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¿Hemos heredado la mala leche española?

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¿Hemos heredado la mala leche española?

¿Hemos heredado la mala leche española?
octubre 05
21:12 2016

 

Para hablar del tema deberíamos entenderlo. Mala leche es –muchas veces– todo lo negativo que pueda tener una persona o una sociedad. Puede ser acritud en el trato o una actitud negativa ante la vida. Siempre tiene una connotación agresiva contra el prójimo, y muy agresiva si el prójimo es diferente en ideología o en procedencia. La mala leche es sectaria, irreverente, egoísta, tendenciosa, envidiosa y a veces pretenciosa.

Tengo un amigo español que dice: “Mi padre me enseñó a usar esta (y se señala la cabeza) para llenar esta (y se señala los bolsillos) sin mover esta (y se señala las manos)”. Por eso tenemos que decir que la mala leche tiene ese humor e ironía que retrata a las sociedades.

Existe un pensamiento muy generalizado en España: Trabajar es de pardillos –tontos–, sobre todo en los empleos duros y mal remunerados. Y lo que en el mundo entero se llama corrupción por allá le llaman picaresca. En eso nos parecemos los cubanos, le cambiamos el nombre a todo con una mala leche del carajo. Así surgió:

Crisis total del inservible sistema cubano: Período Especial.

Prostituta: jinetera.

Dictador: Comandante en jefe ordene.

La confesión de otro amigo lo refleja. Dice que regresó de Alemania para Andalucía porque en Berlín no había vidilla, “eran muy estrictos”. Según su anécdota, una vez, esperando para entrar a un concierto, se agachó disimuladamente para dejar unas latas de cerveza vacías. Y cuando la cola avanzaba el alemán de atrás tomaba las latas y se las ponía nuevamente a sus pies, sin mediar palabras. Así sucesivamente hasta que mi amigo se cansó y a regañadientes tomó las latas y las depositó en la basura. “Qué va, allí no hay vidilla”, exclamó.

En Cuba sí hay vidilla: al pasear por las aceras frente al malecón te puede caer un paquete lleno de excrementos lanzado desde una ventana, como le pasó a un conocido. ¿Acaso eso es mala leche?

Pero la mala leche también es entendida como el amor desmedido por el dinero y las acciones que conllevan.

Cuando yo llegué a Miami, al segundo día se me aflojó el implante de una muela. Es un tornillo que sujeta la muela a la encía. Y en esos días recibí una publicidad de un dentista local anunciando un descuento del 40 por ciento para cualquier tratamiento. Me dije, “esta es la mía”. Y corrí para el dentista, no latino. Fui recibido por una preciosa y amable señorita que me invitó a pasar. Ya sentado en el asiento de la consulta, me cubrieron con un delantal muy pesado, creo que tenía piezas de plomo. Me hicieron miles de placas, rayos X y videos. Me animaron para reformarme la boca completa y ante mi negativa me pusieron el datafono en el pecho, me pidieron mi tarjeta de crédito y solo después vino el dentista con su destornillador y apretó la dichosa muela. El precio: 450 dólares. Y yo les advertí, desde debajo de aquel delantal, que tenía el descuento del 40 % y la hermosa chica me dijo con una hermosa sonrisa: “Si señor, ya le aplicamos el descuento”. No sé, pero a eso en España también le llamamos mala leche.

Sin entrar en muchos detalles, a mi tía la operaron aquí en Miami de cáncer de un pulmón, le extrajeron un tercio del mismo y después le dijeron que no tenía nada. ¿Por qué no le practicaron una pequeña biopsia? Respuesta: para los no locales, es porque las operaciones complejas el Tío Sam las paga con mucho dinero.

Y hablando del Tio Sam desde España, siempre fueron vistos Reagan, Bush (y Putin) como presidentes con muy mala leche.

La mala leche no es un fenómeno exclusivo de España y Cuba. La mala leche es la respuesta agresiva del egoísta, del mandón, del explotado, del depresivo, del que pasa de todo, de quien está hasta los cataplines, del que quiere sacar partido de cualquier cosa y a veces hasta de quien tiene mucho humor. ¿A quién no le gusta un poco de vidilla?

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Sobre el autor

César Menéndez Pryce

César Menéndez Pryce

César Menéndez Pryce (La Habana, 1965). Es periodista, analista invitado con frecuencia a la televisión y otros espacios informativos. Miembro del Instituto la Rosa Blanca, que trabaja por la reconstrucción de una Cuba democrática. Agente Inmobiliario. Actualmente reside en Miami. @menendezpryce

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