Neo Club Press Miami FL

Garage Habana, entrevista a Mario Camilli

Garage Habana, entrevista a Mario Camilli

Garage Habana, entrevista a Mario Camilli
Julio 08
16:39 2017

 

 

Los extranjeros se enamoran de la Isla

Cuba ha sido históricamente una atracción para los extranjeros, para artistas, escritores, celebridades, tal vez porque el encanto especial de la isla provoca vivirla. Ya en el siglo XIX, cuando comenzó a formarse una suculenta cultura del azúcar, muchos llegaban de turistas o de aventura y se quedaban en la isla por un tiempo o para siempre, ya por entonces le llamaban la Perla de las Antillas. El paisaje natural y la fantasía hedónica llenaron de ilusión a todo aquel que quería probar suerte en el trabajo y el amor. Por todas partes quedan huellas migratorias apareadas a lo español y africano, esplendentes huellas culturales aplatanadas.

La presencia italiana ya se sentía en las colonias españolas desde el siglo XVI. Cristóbal de Roda, ingeniero italiano y constructor del castillo del Morro de Santiago de Cuba, murió en La Habana en el siglo XVII. En siglos posteriores hasta el siglo XX hay una inserción constante de italianos, franceses, chinos, norteamericanos, judíos y latinoamericanos, y de grandes artistas que pasan dejando su aporte. Los italianos son una representación numerosa (1), con buenos exponentes culturales, recordemos las regias esculturas del Capitolio debidas a Angelo Zanetti, la invención del teléfono en 1849, por Antonio Meucci, en el teatro Tacón de la Habana, y fue Orestes Ferrara, italiano cubanizado, un orgullo de la Cuba republicana.

Camilli pinta el “Garage Habana”, su segundo hogar

En el siglo XXI es cuando otro italiano se enamora de Cuba: el pintor Mario Camilli, nacido en Montebelluna, región del Véneto, Italia. No fija su residencia en la isla, pero sí su marca sentimental. Es un italiano callejero cubanizado, habla como habanero y su obra está impregnada de la Cuba real, la machacada, que lleva el peso de la historia como cruz. Desde que llegó de turista se fue aplatanando en contacto con la “otra Cuba”, la de las calamidades cotidianas y contrastes absurdos, la del “horno roto” y el “vivir sin nada”, como la define en un poema de su libro Garage Havana (2), la Habana es su segundo hogar.

En toda la obra de Mario Camilli hay un intento de búsqueda de las esencias por la vía del fuerte cromatismo y la experimentación figurativa, de ello se desprende una vocación por dar sentido a la belleza desde la espiritualidad y la preocupación humanista plasmando mensajes claros alusivos a la libertad, la denuncia y la tribulación existencial; para lograrlo se vale de técnicas múltiples: el pincel, el aerógrafo, la gráfica y la impresión digital (3), como se observa en el tratamiento que aplica a los paneles de madera. La composición de sus cuadros contiene una expresividad imaginativa y propia que destaca el paisaje humano vital, exterior-interior, realismo convivido, así personifica sentimientos y visiones. Lo hace cuando pinta el valor de la santidad, la percepción de los sentidos (su nueva propuesta estética), y en el tema latino y cubano. Sus obras sobre Cuba traducen fielmente la tremenda vicisitud del destino de una isla, la fatalidad de la incertidumbre, si por ello se entiende vivir en una extraña cárcel del mundo. La entrevista con Camilli nos da una buena idea del por qué los extranjeros por siglos han sentido a Cuba como propia, la pintan y la cantan.

Camilli, ¿quién eres en pocas palabras?

Soy simplemente un artista en camino hacia el más allá, e intento que este camino sea lo más largo y agradable posible. No estudié en academias, no pertenezco a ningún círculo ni estoy vinculado con galerías. Lo único que me importa es seguir mi instinto, hacerle caso a las puestas del sol, mirar a los demás, sonreír y esperar una sonrisa de vuelta. En realidad me interesan de verdad las relaciones, al final lo que nos queda son solo las relaciones.

¿Cómo descubriste a Cuba? ¿Qué te vincula a la isla?

En el año 2000 hice mi primer viaje largo (nunca había montado un avión) y elegí Cuba como meta. Un destino ideal para mí, un paraíso en el Caribe, paisajes, la música, la gente, la historia. También pensaba que tenía que apurarme con ir a la isla antes que todo cambiara. Siguen diciendo aquí en Italia: “También quiero ir a Cuba antes que todo cambie, tengo que apurarme”, yo siempre les respondo que no se den prisa, el mar, la rumba, salsa, las chicas, los carros viejos también les esperan el próximo año. En realidad estas son las cosas que les interesa y que recuerdan cuando regresan.

