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¿Hay tantos nuevos ricos en Cuba como en Miami?

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¿Hay tantos nuevos ricos en Cuba como en Miami?

Tony Castro en Europa, disfrutando su condición de viejo rico

¿Hay tantos nuevos ricos en Cuba como en Miami?
noviembre 06
09:21 2016

 

Parece un chiste, pero no son pocos los que comentan seriamente que ya en Cuba hay tantos millonarios como en Miami. Claro que se trata de una exageración intencionada para despertar interés sobre el auge de nuevos ricos en la Isla.

Así que no hay que tomárselo a pecho, sobre todo porque bien sabemos que allá no sólo hay una cifra irrisoriamente menor de nuevos ricos, sino porque entre los nuevos ricos de allá ninguno es nuevo. Tampoco abundan los ricos entre los llamados nuevos ricos cubanos, a excepción de los que no son nuevos.

Eladio Secades, cuyas Estampas son la Biblia del costumbrismo cubano en tiempos modernos, puntualizó que se puede ser nuevo rico toda la vida, ya que esta categoría no la define el tiempo, sino el uso ostentoso que hacen de su dinero ciertos pobres con plata. Pero es una lástima que Secades no haya podido dejar constancia del fenómeno en nuestros días, donde los verdaderos nuevos ricos de Cuba, entre los que ninguno es nuevo, no son ostentosos, porque no les conviene serlo, ni son pobres con plata, sino auténticos millonarios, al margen de que sea posible o no demostrar que guardan millones, tanto en los bancos como en propiedades. Son los ricos de siempre. En tanto los ahora llamados nuevos ricos no pasan de ser tuertos reyes en país de ciegos.

Según Secades, el nuevo rico cubano es aquel que hace alarde de poseer el mejor yate. Este dato -por escoger solo uno- puede resultar revelador cuando lo confrontamos con la realidad cubana de hoy, intentando no sólo calcular el monto real de nuestros actuales nuevos ricos, sino las características que los prefiguran.

Ni esos hacendosos campesinos que han logrado juntar algunos cientos de miles, ni los dueños de restaurantes u otros negocios particulares con solvencia holgada pero nunca millonaria, ni los artistas mejor remunerados, ni los contrabandistas, especuladores y narcotraficantes por cuenta propia… en fin, ninguno de los que ahora incluimos festinadamente en la clase de los nuevos ricos, ninguno, insisto, posee el mejor yate, ni siquiera se le ocurriría alardear al respecto.

Los más lujosos yates, los cotos exclusivos para la caza del venado, los cayos y playas paradisíacos de uso privado, las residencias en barrios de absoluto abolengo, las vacaciones en Europa, las mejores universidades del mundo para sus hijos… nada de ello está al alcance de esos pobres diablos a los que hoy llamamos nuevos ricos. En cambio, no es nuevo para nadie que siempre han sido parte de la vida cotidiana de nuestros ricos viejos, los caciques del régimen.

Tal vez por eso resulta extraño, y hasta en ocasiones chocante, que se insista tanto en esto de los nuevos ricos cubanos, dándole tratamiento peyorativo al asunto. No es que sean santos los pobres diablos en cuestión. Pero no hay que exagerar.

En Cuba, para convertirse en eso que hoy llamamos un nuevo rico, las vías y los mecanismos han podido ser múltiples, más o menos lícitos e ilícitos. Pero para hacerse millonario de verdad, con o sin cuentas bancarias verificables, sólo sigue existiendo un conducto, siempre ilícito: el poder político. Por eso resulta pueril afirmar que en La Habana hay ya tantos millonarios como en Miami.

Sobre el autor

José Hugo Fernández

José Hugo Fernández

José Hugo Fernández (La Habana, 1954) es escritor y periodista. Durante la década de los años 80, trabajó para diversas publicaciones en La Habana, y como guionista de radio y televisión. A partir de 1992, se desvinculó completamente de los medios oficiales y renunció a toda actividad pública en Cuba. Premio de Narrativa 'Reinaldo Arenas' 2017, tiene 17 libros publicados. Actualmente reside en la ciudad de Miami.

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