Neo Club Press Miami FL

Gnosis, physis y poiesis

Gnosis, physis y poiesis

Gnosis, physis y poiesis
marzo 14
11:02 2014

En la poética lezamiana, con su primordial categoría estética centrada en la imagen, lo posible es la holgura de lo real como síntoma plástico de su expresión artística: espacios no cautivos por las definiciones que admiten su viaje por la temporalidad, su tendencia a un límite de formas nunca establecidas, dependientes del movimiento continuo.

Cada “lleno” o “vacío” participa por igual de la sustancia, igualdad que no radica en su instantánea aparición sino en la probabilidad virtual de su “epifanidad”.

En este carácter probabilístico y en el margen de indeterminación que se superpone al causalismo “evidente”, se ejemplifica una última analogía como acercamiento a la física cuántica. En José Lezama Lima, la razón que guía el impulso creacional no está basada en el criterio de causa y efecto según su sentido lógico –causalismo aristotélico–, sino que obedece a determinaciones que escapan a la acotación espacio-temporal pan ser ocurrencias causales en el gran tiempo, como posibilidad de la sustancia que existe en el “reino de lo increado” (María Zambrano). Esto hace que las explicaciones lógicas a esos enlaces no sean “evidencias” sino que ocurran allí donde las transformaciones indican un proceso íntimo y lo “amplifican” como proyección de lo microfísico en lo macrofísico: proceso que puede explicar la física cuántica al visionario por su carácter imaginario, porque comporta una consecuencia de la actitud dinámica del hombre (investigador, creador) ante el fenómeno, participación activa al juzgar un fenómeno natural, no por las consecuencias que al ser invisibles se hacen impredecibles sino por la naturaleza probable de sus resultados, fenómeno “iluminado” por la razón humana de acuerdo a la memoria de los hechos que de igual modo se evidencian en el plano macrofísico, real.

Todas las citas de José Lezama Lima contenidas en este trabajo, perteneciente al libro de la autora “La incesante temporalidad de la poesía”, fueron tomadas del volumen de ensayos “La cantidad hechizada” (La Habana, 1970).

En el carácter probable de la existencia, determinado en el nivel cuántico, se justifica –como aclara el investigador Evandro Agazzi— que las cosas no sean de un modo determinado sino como “justificación” de que estas deben ser.

Hemos llegado así a una dimensión donde confluyen orgánicamente lo invisible, la imagen y la indefinición. El camino es conducido por la lucha entre “la oscuridad desinflada y la claridad insensata”; ¿será quizás la dimensión imaginaria, el plano de lo invisible, el escenario donde confluyen la verdad y su margen ficticio, lo real y sus falacias, lo definido y lo informe, el ser y su posibilidad? La actitud agnóstica ante la dificultad de la aprehensión real cede ante la infinita posibilidad de la imagen poética. Es lo invisible “un reto de lo oscuro”, “pero lo penetramos por las instantáneas progresiones de la luz”.

No son nuevas las tesis de identidad entre mundo microfísico y universo en las distintas gradaciones y paridades que ofrecen las comparaciones hombre-cosmos, estructura atómica y cósmica, genética y universal, por citar solo algunas. El dato más curioso es que el propio desarrollo de la física como ciencia particular ha derivado a una aproximación entre su campo y el particularmente humanístico, comprendido en este el espacio de la creación artística. Apoya esta evolución, entre otras cuestiones, el hecho de que la física clásica, ante el descubrimiento de niveles aun inferiores a los visibles de la materia, como unidad compacta y homogénea, tuvo que acudir a otras disciplinas y préstamos de conceptos para explicar fenómenos imposibles de fundamentar con los preceptos por ella conocidos. Se impuso el acercamiento a la microbiología y la química: y más aún, en los niveles ínfimos donde los procesos son solo evidentes por sus resultados amplificados, fue preciso acudir a la ciencia de las entidades abstractas, las matemáticas, para llegar así, luego de una extensa parábola recorrida por el pensamiento humano, al plano de las posibilidades como respuesta a las cuestiones de la realidad. Así tenemos, por ejemplo, como en los nuevos campos de estudio de la tísica moderna se ofrecen ángulos de visión que cosen las aún posibles fisuras. Dice el físico P. Schurmann: “La termodinámica, con sus nuevos conceptos sobre la sustancia misma del mundo exterior […] volvió a provocar el acercamiento entre ciencia y filosofía y, sin duda, volvió a dar libre curso al «mínimo de metafísica» de que la ciencia no puede desprenderse”. Por su parte, el investigador Jorge A. Serrano, en su libre interpretación del pensamiento de Einstein, dijo: “Es innegable que la ciencia triunfa y que a través del simbolismo sensible maneja la realidad. ¿Cómo explicar este impulso hacia lo real, a través del velo fenoménico y la relativa exactitud de su influencia?”. Mito y realidad, poesía y naturaleza, ciencia e imaginación hermanadas como en los tiempos en que la invención poética era la respuesta a la incertidumbre que provocaba en el hombre lo inexplicable del universo.

No es extraño, entonces, en este panorama contemporáneo y humanista de la indagación, que sea un poeta quien vaticine que “algún día el mundo de la gnosis y el de la physis serán unívocos”, y mucho menos extraño observar las analogías entre sus concepciones poéticas y las leyes que rigen la naturaleza en los preceptos físicos.

