dos y con gran bravura técnica además, en un duelo dancístico del que ambos salieron vencedores.

Con el escenario todavía caliente, Claudia D’Antonio y Salvatore Manzo, del Corpo di Ballo del Teatro di San Carlo de Nápoles, se lanzaron al ruedo con el Grand Pass Classique, coreografía de Víctor Gsovski y música de Daniel Auber, donde se lucieron, tanto en el adagio como en sus respectivas variaciones y en la coda, aunque Salvatore debió haberla hecho girar más centrada.

La segunda parte del programa se inició con la entrega de la Medalla de Honor por el XX Aniversario del Festival Internacional de Ballet de Miami a un grupo de personalidades de los medios de difusión y del board del festival, entre otros, para dar paso luego a Lee Soobin y Lee Seunghyeon, de la Kim SunHee Ballet Company, de Corea del Sur, en el Grand pas de deux del segundo acto de Giselle, con música de Adolphe Adam y coreografía de Jean Corelli, cuyo absoluto dominio del estilo romántico y su virtuosismo técnico les permitieron convertirse en Giselle y Albretch, en este tour de force en el que tan grandes bailarines han dejado el listón muy alto.

Talismán, coreografía de Marius Petipa y música de Ricardo Drigo, fue la pieza escogida por los también coreanos Lee Sunwood y Lee Goheun, de la Kim SunHee Ballet Company, para mostrar ante los espectadores miamenses su buen trabajo como pareja, donde ambos sobresalieron también en sus variaciones –fouettés con pirouettes intercalados en la de ella–, y en la coda, en la que al final Goheum se la llevó cargada del escenario.

Manon, con Marizé Fumero y Arionel Vargas

Manon, con Marizé Fumero y Arionel Vargas. Foto de Carlos Llanos

Marizé Fumero, del Milwaukee Ballet, y Arionel Vargas del Ballet Clásico Cubano de Miami (CCBM), se acoplaron brillantemente para interpretar el pas de deux del ballet Manon, coreografiado por Kenneth MacMillan y con música de Jules Massenet, donde, precisa e intensa ella, y amoroso y solícito él –con cargadas tiernas y delicadas, giros raudos y elegantes saltos–, brindaron una clase magistral de lo que es bailar con sensibilidad, buen gusto y regodeo sensual, en la mejor tradición de la “Escuela Cubana de Ballet” ­–de la que ambos son excelentes exponentes–, donde en el pas de deux cada quien baila el uno para el otro, como si estuvieran viviendo la historia y no existiera el público.

De nuevo Sergio Bernal, del Ballet Nacional de España, salió a escena para, como todo un torero de la danza, regalarnos una Farruca del molinero donde le sacó chispas a la coreografía de Antonio Ruiz Soler para esa partitura fabulosa que Manuel de Falla compuso para El sombrero de tres picos.

Myrna Kamara (International Guest Artist) y Luca Giaccio, del Ballet de la Ópera Estatal Bávara (BSOB), de Alemania, seleccionaron Entre dos, una coreografía de Yanis Pikieris con música de Frank Liszt, para que Myrna mostrara sus cartas credenciales en Miami, mientras que Luca evidenció su gran avance como partenaire, en un dueto de seductora interacción y hermosa plasticidad.

Ya cercanos a la recta final de la gala, Luana Brunetti y Federico Fernández, del Ballet Estable del Teatro Colón de Buenos Aires (Argentina), se caracterizaron para interpretar el Grand pas de deux del ballet La Esmeralda, coreografía original de Petipa, y música de Pugni y de Drigo, donde ambos “cumplieron” con sus cometidos, sin escatimar sus avales técnicos, como sostenidos balances, grand jettés y fouettés ella, y giros y saltos él, aunque Luana no debió desplazarse de lugar en los fouettés.

Para cerrar la estelar gala, Yun Byul y Cho Heewon, de la Kim SunHee Ballet Company de Corea, salieron al ruedo como Kitri y Basilio, para regalarnos un pas de deux del tercer acto del ballet Don Quijote de altos quilates, donde Cho impresionó con sus vertiginosos giros, un óvalo de impresionantes saltos –grand jetés–; cabrioles y volteretas en el aire, con una magnífica “agarrada” de Yun al final del adagio, quien lo secundó con gran musicalidad, sostenidos balances y fouettés intercalados con pirouettes (en los que no debió desplazarse del lugar), aunque en lo demás resultó inobjetable.

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Sobre el autor

Baltasar Santiago Martín

Baltasar Santiago Martín

Baltasar Santiago Martín (Matanzas, 1955). Ingeniero estructural, en 1987 fundó en La Habana el grupo “Arar” (Arte y Arquitectura). Tiene publicados “Amaos los unos a los otros” (Betania), “Esperando el velorio” (Alexandria Library), “Calentando el bate” (ZV Lunáticas), “Una vida, un tren”, (Alexandria Library) y “Visión 21/21”, (Linden Lane Press), entre otros libros. En 2008 creó la Fundación Apogeo para el arte público, y en 2013 la revista cultural Caritate, tras casi cuatro años como columnista y jefe de redacción de la revista Venue. Es corresponsal en Miami de la revista Newsweek en español.

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