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Islam y orden colonial

Islam y orden colonial

abril 12
03:19 2011

1-camellosEn la franja que comprende de Turquía a Marruecos, bajo la égida colonial anglo-francesa, se efectuó una vasta transferencia de teorías, conceptos y métodos. De “misión civilizadora” hacia las nuevas élites “indígenas”.

Así, la tutela británica y el Protectorado francés favorecieron la estructuración de las elites políticas e intelectuales, articulando una historia favorable a la intervención colonial, cuya sociología constituyó un “mundo árabe”  o “árabe-musulmán” acentuado en sus especificidades.


No se puede negar que la extensión de la urbanización gestada por el orden colonial tuvo un resultado “destribalizante” implantando a la vez el mecanismo más eficaz de la racionalidad. El Egipto proto-nacional heredará de Mohammed Alí (Bey Efendi) la modernización a marchas forzadas del ejército y del aparato del Estado que introdujo el jedive y visir Ismaíl Pashá en 1875. Los cuadros “nativos” herederos del pensamiento “árabe-musulmán” tendrán sin dudas en Hassán Al-Hajwi (1874-1956) al intelectual más importante del período “colaborador” del Protectorado, y en Mokhtar Al-Soussi (1900-1963) al constructor de una antropología musulmana. Así también el jurista y fundador del movimiento nacionalista egipcio, Qasim Amín, publicará en 1900 dos obras decisivas: La emancipación de la mujer y La Nueva Mujer.

La proyección “civilizadora” de la etapa colonial y post-colonial proveniente de las metrópolis europeas escrutará con visión paternalista este entorno. La definición de tribu, ya fuese nordafricana o medio oriental constituyó también un paradigma para la antropología anglo-sajona. Al lado de la sociografía del analista socio-político francés Michaux-Bellaire, el académico islamista francés Jacques Berque (1910-1995), en su intento de construir una antropología de la descolonización, evocará el exotismo y el sensualismo del pensamiento árabe-islámico. Por su parte, los saint-simonianos se esforzarán por erigir un “humanismo oriental”.

El enorme cuerpo de conocimiento de “sociología musulmana” constituido por más de medio siglo bajo la cobertura del Protectorado francés tuvo su escenario en la École des Lettres de Argelia, creada en 1879 bajo la dirección del filólogo René Basset, llegando a ser el principal laboratorio de pensamiento colonial magrebí. Un cometido parecido fue realizado a partir de 1904, por la Misión Científica de Marruecos, dirigida por el profesor de sociología islámica en el Collége de France, Alfred Le Chatelier, con el objetivo de constituir un “cuerpo doctrinario” capaz de orientar los “asuntos musulmanes”; esta institución se transformó en 1925 en el conocido Institut des Hautes Études Marocaines.

La abolición del Protectorado del África norte, bajo condiciones relativamente pacíficas, va a dejar el campo libre e los elementos “progresistas” que aceptarían la descolonización para construir las nacionalidades. La oposición árabe-berebere se reflejará en las sociedades sedentarias asentadas en los valles versus las nómadas montañeses, en su diferente interpretación del Islam, acusándose a los autóctonos beréberes de mostrar elementos pre-islámicos, restos indiscutibles de un “paganismo residual” que el fundamentalismo luego querrá destruir, y a los árabes sedentarios norafricanos de “laicismo” o “republicanismo”.

La hipótesis cara a la empresa colonial, la negación de cualquier modernidad introducida en la etapa colonial, o la urgencia de articular un contra-paradigma que reivindicase la independencia y se inscribiese a  la problemática de identidad, desarrolló entonces una sociología fragmentada: turca, libanesa y marroquí, una escuela histórica egipcia o tunecina. Es el reflujo institucional anti-colonial que cristaliza en la “arabización” de las ciencias sociales. La obsesión consistía en reformar la sociedad a partir del pacto social original islámico, con vistas a consolidar una identidad egipcia, marroquí, árabe, berebere, islámica, adulterando la Historia, en la empresa de reactivación de la civilización.

Al fenómeno autóctono, acusado de “paganismo pre-islámico” o “paradigma ruralista”, se le considerará una herencia de la sociología colonial. Se propondrá entonces, por intelectuales árabes y europeos incluso, una desconstrucción de los conceptos pertenecientes al discurso sociológico que se refería al mundo árabe a partir de una preeminencia occidental, de una ideología “etno-centrista”. Era la disolución de la etnología en favor de la consolidación de las independencias nacionales, de la construcción del “socialismo árabe” definido por el nasserismo.

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2 comentarios

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