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Introducción a ‘Fábulas vivas’

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Introducción a ‘Fábulas vivas’

Introducción a ‘Fábulas vivas’
enero 04
01:23 2016

 

¿Qué somos? ¿Vástagos o huérfanos en el vasto cosmos? ¿Seres racionales o locos intentando comportarse? ¿Una masa de cuerdos dentro de los que sobresalen algunos locos de distinta especie? ¿O una masa de locos que aplasta a sus locos, a sus brillantes, a sus fundadores? ¿Emergemos o nos movemos como podemos en un mundo y cosmos tormentosos y caóticos?

Son preguntas que nos asaltan a muchos. Mis Fábulas vivas espero que puedan ser tomadas como si fueran respuestas, valoradas como propuestas organizadoras del pensamiento de otros, cuerdos y locos.

Es aún hoy un misterio la manera en que se conforma el pensamiento, cómo el cerebro humano capta y acumula sensaciones, conocimientos, ideas, concepciones, palabras, memes, frases hechas, las va hilvanando en el proceso del conocimiento y luego las comunica en la expresión olfativa, gestual, oral u escrita. La riqueza y profundidad del Cosmos, de sus interpretaciones y las alternativas de comunicación, complejizan este proceso, lo hacen diverso y babélico. ¿Es el cerebro capaz de captar la realidad o la tergiversa? ¿Al pasar por el prisma de nuestra mente, la verdad es desvirtuada, reelaborada, deformada? ¿Nuestras habilidades para comunicarnos son suficientes para reflejar la riqueza interior, a la vez que estas son tan adecuadamente agudas como para captar la sistematicidad, profundidad y multidimensionalidad del entorno? ¿Solo podemos captar el entorno inmediato? ¿Dónde comienza el entorno y dónde termina el Yo? ¿Es el pensamiento lineal, racional, ordenable, ubicable en algunos anaqueles craneales o consiste en un caleidoscopio de lógicas, emergencias y espiritualidades, un ecosistema virtual colorido y evolutivo que vive, pervive y crece apoyándose en su propia inmaterialidad?

A partir de Hegel, hablamos de dialéctica, de espiral del conocimiento. Y a la naturaleza y a nosotros no los concebimos más como estáticos. Nos movemos, evolucionamos diría Darwin, emergemos diría el pensamiento científico moderno. Pero, ¿cómo lo hacemos? Es complejo, pero a los efectos de estas letras introductorias lo podemos reducir a unidad y lucha de contrarios, como puntualizaría Hegel. Entonces, ¿la cultura se alimenta de dualidades interactuando? Para poner ejemplos: ¿el cuerdo Sancho Panza va detrás del ensoñador Don Quijote? ¿El crucifijo acompañando la espada? ¿La caracterización como un santón se contrapone con el de Mefistófeles con que se quiere vestir al científico? ¿La riqueza de la vida, del mundo, de la cultura, reside en la ambivalencia yin-yang, cuerpo-alma, amor-odio, izquierda-derecha, hombre-mujer, odio-amor, arriba-abajo, verdad-falsedad, blanco-negro, bueno-malo, bonito-feo, ser humano-naturaleza, apolíneo-dionisíaco, cordura-locura, bien-mal? ¿Existen en realidad estos dualismos, dipolos o dicotomías? ¿O es nuestra mente y cultura esquemáticas y reduccionistas las que los asumen? ¿Somos todos capaces de aprehender la realidad o algunos geniales son los pocos que la pueden apercibir? ¿Pero incluso el superdotado solo puede captar un pedacito de realidad en algún momento álgido? ¿Necesitamos traductores de la realidad? ¿Necesitamos un padre que nos indique: ahora usa la mano derecha, ahora sube, ahora habla, levántate mi hijo?

No tengo una respuesta, no la busqué en estas fábulas. Mas el solo hecho de que la llama del bien habite mi pecho, y tantos pechos que conozco, puede indicarme que no somos simplemente una especie más eficiente tecnológicamente que los dinosaurios, los tigres de dientes de sable y los mamuts, y que no estamos destinados a desmantelar la creación. Pero el bien que siento allá dentro latente, viene acompañado del mal. ¿Estamos condenados al dualismo? Tal vez la pretensión de que todo se puede interpretar en dipolos o dicotomías responda a una tradición civilizatoria maniquea del ser humano, elevándose sobre sí mismo sin un padre que prepare la cama, sin el maestro que nos mande una tarea y que allí simplifique los tantos problemas que enfrentamos, que nos trace un rumbo de vida.

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Tal vez la inteligencia de los primates tiene limitaciones para interpretar un medioambiente o entorno complejo o el hecho de considerarnos cada uno el centro del universo (egocentrismo), lo mismo que asumimos que somos la especie jardinera del planeta (antropocentrismo) y que, dado que nuestro cuerpo tiene simetría bilateral (por depredadores), la biformidad la asumimos en todo. Ello no significa que el entorno sea bilateral o bipolar. Tal vez nuestro limitado cerebro no puede representar exactamente el complejo mundo, mucho menos el Cosmos y, por ello, se vale de reducciones y asunciones maniqueas. Tal vez dichos dipolos aislados, si se les hiciera vibrar en una estructura, conjunto o sinfonía en el que pasan por un centro de equilibrio complejo, se constituirían un sistema más armónico, más próximo al tejido del universo y a la danza que es la vida, alojada en algunos alvéolos de las galaxias. Tal vez de la resonancia entre diversas energías en emergencia y vibraciones dadoras de vida surge la humanidad, su cultura y el sentido del bien alojado en mi pecho. Tal vez la verdad está en el centro de pulsación de esos muchos dipolos, de innumerables corazones pensantes latiendo por siempre en el Cosmos, sístoles-diástoles galáxicas que no responden a nuestras medidas del tiempo y el espacio, nuestra mamífera corporeidad tan mal habilitada para lo cósmico, nuestra mamífera sensorialidad miope para lo cósmico.

Entonces, he aquí algunas fábulas, el libro:

http://www.amazon.ca/Fabulas-Vivas-Andres-R-Rodriguez/dp/1517235391

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Sobre el autor

Andrés R. Rodríguez

Andrés R. Rodríguez

Andrés Rodríguez (Santa Clara, 1952) es licenciado en Ciencias Biológicas, especializado en Biología Marina. Es autor de los libros "Manual de campo del Atlántico Noroccidental", "Lista de nombres comunes y científicos de peces marinos cubanos", "Breve Diccionario Pesquero", “Ecología actual, conceptos fundamentales” y "Fábulas vivas", entre otros. Actualmente es consultor para varios proyectos de pesca, turismo y medioambiente, periodista para TV Radio Miami y asociado de Leader Media Group en Miami, la ciudad en que reside.

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