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¿Genio o comemierda?

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¿Genio o comemierda?

¿Genio o comemierda?
noviembre 25
23:05 2016

 

Después que Aristipo calificó como jugosa la muerte del comandante, la celebró con una caminata nocturna por el malecón, para disfrutar de tres cosas que no le había podido quitar: tomar el fresco, oler el salitre y pensar. Quería meditar sobre qué vendría ahora. Caminando en dirección contraria reconoció a Eutripio, ya retirado. Se abrazaron y lo invitó a caminar con él. Eutripio inició la conversación al no advertir a nadie en cincuenta metros a la redonda.

—Aristipo, ya sabes que no pienso igual que antes.

—Bienvenido al club. Los pueblos nos equivocamos en rebaño, pero recobramos el juicio poco a poco, persona a persona.

—Creo que el comandante tuvo la culpa del fracaso del socialismo en Cuba, nos engañó a todos, pero no me negarás que fue un genio, si quieres un genio del mal, pero un genio.

—No Eutripio, el hecho de que con mucha habilidad y ningún escrúpulo se clavó en el poder no lo exime de ser un comemierda.

—¿Comemierda y nos tuvo casi sesenta años en harapos para darse la gran vida?

—Sí, un comemierda, aunque no en la significación de tonto, sino de fatuo y alabancioso. ¿Recuerdas las decenas de batallas y proyectos fracasados con los que sumió al país en la miseria? Pues se creyó cada uno de ellos. Borracho por el triunfo circunstancial que le permitió abracar todo el poder, ebrio de su gran importancia e inteligencia, se creyó infalible. Rodeado de aduladores comenzó a fabricar dislates. Se convirtió en un pedante que creía saber más que los especialistas de cada materia. Comenzaron los fracasos, pero fue como uno de esos cosmólogos, siempre equivocados en su anterior teoría, pero nunca en duda de la actual. Fanático de su propio valer ha sido el comemierda más grande que ha dado Cuba. Vaya, que hasta ideó el despropósito de hacer una zafra de 10 millones de toneladas de azúcar aunque entendidos respetables, a quienes despidió de inmediato, le dijeron que no era posible. Eutripio, fíjate que Stalín y Hitler también eran tiranos, pero hicieron a sus países económicamente grandes, este señor lo sumió en la miseria. Con toda su inteligencia nunca supo cuán débil y desmoralizado había dejado al país y se llevó la gran sorpresa en 1980 cuando millones de cubanos quisieron escapar del paraíso por el Mariel. Conocer su fracaso no le importó. Resistente a la contrición, con la terquedad de un mulo, continuó con más de lo mismo hasta que terminó de desbaratar el país. De ahí en lo adelante se justificó con un cambio retroactivo de propósito: mostrarse únicamente como el David triunfador contra Goliat, queriendo hacer olvidar a todos su empresa inicial de hacer al país próspero. Cayó víctima de su propia ambición y petulancia. Entonces ¿por qué le dices genio en lugar de comemierda?

—Tienes razón, y todo por dejar su marca en la historia. ¿No se habrá dado cuenta que en cualquier momento puede suceder un incidente cósmico que borre del mapa celestial al planeta Tierra con toda su historia?

—No creo que quisiera tanto pasar a la historia, sino darse en vida el gustazo del poder absoluto.

—Me convenciste, Aristipo, desde este momento quien me diga que es un genio se las verá conmigo. Todavía soy socialista, pero…

—…pero Eutripio, con todo respeto, sigues comiendo mierda.

http://alexlib.com/

Sobre el autor

Kiko Arocha

Kiko Arocha

Modesto Arocha (Kiko). Nació en La Habana en 1937. Ingeniero en Electrónica y doctor en Ciencias Técnicas. Llegó a Estados Unidos en 1995 y decidió reinventarse como traductor y editor de sitios web y de libros, para lo cual fundó la editorial Alexandria Library (www.alexlib.com) en Miami. Es autor del bestseller "Chistes de Cuba", una antología de chistes populares contra el castrismo que recopiló en la Isla.

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