Lezama espera hallar en las leyes de lo sensible la hilvanación lógica del mismo sucedido, encontrado ahora de un modo invisible. Esperanza de reencontrar el camino de la creación, de conocer los pasos que le permiten presenciar la imagen de la ausencia. ¿Y no indicará el entendimiento de esa “segunda naturaleza” la comprensión de las leyes que fundamentan aquello que se restituye, que llena, que recuerda? ¿Y acaso no será la analogía la mejor vía para esta comprensión?

Su vida fue una constante búsqueda de la correspondencia entre esas dimensiones de la existencia que continuamente se superponían, se integraban y hacían una, y que al hacerlo creaban la imagen, su vida real.

Algunos hechos en la niñez del poeta nos señalan la mancomunidad que estableció entre los planos visible e invisible, la pérdida del padre, tragedia que lo marcara desde muy niño –acontecimiento siempre recordado en entrevistas y comentarios– preparó y prefijó decisivamente el terreno en el que se sedimentaría su poética, la suplantación de la ausencia por la presencia hecha memoria, la restitución del hecho por su recuerdo, “ese espacio vacío, esa pausa inexorable” que debía llenar “con lo que al paso del tiempo fue la imagen”, y más aún, la preeminencia de la imagen como única forma valedera para captar lo real, y en fin, la simbiosis entre mundo poético y mundo natural, entre poiesis y physis, como visión íntegra de la realidad, conforman, a mi juicio, una sólida plataforma en la que se apoya su estética subyacente, por ser una de las aristas de razonamiento de su poética la explicación de la perspectiva analógica entre naturaleza y poesía, inherente a ella, y, particularmente, el análisis del concepto espacio-temporal que calza el parentesco desde las más antiguas fuentes de pensamiento griego naturalista hasta los enlaces entre mundo microfísico y poético.

El plano espiritualista en que se basa el conjunto de concepciones filosóficas y el sistema poético lezamianos, es decir, el plano especulativo metafísico, es el punto que determina el recorrido del sujeto metafórico y la fuente natural que nutre su poesía y concilia los niveles empíricos y especulativos de su imagen poética.

Esta penetración de la poesía en el mundo natural en busca de su “imagen posible” explica la correspondencia macrocosmos-microcosmos y el movimiento integracional del universo. Por eso dice Lezama que “toda poiesis es un acto de participación en esa desmesura, una participación del hombre en el espíritu universal en el Espíritu Santo, en la madre universal”.

La poesía que así lanza el sujeto metafórico a la sobrenaturaleza, física en gran escala, para hallar su valor germinativo, salta extracéntricamente a este espacio “donde se pierden nuestras nociones familiares de presente, pasado y futuro”, cosmogénesis que halla su potencia en lo temporal. Móvil que enlaza la indistinción del mundo por su continuidad: ser cambiante de la poesía que otorga el ritmo de las transformaciones: destrucción de la forma por la perpetuidad. Naturaleza restituida por la imagen; hipotético mundo recreado cuando la luz y la voz se hacen “prodigios de la reminiscencia”. Nacencia como una “broma temporal”.

Creencia en la certeza de una imagen que deviene incesante temporalidad. Tal es el riesgo, pero “dichosos los efímeros que podemos contemplar el movimiento como imagen de la eternidad y seguir absortos la parábola de la flecha hasta su enterramiento en la línea del horizonte”.

Sobre el autor

Ivette Fuentes de la Paz

Ivette Fuentes de la Paz

Ivette Fuentes, doctora en Ciencias Filológicas y licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas, conferencista e investigadora literaria, es directora de la revista Vivarium. Autora de "José Lezama Lima, hacia una mística poética" (Editorial Verbum) y "La cultura y la poesía como nuevos paradigmas filosóficos" (Editorial Oriente), entre muchos otros libros, Fuentes es especialista en el grupo Orígenes. Tiene un Diploma de Estudios Avanzados y Grado por la Universidad de Salamanca. Reside en La Habana.

Artículos relacionados

1 comentario

  1. Manuel
    Manuel marzo 19, 14:30

    hay que acercarse mas a la obra de Lezama, la doctora es un ejemplo, hay que ahondar en la delicada urdimbre lezamiana hasta agotar sus tejidos ocultos y comenzar a enhebrar nuevas vestimentas acordes con la eclosion que EL MAESTRO nos indicara en su asma inmortal.

Escriba un comentario

Carlos Alberto Montaner entrevista a Catalina Serrano

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Adrián Morales

Borrón y cuenta nueva

Adrián Morales

  No podemos seguir dándole brillo al pasamanos del Titanic. En la tierra que veo un sabio meteoro (puede ser un drone) extingue carbónico al tiranosaurio racionalista que se aferra

1 comentario Leer más
  José Hugo Fernández

Una trompetilla, eso es la libertad

José Hugo Fernández

  La trompetilla se fue de Cuba. Su ausencia representa para nuestra gente lo mismo que representó la retirada de los cohetes soviéticos para el régimen. De pronto, ya no

0 comentario Leer más
  Ángel Santiesteban

La Parca merodea

Ángel Santiesteban

  A la abuela se le ha hecho costumbre mantener la vigilia en las madrugadas. Espera impaciente en la oscuridad porque de todas maneras quedó ciega por la diabetes, y

0 comentario Leer más
  Nilo Julián González

Querido padre

Nilo Julián González

                si dejara de buscar el asombro de todo y del mundo si dejara de ver con sanidad con este es mi cuerpo

0 comentario Leer más
  Yosvani Oliva

Tenga cuidado la noche

Yosvani Oliva

                Ándese sobreavisada la noche tan permisora de este bufón aburrido buscando quien lo contente. Trastoca las prioridades y a quemarropa dispara estrellas

0 comentario Leer más