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José Martí, el mito y la nación inconclusa

José Martí, el mito y la nación inconclusa

José Martí, el mito y la nación inconclusa
octubre 09
03:20 2013

El mito martiano se ha ido alimentando desde la muerte innecesaria en Dos Ríos. Como al morir José Martí era una figura en estado de maduración ideológica, su obra escrita y discursos políticos no apuntan decididamente en ninguna dirección; ni fue un conservador ni un liberal ni un socialdemócrata ni, muchísimo menos, un marxista, pero, de acuerdo con su obra escrita, era todas esas cosas a la vez.

Basta leer sus crónicas, Escenas norteamericanas. Por un lado era el adalid del modernismo en literatura y en otros órdenes y, sin embargo, repudiaba la modernidad instrumental estadounidense, como el afán de lucro, la bolsa, la liberación de la mujer, etc., etc.  Su “programa”, si es que puede recibir ese calificativo, esbozado en uno de sus discursos publicados en Patria, representa una amalgama de ideas aún muy verdes, o sea, un proyecto de Estado cubano que en esencia ni él mismo hubiera sabido hacia dónde encaminar una vez desalojado del poder el colonialismo español.

“José Martí no fue un conservador ni un liberal ni un socialdemócrata ni, muchísimo menos, un marxista, pero, de acuerdo con su obra escrita, era todas esas cosas a la vez”. Enrique Collazo

Debido precisamente a la naturaleza ecléctica del discurso martiano, es que éste sirvió a las oligarquías cubanas, desde las de 1902 hasta las posteriores a 1933, así como a los constituyentes de 1940 y a la dictadura totalitaria de Castro en 1959, que se atrevió a considerarlo incluso un pre-marxista. No debe extrañarnos que sea entonces la figura política por antonomasia en la Isla, pues es de las pocas sobre las cuales existe un absoluto consenso entre la cubanidad, tanto la de intramuros como la de extramuros, ya que es capaz de conectar íntimamente lo mismo con el sector radical del exilio de Miami que con la intolerante elite extractiva verde olivo de Punto Cero.

Ello no indica en Martí, sin embargo, lucidez acerca del rumbo político, económico y social que debía seguir el país una vez constituido en Estado libre, sino que señala hacia el mito moral, nacionalista, patriótico y movilizador que representa, alentado por la memoria colectiva cubana. Su propia formulación de “Con todos y para el bien de todos” resulta divina y a la vez diabólica, al tiempo que apunta precisamente a la causa fundamental por la cual Martí creía firmemente que no podíamos constituirnos como Estado de manera exitosa: porque aun nos faltaba La Nación, o sea, la cristalización de una unidad, de una cohesión como pueblo con sentido claro de pertenencia y de destino en el mundo.

La historia posterior –protectorado e injerencia norteamericana aparte– demostraría fehacientemente la elevada fragmentación de la nacionalidad cubana, la cual, amplificada a extremos delirantes por el castrismo, supone hoy el más grande desafío para la reconciliación nacional.

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Sobre el autor

Enrique Collazo

Enrique Collazo

Enrique Collazo es Licenciado en Historia por la Universidad de La Habana. Realizó estudios de Doctorado en la Universidad de Educación a Distancia de Madrid. Ha publicado libros sobre las cuestiones de la banca y el crédito en Cuba, tanto en la Isla como en España, y colaborado asiduamente en publicaciones como la revista Encuentro de la Cultura Cubana y su página web Encuentro en la Red, la Revista Hispano-Cubana, Cuadernos de Pensamiento Político e Islas, entre otras. Actualmente reside en Madrid.

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