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José Martí y la santificación de Cuba

José Martí y la santificación de Cuba

José Martí y la santificación de Cuba
enero 04
16:10 2015

No existe un José Martí sin Cuba así como no puede haber una Cuba sin Martí. Es un hecho factual. El intelectual que puso su pluma al servicio del sacrificio, adelantándose a André Malraux en aquello de supeditar las ideas a la acción, entendía que una nación puede forjarse al amparo de las artes y las ideologías. Muchos de sus contemporáneos así no lo percibieron y sólo cuando el poeta cayó abatido en los contornos de Dos Ríos fue que se tomó conciencia de la pérdida inmensa. Y el luto definió, desde entonces, a la Cuba futura.

La heroicidad del sacrificio martiano mitificó el devenir criollo. La hipérbole criolla trastocaría luto en religión. Y la elección de Tomás Estrada Palma como primer presidente de la república post española fue una consecuencia directa de ello.

Ya para entonces alguien tan serio como Enrique José Varona ensalzaría el sacrificio del maestro, confundiendo una carga suicida hacia la muerte con el Gólgota del calvario: estaba Martí a la altura de “los cristos clavados en la cruz”. María Zambrano, casi en la misma cuerda, hablaría del “sacrificio que engrandece”, colocando al Martí santificado como centro de las disquisiciones de la generación del 36.

Políticos, filósofos, poetas, echaron mano del Martí caído y zarandearon su bandera aquí y allá como si la isla y el poeta fueran la misma cosa. De figura menuda a gigante tremendo, imposible incluso de ser “retratado con justicia”, según el parecer de Lolo de la Torriente. Trascendería Martí fronteras y al igual que otros sabios y guerreros de la América Latina se convertiría en símbolo referencial. ¡Si hasta la misma Mistral, la Gabriela de Chile, le llamaría “el hombre más puro de la raza”!

Ha pasado más de un siglo de la muerte de José Martí y por estos días se cumple el 162 aniversario de su natalicio. Los revisionistas continúan atacando con denuedo el legado martiano y claman por la desacralización de la isla y de su historia. Los conservadores desmitifican a los desmitificadores, a su vez. Para todos ellos, un alcance de Severo Sarduy que, según entiendo, pone las cosas en el lugar exacto. Ni más allá ni tan acá. “Martí como hombre es un logro del talento y la dignidad, como poeta es una realización aun mayor”.

Sobre el autor

Rafael Piñeiro López

Rafael Piñeiro López

Rafael Piñeiro López, escritor y poeta, es Doctor en Medicina por el Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana (1994) y Médico Cirujano por la Universidad de Chile (1998). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Además, es Diplomado en Gestión Pública y Medios de Comunicación (Universidad de Chile), Diplomado en Moral y Espiritualidad (Universidad Católica de Chile), Diplomado en Políticas: Desarrollo y Pobreza (Universidad Católica de Chile) y Diplomado en Responsabilidad Social. (Universidad Católica de Chile). Reside en Miami.

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