Para mí fue diferente, se quedaron en mi mente los ríos sucios de la Habana y no las aguas cristalinas de los cayos, los viejitos de noventa y pico años tocando (eran los años de Buena Vista Social Club y no se veía a ningún músico joven, porque los turistas querían los del Buena Vista), los ojos tristes de las chicas y no sus ruidosas risas, se quedaron en mi mente los almendrones (4) echando el humo más negro que el ojo humano haya visto y no los nuevos Chevrolet relucientes. Regresé con tanta tristeza en el alma que me propuse regresar para comprender un poco más.

¿Cuánto tiempo has vivido en la isla?

En realidad no viví en la isla, desde el 2000 regreso cada año, pero siempre como turista, algunas veces con mi mujer o solo (a ella no le gustan los aviones), hay años particulares como en el 2015-2016 que en 24 meses regresé ocho veces. Pero mi interés siempre fue más allá del turismo de placer, yo quería comprender a Cuba.

Háblame sobre el arte cubano que viste. ¿Conociste artistas plásticos?

Cuba es encantadora, los cubanos son encantadores. Cada cubano es un verdadero artista, sea músico, artista plástico, son artistas de lo que sea para poder llegar a fin de mes con lo que le toca por la libreta (5), la ración de alimentos, inventan mil formas para vivir. Estoy seguro que no hay otro país en el mundo donde el cien por ciento de los habitantes son artistas. Hay muchos artistas plásticos, algunos con verdadero talento y técnica excelente, pero no tengo amigos que vivan profesionalmente del arte.

A diferencia de otros artistas que visitan la isla, algunos hacen alabanzas del sistema, tu caso es distinto, tu obra refleja una mirada crítica de la realidad cubana ¿Por qué asumiste una actitud que podría llamársele contestataria?

Cuando llegué por primera vez a Cuba tenía un fuerte prejuicio, pensaba que la isla era un paraíso, con un régimen fuerte por supuesto, con falta de algunas libertades sin dudas, pero un lugar donde todo funcionaba bien, donde lo básico estaba garantizado y todos eran iguales. Un país socialista que funcionaba. Desde joven yo creía en la utopía revolucionaria, no me avergüenzo de esto, al contrario pienso que quien a los veinte años no sea revolucionario no tiene corazón, pero pienso también que quien a los cuarenta lo sigue siendo no tiene cabeza. No entiendo cómo millones de turistas visitan a Cuba y no modifican su opinión sobre ella, menos entiendo a tantos artistas e intelectuales que la glorifican. Yo no hice nada de especial, solo miré a mi alrededor con los ojos y con el corazón abierto. Y no pude quedarme callado, tenía que expresar lo que sentía y lo expresé con mi arte.

¿Qué te impactó más de tu aventura cubana?

¡Sin duda, la gente! Los cubanos, si tienes un poco de cuidado en elegir los amigos y no eres tan bobo de seguir a los se te acercan por la calle. Los cubanos son personas estupendas. Cuando estás con ellos de verdad te crees que en el mundo no hay otro cielo tan azul como el de Cuba, y no existe otra luna tan brillante que se pierde en la dulzura de la caña (como dice la canción). Las relaciones entre los individuos siguen impactándome, la ternura que tienen con los niños y con los ancianos, la sinceridad tan transparente de sus palabras, las mentiras tan claras que casi no pueden calificarse como mentiras.

¿Es la experiencia cubana importante en la estética de tu obra plástica?

Yo pienso que un artista en sus obras expresa esencialmente lo que es, también cada experiencia de su vida aporta a sus creaciones. La mezcla de español y africano que impregna todo en Cuba no puede dejar indiferente a nadie. El arte cubano con características propias es un batido de sangre de conquistadores y esclavos negros, que todavía sabe a Europa, América Latina, Estados Unidos y tiene algunas gotas de arte soviético. Por tanto mis inquietudes formales se enriquecieron con la experiencia cubana.

Tus pinturas “cubanas” reflejan el contraste entre la realidad y el mito, diría que logras plasmar la Cuba real con una sensibilidad crítica convincente.

