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Ismael Sambra: Sin sombra

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Ismael Sambra: Sin sombra

Ismael Sambra: Sin sombra
Abril 01
12:40 2017

 

Conocí a Ismael Sambra décadas atras en la bella y caribeña Santiago de Cuba (donde naciera en 1947), cantada por grandes poetas como Rafaela Chacón Nardi, quien, por la calidad de su poesía, sería denominada por Gabriela Mistral la «Rafaela de Cuba».

Imbuido del icónico axioma kafkiano «La literatura es siempre una expedición a la verdad», desde su juventud el poeta, narrador, ensayista, como asimismo guionista, director, productor y asesor de TV, dirigió sus pasos contra el hoy casi sexagenario régimen castrista y su violación de los más elementales derechos humanos, como la libertad de prensa, entre muchos otros.

Por ello, tras sus estudios universitarios y su posterior labor en la radio y la TV, como la creación en 1991 de la revista El Grupo, fue «condenado por un supuesto delito de rebelión […] en las cárceles de Cuba, la prisión mas grande del mundo», donde sufriría un lustro tras las duras rejas, sin duda, la peor etapa de su vida de indómito creador. Tal asevera en 2002, con la razón de la verdad, el también narrador cubano exiliado en la española ciudad de Toledo, Daniel Iglesias Kennedy, en su prólogo al volumen de cuentos breves Vivir lo soñado, publicado en el exilio canadiense de Sambra, como casi toda su obra, bajo el sello de la madrileña Editorial Betania.

Si, como afirmara la internacionalmente reconocida poeta y narradora cubana María Elena Cruz Varela —quien asimismo sufriera las graves consecuencias (golpizas y cárcel) por su oposición a la sangrienta dictadura—, Sambra «entró a forma parte del extenso catálogo de poetas (y narradores) cubanos fuera del territorio nacional, fuera de las antologías, fuera de las bibliotecas, de las librerías, y, como el título del libro del […] fallecido poeta Heberto Padilla, Fuera del juego, según su prólogo al poemario del prestigioso creador santiaguero Los ángulos del silencio. Trilogía poética, publicado en 2004. Justamente, el icónico ejemplo del también novelista de En mi jardín pastan los héroes, le serviría de mucho, pues tal confesara Sambra fue:

Heberto Padilla, inspiración para muchos, incluso para mí, que comenzaba mis primeros pasos en la literatura, cuando tuve que renunciar a mis creencias religiosas para poder entrar a la Universidad. Escribí poemas disidentes o contestarios solo para engavetarlos, para decir al menos mi verdad. Ya había intentado infructuosamente escapar del país en un barco mercante anclado en un muelle de la bahía, y solo me quedaba la opción de adaptarme al sistema. Porque esta era la frase imperante: “O te incorporas al tren de la revolución o el tren te pasa por encima”. Todavía mantenía mi espíritu rebelde, pero el Caso Padilla fue una inspiración y una lección para todos.

De ahí que —consecuente con el temple de los valientes santiagueros, dignos de su ciudad, siempre «rebelde en mar y sueño», tal la definiera Rafaela Chacón Nardi en su homónimo poema— no parara mientes en su inexpugnable batallar, que hoy continúa en Canadá, donde vive con su esposa canadiense y su hijo Maurice Sambra, artista plástico que ilustra las cubiertas de sus libros.

Sambra, El Grupo y el Festival Vista

En la segunda semana del pasado diciembre, Sambra vino a Miami con su esposa, a propósito de la 5a. edición del Festival Vista de Arte y Literatura Independiente (dirigido por el también narrador y ensayista Armando Añel y su esposa, Idabell Rosales, productora), donde tuvo una amplia participación en varias sesiones del concurrido evento bianual, y en el que distribuyó entre el público numerosos ejemplares de la edición facsimilar de la modesta, pero osada revista, El Grupo, al celebrar el aniversario 25 de su aparición e inmediata censura.

   Primera revista literaria independiente de Cuba, aparecida en junio de 1991, Sambra editaría y promovería en Santiago sus dos únicos números con un grave resultado aún vigente en la Isla: la feroz represión lo llevaría a prisión.

