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Hablando moringa, alimentando al pueblo

Hablando moringa, alimentando al pueblo

Hablando moringa, alimentando al pueblo
agosto 12
19:07 2014

Ahora todo el mundo se burla, pero hay que entender al Comandante. Después de tantos años, tanto esfuerzo, tanto bregar en el desierto de la desidia cotidiana; después de tanto perseguir la prosperidad y el desarrollo –es un decir—, se va a morir sin haberle enseñado a “su pueblo” la puerta principal, la salida definitiva (no hablo de atravesar en cigarreta el Estrecho de la Florida), la solución a todos sus males. ¿Tanto nadar para morir en la orilla? Hay que entender al Comandante, que siempre ha buscado un milagro y, de hecho, nos ha pedido un milagro para sacar a Cuba en andas por la puerta ancha de la Historia.

Todo el mundo se burla pero el Comandante había encontrado la solución total, sí: se llama moringa (Omar Santana la recrea en la cabecera de esta nota), el árbol milagroso, y la FAO y la Organización Mundial de la Salud la han llamado, no se sabe si influidos por la propaganda “revolucionaria”, “el descubrimiento del siglo”.

Ahora es muy fácil componer canciones burlonas y concebir mil y una caricaturas, pero muchas horas debió pasar el Comandante frente a la pantalla de su computadora personal –él, que reparte Intranet pero usa Internet– para descubrir el árbol originario de la India, la planta sublime, redescubierta por Médicos sin Fronteras entre 1974 y 1976, y rastrearla hasta su origen. Es verdad que la plantita no es exactamente una fuente inagotable de “huevos, carne y leche”, como querría su descubridor, pero casi. Además, mirándolo bien, ni falta que le hace. En un mundo de obesos enardecidos y asesinos de animales la moringa se alza como el bastión inexpugnable de una nueva civilización, valladar irreductible desde el cual las nuevas generaciones de cubanos mostrarán al mundo de lo que es capaz una pequeña isla anclada en el Caribe. Capaz de señalar un nuevo rumbo hacia el futuro, libre de colesterol y ataques cardiacos. El Comandante lo sabía y no en balde había puesto su prestigio en juego apostándole a la moringa, la reina de los árboles nutritivos. ¿De qué se burlan, ignorantes?

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Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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1 comentario

  1. Orlando J. Chils
    Orlando J. Chils agosto 13, 21:24

    Moringa y Claria…

    Reply to this comment

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