Yo pinto lo que siento, no me propongo un objetivo específico, no tengo que gustarle a nadie. Claro que cuando un cubano (sea de adentro o de fuera de la isla) me dice que le encanta mi arte y que logré capturar la esencia más profunda del país, no te niego que eso me llena de orgullo. No necesito vender mis cuadros para vivir, entonces no me importa el juicio oficial del Ministerio de Cultura ni tampoco el juicio del exilio ni de las ideologías. Yo hago lo que siento, yo expreso como puedo lo que es Cuba para mí.

¿Cómo ha sido valorada tu obra sobre Cuba en Italia?

Cuba es un mito. Y los mitos encantan a pesar de todo. A los italianos Cuba les gusta sea como sea. Es suficiente que vean la bandera, una bailarina, un puro y se enloquecen. Me dicen, mirando mis cuadros, cuán linda es la isla, qué carismático el Che y lo grande que fue Fidel. A veces logran ver una alabanza al régimen en mis obras que me deja sin palabras; al contrario, mis obras expresan una crítica a la tiranía, tan contundente, tan clara, tan simple. De esta manera incomprensible y digamos neutral se recibe mi obra en Italia, pero es la perspectiva italiana.

Entrevistador: sorprendente, tu arte refleja claramente el tipo de sociedad que es Cuba con alusiones muy críticas al totalitarismo.

Garage Habana es tu libro con reflexiones sobre el castrismo, datos históricos y “Rostros de la Habana” fotografiados por Sara Bianchin. ¿Cuál es el mensaje del libro?

Ante todo quiero aclarar que no me siento un escritor y que probablemente no publicaré otros libros. Hice el libro precisamente para explicar con letras lo que es Cuba para mí. Lo hice simplemente porque estaba harto de ver libros sobre Cuba todos iguales, con fotos saturadas de color, elogiando un sistema que ha aportado tanta tribulación a su pueblo.

¿Cómo visualizas el futuro de Cuba?

En cuanto al futuro de Cuba, como digo en mi libro, estoy convencido que dentro de poco tiempo habrá una posibilidad: la posibilidad de corregir deformaciones y desviaciones introducidas por un dictador personalista, egoísta, megalómano y cruel. Será una posibilidad preciosa, porque Cuba ha perdido muchos años y ha sufrido mucho. Cuba no deberá ser considerada una tierra para conquistar y explotar, sino un lugar para reconstruir una sociedad. Solo así será posible comprenderla de verdad y recibir los grandes tesoros que la isla tiene para ofrecer.

De tu actual vida artística y de viajero me puedes decir algo. ¿Tienes alguna exposición prevista en tu agenda?

Siempre tengo planes para viajar y casi siempre logro hacer una exposición de mis obras donde voy. A veces llevo pocos cuadros, a veces hago la exposición en lugares que no tienen nada que ver con el arte, no son galerías ni museos. Por ejemplo, en Japón llevé una sola obra y la expuse en tres hoteles (Tokyo, Kyoto y Osaka). A veces no puedo hacer demasiada propaganda y muestro mis obras en casas de amigos, como pasa en Cuba y como me pasó en China, donde estaba programada una exposición en una galería y al final tuve que esconderme en un cuarto pequeño con mis cuadros “subversivos”, y no eran de política, sino simplemente imágenes religiosas. En el 2018 me gustaría hacer algo en México, un país que conozco poco (fui una solo una vez a Yucatán). Pienso que Mexico es una fuente inagotable de inspiración para un artista. También quiero hacer una gran exposición antológica en mi país, necesito reconciliarme con mi pueblo y querer un poco más la tierra donde nací; como se dice: quien no quiere a su patria, no quiere a su madre. Es una necesidad de mi arte; comprender, querer.

Notas

(1) Richard Roselló. Los italianos en Cuba. Obra en proceso de publicación, la más completa fuente de consulta sobre la presencia italiana en Cuba.

(2) Mario Camilli. Garage Habana. Foto di Sara Bianchin. Impreso en Italia, 2014.

(3) Ver como el pintor presenta su obra: http://www.mariocamilli.com/index.php/

(4) Almendrones: así se les llama a los viejos autos estadounidenses que circulan en Cuba, reliquias de los años 50. Por lo general se utilizan como taxis privados.

(5) Libreta: se refiere a la Libreta de abastecimientos, sistema que regula la distribución de productos en Cuba desde 1963, con restringidas cuotas de alimentos por familia.

