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¿Quién morderá primero el polvo?

¿Quién morderá primero el polvo?

julio 01
19:39 2011

 

De nada sirvieron los ritos bizarros a los cuales nuestro Duce se entregó en cuerpo y alma en las profundidades de la fábrica de nubes, ni los hechizos, ni la profanación de los restos mortales del padre de la patria para confeccionarse un amuleto. La enfermedad terminó por alcanzar al que se creía invulnerable, al que pretendía convencer a los venecianos de que era la reencarnación del ilustre hijo del Véneto. El tiro le salió por la culata. No le sirvió para nada aprovecharse de la superstición del pueblo, ni del miedo mágico, ni invocar al mundo de las tinieblas para controlar al mundo real.  Si los venecianos pecamos por creer en lo sobrenatural, no se nos puede reprochar que nuestras creencias nos induzcan a afirmar que todo esto le pasa al Duce por haber jugado sin ningún respeto con las fuerzas del más allá, que esas fuerzas ocultas lo están consumiendo y lo transformarán en un cascarón vacío. Tiene lo que se merece y esto nos debe recordar a todos lo frágil que es el ser humano y también que la lengua es el castigo del cuerpo.

La muerte ha estado rondando por los predios del partido del Duce. Se ha llevado a varios personajes que estaban llenos de odio y así lo demostraban con sus acciones. Todas fueron muertes naturales o accidentales y el Duce no se las puede achacar al Imperio. Ahora sufre en carne propia el dolor de todos aquellos que se sienten desamparados. En vez de tratar su enfermedad en alguno de los hospitales decrépitos y librados a su suerte por su propia negligencia de los asuntos de la República, ha preferido irse a Cerdeña, a casa de su mentor, el viejo tirano del cual no se sabe a ciencia cierta si es un doble o un clon del que fue el amo de la isla. Allí, lejos de sus coterráneos, estará ponderando cómo sobrevivir no sólo a sus dolencias sino también a los buitres que lo esperan en Venecia. Tal vez resultaría más fácil que le dijeran que no regrese, que ya alguien ocupó su silla, pues han surgido muchos pretendientes, incluso de su propia sangre. Sin embargo, todos están al acecho, vacilantes e inseguros. Se preguntan si esta historia no será otro ardid, otra trampa para justificar una purga en el gobierno y en el partido. Por algo será que ha encargado al Vampiro de Venecia de sus asuntos. Éste está muy bien enterado de todo lo que acontece en los pasillos de la fábrica de nubes y en los cuarteles y tiene fichados a todos los personajes relevantes.

La duda pronto será disipada con el regreso del Duce. Si parece débil y enfermo, su suerte estará echada. Ya su voz no asustará ni intimidará y aquellos que se arrastran ante él buscarán a otro amo, y los que se encuentran en su sombra y órbita albergarán la esperanza de reemplazarlo en el poder. Nadie sabe quién actuará primero, ni quién morderá primero el polvo, o si el Duce, sabiendo que ya no tiene nada que perder, se los llevará con él a la tumba. Ahora probablemente se dará cuenta de que todas las palabras que terminan en “mor” son importantes, entre ellas amor, humor, rumor, temor y tumor.

Más crónicas venecianas en: http://www.alexlib.com/cronicasvenecianas/

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Sobre el autor

José Luis Borja

José Luis Borja

José Luis Borja nació en Francia de padres españoles refugiados de la guerra civil. Estudió ingeniería electrónica en Toulouse. Por el texto “Dulce Venecia” recibió el Segundo Premio del IIº Certamen Internacional de Cuentos “Jorge Luis Borges-2008”, de la revista SESAM (Buenos Aires, Argentina). Suya es la novela histórica “Aroma de caña fresca”. Reside en Miami.

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