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¡Viva el desempleo!

¡Viva el desempleo!

marzo 31
01:05 2011

1-Las_VegasCada domingo, religiosamente, por larguísimos meses, mi primera actividad del día ha sido correr a la computadora y aplicar para el dichoso cheque de desempleo. ¡Trescientos treinta y cinco dólares a la semana! ¿Cuántos años de trabajo es eso en Cuba?

Cuando pienso en la respuesta, le doy gracias a América por el chequecito, pero ya me cansé. La verdad es que me ha ayudado todo este tiempo, porque sin él no hubiese podido escribir toda esa bobería contra Fidel, pero se va haciendo hora que me busque la vida de otra manera.


Todo lo que escribo lo publico en mi blog gratis, por supuesto, o lo dono a algún que otro periódico en la web, también gratis. Entonces, ¿qué mejor que chequear la sección de empleos del diario local a ver si encuentro un verdadero trabajo? Hoy es domingo, así que debe haber algo para mí, ¿o no?

Mi primera sorpresa la tuve en el mismísimo jardín de la casa donde vivo. Ahí estaba la edición dominical del diario local, tranquila, descansando sobre el césped artificial como diciéndome que hoy es mi día de suerte.

Vaya, ¡me ahorre un dólar con cincuenta centavos! Fue lo primero que me vino a la mente. Lamentablemente, la felicidad dura poco en casa del pobre.

“¿Cuál buena suerte, mijo?”, me gritó cínicamente la realidad, esa cosa rara que tan a menudo ignoramos y que perniciosamente se niega a perdonar la ingenuidad del sufrido desempleado. “¿O es que no te has dado cuenta que si te regalan el periódico es porque nadie lo compra y, mucho menos, se subscribe?”.

¡Coño, estamos en Las Vegas! Lo último que oí de boca de nuestros políticos es que la economía está moviéndose en la dirección correcta. Los casinos, al menos, deben andar contratando, ¿o no?

“Está bien, lo que tú digas”, dice doña realidad haciendo un gesto de desdén que me empuja a pensar que me estoy volviendo loco. “Coge el dichoso periódico y después hablamos”.

Allá voy. Aquí está la sección de Empleos. Un momento, ¿tres hojas nada más? ¿En Las Vegas? ¡Pa’ su madre!

Ya no quiero ni mirar qué hay adentro, pero, caprichoso al fin y sólo por llevarle la contraria a mi dilecta realidad, abro la primera pagina. Ahí está, mira, hay un montón de… espera… esta es la sección de “entrenamiento” en oficios inútiles.

Bueno, esto es Las Vegas. Tierra prometida donde la decepción no tiene cabida. Aquí buscan otro tipo de empleados. Deja ver, contadores… ¿Cómo? ¿Sólo dos y con experiencia en ábaco? ¿Y tampoco buscan cocteleras? ¿Ni dealers?

No puede ser, me digo a mí mismo, ¿quién va servir los cócteles y distribuir las cartas? ¿Quién va a atender a los turistas?

Digo todo esto mirando al suelo. Si levanto la vista, me tropezaré con ella. Sí, esa misma, la realidad, mirándome de reojo con los brazos cruzados, esperando a ver cuánto me toma despertarme.

No me queda mucho. Sólo déjame tratar una vez más. Mira, aquí abajo, en la segunda página. Dice: “Trabaje en su casa rellenando sobres de correos”.

¡Vaya pa’l carajo! ¡Los lineamientos me encontraron en medio del desierto!  

Ya se me quitaron las ganas de buscar trabajo. Me voy adentro, a mi computadora. Allí la realidad no me puede alcanzar. Me sentaré el sofá y continuaré escribiendo contra Fidel… ¡De gratis!

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