 

Dedicado al arquitecto italiano aplatanado Roberto Gottardi, creador de la Escuela Nacional de Arte (La Habana, 1965), junto a los arquitectos Vittorio Garatti (italiano) y Ricardo Porro (cubano). Y a Richard Roselló, el más entusiasta investigador de las huellas italianas en Cuba.

El autor

Sobre el autor

Antonio Ramos Zúñiga

Antonio Ramos Zúñiga

Antonio Ramos Zúñiga es un periodista freelance, además de dedicarse a la arquitectura, la fotografía de viajes y la historia del arte. Actualmente investiga el patrimonio cultural de México, donde reside. Es miembro de la Asociación de Amigos de los Castillos de Puerto Rico y de la junta de editores de la revista Herencia, en Estados Unidos. Ha publicado en periódicos y revistas de varios países y recibido premios por sus trabajos. Es autor de "La ciudad de los castillos" (2006) y de las novelas "Cornatel, el secreto español" (2014) y "Bonos chinos. Todo se sabe en la vida" (2015).

Artículos relacionados

8 comentarios

  1. Molet
    Molet Julio 10, 13:05

    Mis respetos, un pintor que se lleva por sus sentimientos y se acerca a las personas, siempre es un gran pintor, felicito al amigo de Cuba.

    Reply to this comment
  2. Adelle
    Adelle Julio 10, 17:09

    Felicidades al gran pintor de los sentimientos , lo hace con gran maestría y una fuerza especial que refleja una realidad triste .

    Reply to this comment
  3. Anónimo
    Anónimo Julio 10, 19:01

    Buen artículo, interesante, muy informativo, reflejo de la huella de los italianos aún en nuestros días en su paso por la Isla grande… y llegan en calidad de artistas, turistas, creadores y Cuba y los cubanos le dan la bienvenida. En gora buena!! a Camilli

    Reply to this comment
  4. Carlos Carralero
    Carlos Carralero Julio 12, 10:53

    La entrevista conducida por Ramos lleva el sello de la inteligencia y el profundo concepto acerca de la importancia de los valores culturales y humanos de una nación, que es en el caso que tratamos. la esencia de la obra del entrevistado, Mario Camilli que vive en el Veneto, cerca de Venecia en Italia.

    Algo he conocido acerca del entrevistado Camilli; su obra y sus viajes a Cuba y su libro Garage Habana que con gusto he distribuido en Italia a varias personas interesadas de la cultura, no de la sexualidad: he incluso llevado una copia a Finlandia.

    Camilli se fue a Cuba la primera vez pensando encontrar un sistema con defectos, pero quizá más justo que la asfixiante burocracia italiana que es un ápendice del peor de los socialismos. Se esperaba ver la igualdad de la que hablan, sólo los comunistas y socialistas del mundo; muy en especial, los italianos. Cuando se enfrentó a la realidad comprendió que allí la diferencia entre el pueblo y los poderosos es mayor que en Italia, que este aspecto enfermo de la sociedad cubana es superado solamente por los chinos.

    Como los más honestos intelectuales y científico descritos por Paul Hollader en su libro, Los Peregrinos políticos, que viajaban a ver las maravillas del socialismo soviético, y luego de tres días allí, regresaban a sus países con el alma hecha pedazos al ver tanta injusticia y desigualdades, Camilli extrajo de Cuba lo real expresado en el sufrimiento de las masas y la crueldad de sus gobernantes. Como una vez los intelectuales italianos ya fallecidos -Valerio Riva y Laura González, que se habían ido a Cuba para abrazar los logros del socialismo real, tropical y luego regresaron a Italia con el alma rota, dispuestos a pagar al pueblo cubano con acciones nobles, el haber apoyado al inicio a un régimen avasallador-, Camilli regresó a Italia conservando en el cofre de su sensibilidad lo mejor que queda de la cultura y la identidad cubana; para mostrar con su arte la realidad, no el mito malvado como hacen miles y miles de italianos. Es verdad que Camilli no muestra todo lo feo de la isla que en gran parte ha sido responsabilidad del régimen. La modernidad mal concebida, pésimamente interpretada y de la misma manera aplicada por el poder incluso por los que la critican, ha hecho daño al mundo entero; Como una vez varios de los exponentes de Pax Christi en Holanda, dirigidos por la luchadora, Liduine Zumpolle, que bien conozco, se fueron a Cuba a ver de cerca los logros del socialismo tropical y luego regresaran con el proyecto de escribir un libro sobre la otra cara de Cuba. Camilli suelta lo mejor de sí para decirle a los italianos que celebran el castrismo, Castro y Guevara, que son cuando menos hipócritas e ignorantes.

