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Hembras y varones

Hembras y varones
septiembre 23
06:41 2015

 

No son nuevas las discusiones de académicos y no académicos sobre el sexismo en el idioma español, sobre la “visibilidad” de la mujer en el diccionario. Hará un par de años, algunas instituciones, entre ellas universidades, ayuntamientos, sindicatos, etc. han redactado unas “guías de lenguaje no sexista” que intentan limitar, si no eliminar, el masculino genérico, por ejemplo, que no se diga “los alumnos” que, en el español de toda la vida, incluye también a las alumnas. Quieren que se diga el alumnado. Estas guías se han redactado, casi sin excepción, por personas que no son especialistas en el idioma.

Se quejan las feministas de la discriminación sexual que existe en la lengua española, de la poca presencia de la mujer en el diccionario. Toman con frecuencia el inglés como estandarte de sus reivindicaciones y sacan a relucir la versatilidad de ese idioma cuando transforma “mankind” en “humankind” y “chairman” en “chairperson” e incluso en “chairwoman”. En español, eso no es posible. Es que el inglés es de goma y el español es de piedra. No funcionan igual.

El diccionario define la palabra hombre como ‘ser animado racional, varón o mujer’ y también como ‘grupo determinado del género humano’: El hombre europeo El hombre del Renacimiento. Cambiar las definiciones en el diccionario no va a cambiar nada en la sociedad. El español es machista porque nuestras sociedades son machistas. Obsérvese que la propia Academia utiliza ‘mujer’ como opuesto a ‘varón’, porque no hay otra palabra. Cuando decimos “es un caballero”, nos referimos, sin duda alguna, al honor, a la integridad, a los principios del susodicho. Pero si se habla de una mujer, decir que “es toda una dama” alude más a su buena educación, a su distinción, a su feminidad, a que sabe poner una mesa formal y servir el té, que a sus valores éticos o morales.

Aunque el tema merece un análisis exhaustivo de todos los argumentos que desde hace ya bastante tiempo analizan el sexismo en el idioma, hoy quiero referirme a la palabra hembra, que alude al sexo biológico y al cachondeo y que se refiere por igual a una vaca, a una paloma o a una mujer. Nótese la diferencia entre ‘una buena mujer’ y ‘una buena hembra’.

No todas las palabras que se refieren al hombre tienen un equivalente femenino propio. Veamos: hombre ® mujer; señor ® señora; esposo ® esposa; marido ® mujer; caballero ® dama; chico ® chica; muchacho ® muchacha; niño ® niña; macho ® hembra; varón ® ¿…? ¡Hum! Aquí falta algo. Y hay que señalar que entre marido y esposo hay una diferencia sutil. El diccionario dice que marido es el hombre casado respecto a su mujer y define esposo/a como persona casada. Más o menos lo mismo. Pero en la realidad, en el sentir de la gente, ‘esposo/a’ alude a lo legal de la unión y ‘marido’ se inclina más a la relación carnal.

Dice el diccionario: Varón: 1. Ser humano de sexo masculino. 2. Hombre que ha llegado a la edad viril. 3. Hombre de respeto, autoridad u otras prendas (¿qué serán esas otras prendas?). Hembra: 1. Animal del sexo femenino. 2. mujer (persona del sexo femenino). O sea, que no tenemos una palabra para ser humano del sexo femenino que merezca adjetivos gratificantes. Y en la definición de Mujer tenemos: 1. persona del sexo femenino 3. que tiene las ‘cualidades consideradas femeninas por excelencia’ (pero no dice cuáles son), 4. que posee ‘determinadas’ cualidades (también sin especificar). Aún en esta última edición del diccionario, es evidente el trato deferente hacia el hombre. Macho se refiere principalmente a animales.

A mí no me molesta el uso genérico del masculino. El español es así y así lo acepto. Una doctora en medicina dice, con toda naturalidad, ‘Yo soy médico’ y una graduada en leyes puede decir ‘nosotros los abogados’. Pero sí me gustaría que no se llame hembras a las niñas, porque hembra es el femenino de macho, pero no de varón. Cuando alguien dice que tiene tres hijos, dos varones y una hembra, lingüísticamente está enalteciendo a sus niños y menospreciando a su niña. Aunque, pensándolo bien, si nos atenemos a la definición, no se nace varón, esa categoría hay que ganársela.

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Sobre el autor

Madeline Hernández

Madeline Hernández

Madeline Hernández, traductora, editora, profesora de español, es doctora en Pedagogía por la Universidad de La Habana. Ha sido conductora de diversos programas de radio y televisión orientados a la educación infantil. Es fundadora del INPYL (Instituto Nacional para Párvulos y Lactantes), primero de su tipo en Cuba. Al ser intervenido el negocio por el castrismo, Madeline se dedicó a la enseñanza del idioma español para profesionales y extranjeros. Reside en Estados Unidos (ProfesoraMadeline@gmail.com).

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