En el prólogo de la mencionada edición conmemorativa («Gran festival de la represión»), como buen narrador, Sambra refiere que:

en realidad nunca me interesé por pertenecer a la UNEAC (Unión Nacional de Escritores y Artistas Cubanos), a pesar de que cumplía ampliamente los requisitos, pues había ganado algunos premios y ya tenía libros publicados. Sabía, como muchos, que esta era una organización que no respondía a los intereses de los escritores y artistas cubanos, sino a los intereses políticos del gobierno que pagaba y que cubría los gastos con diabólica intención. Por eso pensamos que la oportunidad había llegado para hacer algo que respondiera a nuestros propios intereses, algo que fuera independiente de la UNEAC, la cual nunca defendió ni estuvo al lado de los que habían tomado por asalto el poder de la nación. Con nuestro dinero recolectado pagabamos al copista y cubríamos todo. La revista literaria El Grupo surgió con el fin de publicar los trabajos presentados, valorados y aprobados por los agrupados. […] El trabajo era todo un reto debido a la escasez imperante, a las restricciones y a la imposición del llamado “Período Especial” que dictó Fidel Castro, quien nunca vio con buenos ojos a los intelectuales cubanos.

Y no en vano recuerda las «Palabras a los intelectuales», declaradas por el tirano en su temprano discurso del 30 de junio de 1961, en la Biblioteca Nacional de Cuba, donde advertiría, entre otras no veladas amenazas, su precepto totalitario: «Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada», que provocaría el temor de los participantes, entre ellos el de uno de los mejores narradores y poetas, y mayor dramaturgo de la escena cubana: Virgilio Piñera (de cuyo supuesto terror mucho se ha hablado y escrito, a partir de tergiversadas declaraciones sobre la recordada reunión, dato adjuntado por mí: WGL).

Sambra es certero al apuntar, en el mencionado prólogo, que en la actitud impositiva e imperiosa del tirano, los poetas, narradores y dramaturgos presentes advertían que:

era su manera bravucona y totalitaria de silenciar a los que, de alguna manera, querían expresarse con libertad, con honestidad, como merece toda verdadera creación, dentro o fuera de una revolución, a los servicios o no de una revolución.

Más adelante, apunta:

Todos sabíamos de nuestras disidencias y fines contestatarios, No teníamos escrito ningún documento de orientación estilística o estética. No seguíamos ninguna línea expresiva, ninguna escuela. Las razones que nos impulsaban eran otras, más allá de lo literario o artístico. El solo hecho de reunirnos desafiaba el código penal cubano, que penalizaba las reuniones independientes. Era, sin dudas, un acto bien osado dentro del sistema policiaco y de vigilancia que nos habían impuesto en todo el país.

Tras la caída del bloque socialista de Europa del Este, durante los temibles ciclos que el tirano desvergonzadamente llamara «Opción Cero» y «Período Especial», que este cronista redenominara con ironía, solo entre confiables colegamigos, «Espacial», pues la grave hambruna de la población (no padecida, por supuesto, entre los familiares del hitleriano Comandante y sus generalotes) nos hacía sentirnos exánimes y flotando, cual astronautas tropicales.

A partir de aquí, Sambra pasa revista al complejo acontecer cultural de la falaz Revolución y menciona, entre otras, figuras y publicaciones que, dentro y fuera de la Isla-Gulag, lucharon y luchan contra los devastadores efectos de la infernal dictadura: Guillermo Cabrera Infante, quien, con Carlos Franqui, en marzo de 1959, liderara el mejor suplemento cultural de Cuba en todos los tiempos: Lunes de Revolución, en cuya plantilla figuraran el propio Piñera, quien antes colaborara con Lezama en la revista Orígenes y creara la posterior Ciclón.

Dos años después (1961), surgen las Ediciones El Puente, creadas y dirigidas por el poeta José Mario (1940), quien publica las primeras obras de jóvenes intelectuales de la «Generación de los novísimos», nucleados alrededor suyo, como algunos del exilio, por lo que fuera acusado por «su afiliación abierta con el Black Power y el mundo gay». Tal actitud le traería graves consecuencias a Mario, quien en 17 ocasiones fue encarcelado, interrogado y torturado por agentes de la Seguridad e, incluso, aherrojado en las tristemente recordadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) por cerca de un año, hasta que pudo partir al exilio madrileno, donde moriría en el 2002.

Otro sonado caso sería el de un notable poeta y narrador, quien en Cuba publicara dos memorables poemarios, El justo tiempo humano y Fuera de juego, merecedor del Premio UNEAC de Poesía 1968: Heberto Padilla. Vigilado por la Seguridad de Estado, finalmente sería apresado con su esposa, la también poeta y narradora Belkis Cuza Malé, quienes sufrirían el acoso al estilo de la KGB soviética y la Stasi de la ex República Democrática Alemana, hasta que fueron condenados en el proceso conocido internacionalmente como «El Caso Padilla», con el que la dictadura castrista intentara mostrar al mundo occidental su fuerza y atemorizar en la Isla a otros creadores que intentaban atacar al régimen.

El escritor cubano Ismael Sambra

El escritor cubano Ismael Sambra

Y el creador retorna a su testimonio, y manifiesta que, tras ser atacados los integrantes de El Grupo por «funcionarios y colegas que nos definían como elementos sospechosos que había que tomar en consideración» y, por supuesto, fichados por la Seguridad, Sambra sería expulsado de sus labores como director, asesor y libretista de la TV santiaguera, donde trabajara durante casi dos décadas. En tan grave situación:

no tuve otra opción que aceptar uno de los trabajos que el régimen me había ofrecido: auxiliar de limpieza, cocinero o agricultor del huerto de autoconsumo de la TV/Turquino, para al menos no perder mi salario durante los primeros seis meses y así poder mantener a mi familia. Entonces, mi rebeldía aumentó […] dejé a un lado la metáfora para crear el grupo clandestino “Generación” y distribuir panfletos en las calles de mi ciudad, sobre todo en las actividades políticas. También escribí cartas a los ministros y funcionarios del Partido para alertarlos sobre los acontecimientos internacionales y lo conveniente que sería para el país el cambio a la democracia. Entonces, en las supuestas elecciones de 1992, de un solo candidato y un solo partido, convocamos: “No por Castro, vote por la libertad. Abajo la dictadura”. Éramos un grupo de más de cuarenta miembros, pues unimos a Guantánamo, La Maya y Santiago de Cuba, y a algunos miembros de El Grupo que también se integraron, para formar así uno de los más grandes grupos de agitación y propaganda de la emergente sociedad civil cubana.

Tras estos actos de invariable valentía, junto a otros activistas de “Generación”, es condenado en la causa No. 15 de 1993, a 10 años de privación de libertad por los delitos de “Rebelión pacífica” y “Propaganda enemiga de carácter continuado”; por cierto, estos “delitos’ no son tales salvo en la engañifa de la Cuba castrista, pues tales contravenciones no son contempladas como tales en ningún país practicante de la democracia y la libre expresión, tal bien refiere en el mencionado texto.

Mas en prisión continuará la lucha del irredento creador y, acorde con su epitafio escrito tras las rejas, “Nunca te rindas”, en La Habana de 1995, un grupo de intelectuales y activistas integrantes del Instituto de Integración Cultural Cubano-Americano (IICCA) entregaron una carta oficial al Consejo de Estado y al Ministerio de Justicia de Cuba, en cuyo final, tras declarar «como Presidente de Honor al Lic. Ismael Sambra, intelectual, ensayista, poeta, guionista, realizador y productor de TV/Turquino», pedían libertad para él los 21 miembros del Consejo de Dirección del IICCA, y el documento anexaba las firmas de una lista de personalidades de la talla de Celia Cruz, Gloria Stefan, Willy Chirino y José Feliciano, entre muchos otros.

Por fin, podría partir al exilio canadiense, donde desde hace años continúa su lucha contra el castrismo y su secuela en países cuyos impuestos presidentes siguen las orientaciones del falaz ‘Socialismo del siglo XXI’, ejemplificado por Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, si bien ya salieron de la nefasta lista Argentina y Brasil, con un caso pendiente: Uruguay.

Sambra, poeta y narrador en y del exilio

Infatigable activista por los derechos humanos, en agosto de 1998 crearía la Fundación Cubano Canadiense, que preside, y la publicación quincenal Nueva Prensa Libre, único periodico trilingüe, del cual es director y redactor. Además, se le conferiría la honrosa distinción de Miembro de Honor del Pen Club de Escritores de Canadá.

A pesar de todo lo acontecido en su arriesgada vida, o por ello mismo, gracias a su praxis vital, Ismael Sambra ha escrito y publicado diversos volúmenes de poesía, teatro, cuento y cuento para niños, así como novelas y testimonios que, en conjunto, suman un aprecible legado.

Entre sus poemarios figuran Para ti, mujer (1977), Nuestro pan (1998) y Para no ser leído en recital (1991), publicados en Cuba antes de su prisión.

En España, por la Editorial Verbum, han aparecido, entre otros, los poemarios Hombre familiar o Monólogo de las confesiones (1999), Los ángulos del silencio. Trilogía poética (1985-1997) (2001), Bajo lámparas festivas (1967-1974) (2004) y el volumen de cuentos Vivir lo soñado (2002), como el ensayo El único José Martí, principal opositor a Fidel Castro (2000) y Queridos amantes de la libertad (artículos y entrevistas de tema cubano (2004).

Para niños, ha publicado en Cuba Las cinco plumas del sol (1987) y, en Canadá, The art of growing wings (El arte de crear alas, 2000).

Su más reciente título es Cuentos de la prisión más grande del mundo (2015), integrado por doce historias relacionadas, como capítulos de una novela. Como han sido presentadas, son historias vividas dentro y fuera de las rejas, con personajes reales que intentan sobrevivir en «la prisión más grande del mundo», en medio de un ambiente enrarecido de bajas pasiones, abuso carcelario, sexual y de poder, degradación moral, violación del derecho, castigo a los que protestan, agresión y autoagresión como respuesta, indefensión de los reprimidos, corrupción y droga, todo como resultado de una sociedad diseñada por un estado policiaco. Chocar con esta realidad puede ser traumático. Con asombrosa maestría en el uso del lenguaje y las técnicas narrativas, el autor nos sumerge en sorprendentes análisis, descripciones y acontecimientos difíciles de olvidar.

Algunos criterios sobre su obra:

«El libro Hombre familiar… me encantó, lo que me alegra mucho decir. Particulamente, ese amor, la recta nostalgia de los poemas de Santiago.»

Antonio Benítez Rojo

«Su poesía es el niño dormido en su ser más profundo que busca a tientas la emoción del recuerdo dentro de sus angustias y desvelos.»

Maricel Mayor Marsán

«[…] mientras exista Dios habra poesía, y hombres como Ismael Sambra continuarán con sus versos y actitudes devolviéndole a la palabra su sentido original y primigenio.»

María Elena Cruz Varela

«[…] Este es un poeta de raza. Yo soy el primero que me siento sorprendido […] por no haber conocido esta vertiente de la poesía de Ismael Sambra, recorrida por la ternura actualizada de aquel lirismo que nos dejaran María Villar Buceta o Eliseo Diego hacia la familia, los hechos intrascendentes y las cosas menudas de la vida cotidiana, incluso el César Vallejo tierno y discolo del hermano Miguel.»

León de la Hoz

«Basta tocar a una puerta santiaguera para que ésta sea abierta y una sonrisa reciba al extraño, al forastero, al sediento. Con la poesía de Sambra pasa algo parecido: basta abrir al azar un libro suyo, como se hace con el Kempis, para hallar un resquicio en el muro, una luz, un amuleto.»

Yoel Mesa Falcón

«Un libro que contiene el alma de un poeta y su ciudad. El alma del poeta, manifestada a través de imágenes sobre su casa, su familia, su historia de hombre cabal, que son la esencia de su libro.»

Odette Alonso Yodú

«Su poesía es sendero donde se reflejan, como en un espejo, los caminos recorridos por sus percepciones. Como poeta, Ismael Sambra es prisma que devuelve, hechas vocablos, las refracciones de su buena memoria.»

Luis Marcelino Gómez

«Fue el deslumbrante texto Entrevista de una mujer con pelo largo, publicado en Neo Club Press, quien me abrió las puertas al volumen Cuentos de la prisión más grande del mundo (Palibrio), del que forma parte. El resto del libro reafirmó mi descubrimiento, confirmándome el poder de la contagiosa prosa de Ismael Sambra.»

Armando Añel

Sobre el autor

Waldo González López

Waldo González López

Poeta, ensayista, crítico teatral y literario, periodista cultural, es graduado en la Escuela Nacional de Teatro (ENAT) y Licenciado en Literatura Hispanoamericana (Universidad de La Habana). Autor de 20 poemarios, 6 libros de ensayo y crítica literaria, diversas antologías de poesía, décima y teatro, desde su arribo a Miami (2011) ha sido ponente y jurado en eventos teatrales y literarios internacionales. Merecedor del 3er. Premio de Poesía en el X Concurso “Lincoln-Martí” 2012, colabora con las webs teatroenmiami.com (Miami), Encuentro de la Cultura Cubana (España), Palabra Abierta (California), el Boletín de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (New York), el blog Gaspar El Lugareño, la revista bimestral y digital Otro Lunes y la digital y en formato de papel Baquiana, por cuyas Ediciones Baquiana publicó en 2015, y en su Colección Poesía, su antología “Trazo estos signos en la arena”.

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