    Reply to this comment
  5. Anónimo
    Anónimo Julio 12, 10:55

    Añado

    Suscribo la posición de Ramos, recordar a algunos de los italianos que han dado gloria a Cuba e Italia, por ejemplo, los encargados de diseñar las fortalezas militares y la figura de Orestes Ferrara, casi desconido por los italianos, que bien harían en sentirse más orgullosos de Ferrara que del fútbol. Ferrara era valiente como pocos, audaz, inteligente, estadista y seguro, sobrevivió en la guerra de independencia cubana, a la malaria y de un atentado de los que pocos se salvan. Entre él Mazarino se discute la importancia y el papel de primer orden ejercitado en favor de una nación extranjera: el cardenal Mazarino llegó a ser primer ministro en Francia y Orestes Ferrara coronel en la guerra de independencia, fue presidente de la cámara de diputados en Cuba desde 1909 a 1913, embajador de cuba en EEUU y embajador en la UNESCO. Murió exiliado en Italia, tras abandonar Cuba al tomar el poder Castro.

    Reply to this comment
    • Carlos Carralero
      Carlos Carralero Julio 12, 10:56

      Suscribo la posición de Ramos, recordar a algunos de los italianos que han dado gloria a Cuba e Italia, por ejemplo, los encargados de diseñar las fortalezas militares y la figura de Orestes Ferrara, casi desconido por los italianos, que bien harían en sentirse más orgullosos de Ferrara que del fútbol. Ferrara era valiente como pocos, audaz, inteligente, estadista y seguro, sobrevivió en la guerra de independencia cubana, a la malaria y de un atentado de los que pocos se salvan. Entre él Mazarino se discute la importancia y el papel de primer orden ejercitado en favor de una nación extranjera: el cardenal Mazarino llegó a ser primer ministro en Francia y Orestes Ferrara coronel en la guerra de independencia, fue presidente de la cámara de diputados en Cuba desde 1909 a 1913, embajador de cuba en EEUU y embajador en la UNESCO. Murió exiliado en Italia, tras abandonar Cuba al tomar el poder Castro.

      Reply to this comment
  6. C
    C Julio 19, 13:56

    Mario Camilli dà voce a milioni di cubani che per ragioni diverse mantengono un silenzio complice. Lui uno dei pochissimi italiani che denuncia la vera situazione politica e sociale cubana, poiché tutti gli altri italiani per pregiudizi ideologici o per interesse sono diventati complici del castrismo. Attraverso il suo pennello rivela quello che i nostri politici non dicono, anzi cercano di nascondere, stando al gioco del castrismo. I nostri politici che si considerano democratici in realtà si differenziano dai dittatori solamente nel metodo.

    Reply to this comment
  7. Claudia Scipioni
    Claudia Scipioni Julio 19, 13:58

    Mario Camilli dà voce a milioni di cubani che per ragioni diverse mantengono un silenzio complice. Lui uno dei pochissimi italiani che denuncia la vera situazione politica e sociale cubana, poiché tutti gli altri italiani per pregiudizi ideologici o per interesse sono diventati complici del castrismo. Attraverso il suo pennello rivela quello che i nostri politici non dicono, anzi cercano di nascondere, stando al gioco del castrismo. I nostri politici che si considerano democratici in realtà si differenziano dai dittatori solamente nel metodo.

    Reply to this comment

Escriba un comentario

En Venezuela el desenlace pasa por los cuarteles: El análisis de Montaner:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Alcides Herrera

Una espina dorada

Alcides Herrera

                  Desde la vida rota, caigo en miles de charcos, casi todos hechos de aire y del recuerdo de que alguna vez

0 comentario Leer más
  Jorge Ignacio Pérez

El viaje de Silvia (XV y final)

Jorge Ignacio Pérez

La tarde/noche en que se fue, cayó un aguacero cerrado y largo, como los aguaceros tropicales pero sin olor salvaje. La llevamos en el coche hasta el aeropuerto y juntos,

0 comentario Leer más
  José Hugo Fernández

Mucho más que un gusano de seda

José Hugo Fernández

En cierta ocasión José Kozer fue a dictar una conferencia en la Universidad Nacional Autónoma de México, y vio que a la entrada del recinto, donde aparecía el enunciado con

0 comentario Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami