Neo Club Press Miami FL

Cuba, 20 de mayo y anexionismo

 Lo último
  • Cuba: triste realidad, triste ficción Esa delicada línea que separa (o que en muchos casos debería separar) la realidad de ciertas ficciones, a veces más que una frontera es una cortina de humo. Un fantasma...
  • El huracán María y el destino de Puerto Rico Para Ariel Enrique Gutiérrez, que en medio del huracán inició una recaudación por medio de GoFundMe para auxiliar a sus compatriotas La devastación es absoluta. El gobierno federal declaró a...
  • Nadie está a salvo con el castrismo El castrismo es un proyecto que cree y creerá de manera absoluta en la guerra eterna. No concibe otra manera de mantenerse en el poder. Desde antes de adueñarse del...
  • Cuba y Norcorea, unidos en un ideal Ahora que Washington considera la posibilidad de cerrar la embajada de Estados Unidos en Cuba, a causa de inexplicables ‘ataques acústicos’ contra sus diplomáticos en La Habana, cabe recordar que...
  • Cuba y Venezuela, la lucha por la supervivencia El pueblo cubano es, históricamente hablando, uno de tipo intolerante, cainita, en el cual predominan las fuerzas centrifugas y disolventes antes que las de la cohesión nacional. Un pueblo forjado...

Cuba, 20 de mayo y anexionismo

Cuba, 20 de mayo y anexionismo
mayo 20
16:52 2017

Estoy convencido (porque he necesitado y he querido convencerme) de que en el fondo el anexionismo es un refugio desesperado pero indeseable, como toda forma de suicidio. Porque se trata de un suicidio, por no decir de un matricidio. Que en el caso de Cuba el matricidio se quiera producir, paradójicamente, por amor, no quita espanto a la falsa salida, a la más absurda de las “salidas del callejón” de las humillaciones.

Pienso que la idea del anexionismo nunca solicitado por el presunto anexionista (Estados Unidos), nació y sigue naciendo, por un lado, de una concepción trivial del tiempo histórico.  De lo que es el tiempo en la Historia quiero decir. Por el otro, nació y nace de excesiva admiración por los resultados positivos de la Independencia norteamericana, y de excesivo desdén o condena de los resultados negativos de la Independencia cubana. En el primer caso no se tiene en cuenta los defectos, y en el segundo son desconocidas o negadas las virtudes.

La visión unilateral a la que lleva siempre el sufrimiento no advierte jamás el carácter provisional, efímero dentro del tiempo histórico, que tiene todo sufrimiento. Cincuenta, cien años, son demasiada carga para el individuo, pero no son más que una brizna, una hebra en el tejido de un cuerpo histórico, de una perennidad, como es la Nación. Nación: el lugar específico del planeta en el que desarrollaron su existencia los antepasados inmediatos, y donde seguirán desarrollando su  existir hasta el más lejano de nuestros descendientes.

Nación es continuidad de cultura, de caracteres específicos en la naturaleza y en los humanos que la habitan. El carácter de nación es absolutamente  innegable para Cuba. Las imperfecciones que muestre a lo largo de esa existencia son, todas, remediables, rectificables, susceptibles  de enmienda, de perfeccionamiento. Porque la historia de la humanidad, de la cultura, es muestra de un proceso  de perfeccionamiento, lento pero constante, indetenible.

El otro aspecto de la cuestión del anexionismo, que me parece  demasiado olvidado por los anexionistas, es el hecho contundente e irrefutable de que los norteamericanos no nos quieren anexar, no nos han querido nunca ni nunca nos querrán como Estado de la Unión. Lo más triste de todo esto  es que se habla de anexionarnos a alguien que no quiere anexionarnos, que no necesita anexionarnos. Ya estamos anexionados por la geografía, por el comercio (pregúntenle a Castro  lo que cuesta no comerciar con ellos), por el desarrollo de la convivencia internacional.

Ni aun borrándonos servilmente como autoesclavizados ante un amo; ni aun suicidándonos en masa por la renuncia y destrucción de lo que somos, gústenos o no, dejaremos de ser un pueblo, una nación, una historia. Y una muy gloriosa historia.

Una versión más amplia de este artículo apareció en 1991. Cortesía de El blog de Montaner
Etiquetas
Compartir

Sobre el autor

Gastón Baquero

Gastón Baquero

Gastón Baquero (Banes 1914 – Madrid 1997). Poeta y periodista, considerado un clásico de la literatura cubana con poemarios como "Memorial de un testigo" y "Saúl sobre su espada", autor de las revistas Orígenes y Espuela de Plata, se exilió en España en la primavera de 1959, tras el ascenso al poder del castrismo.

Artículos relacionados

0 Comentario

No hay comentarios

No hay comentarios, escribe el tuyo

Escribe un comentario

Escriba un comentario

Carlos Alberto Montaner sobre el discurso del presidente Trump en la ONU:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Alexis Rosendo Fernández

Amor y odios

Alexis Rosendo Fernández

                  Salva quien te salva. Odia quien te odia, al margen del sacrosanto perdón y la úvula abierta pariendo la magia de

0 comentario Leer más
  José Hugo Fernández

Breves apuntes sobre la brevedad

José Hugo Fernández

1-Augusto Monterroso, artífice de la brevedad literaria, se encontró cierta vez con un presunto lector, quien le dijo que estaba leyendo una de sus obras, El dinosaurio, que es justo

0 comentario Leer más
  Rafael Vilches

Y si murmuro

Rafael Vilches

                  Si mis labios dicen libertad, mi corazón esponjado late, por esta isla que son mis ojos atravesados por el mar, por

0 comentario Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami