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José Martí y el complejo de Cuba

José Martí y el complejo de Cuba

José Martí y el complejo de Cuba
Enero 28
08:57 2014

cguzman-martiCabe preguntarse si ciertas naciones, o pueblos, desarrollan culturas acomplejadas cuando sus referentes o héroes –José Martí, por ejemplo, cuyo natalicio se celebra este 28 de enero– son inalcanzables. Es decir, cuando la “santidad” o la “grandeza” de esos referentes alcanza tal punto de ebullición que al ciudadano promedio le resulta virtualmente imposible meter el dedo en esa agua, verse reflejado en esos íconos, emular esos paradigmas.

La inaccesibilidad de ciertas cimas desestimula a todos menos a los alpinistas.Y alpinistas son unos pocos.  En la cultura hispana, y latina en general, es común encontrar referentes prácticamente elevados a la categoría de deidades, a quienes se aborda siempre en plano solemne, sacerdotal. En torno a ellos la crítica o el humor se dificultan al punto de convertirse en “delitos culturales”.

Martí enamorado (Carlos Guzmán). Acrílico sobre tela.

En Thamacun, en cambio, “la ausencia de héroes establecidos, del mismo concepto de heroicidad como referente cultural, generó desde muy temprano lo que se conocería después como el fenómeno del Gran Salto Adelante (…) Dicho salto implicó soltar amarras –desembarazarse del lastre de la Historia–, una reformulación de la autoestima nacional y la intención, culturalmente establecida, de ridiculizar la mitología nacionalista (…) En la cultura thamacunesa lo más cercano al concepto de heroicidad es el de desmitificación. Con lo que más que a héroes nacionales en el islote se veneraba –probablemente una palabra demasiado aguda para describir este sentimiento específico– a los próceres de la desmitificación”.

Porque, probablemente, para echar adelante a un país es preciso operar sobre una cultura desalmidonada, desacomplejada, que no vea en sus referentes a deidades a las que ni siquiera en pleno vuelo se puede alcanzar.

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Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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