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De la inmortalidad y el cerebro

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De la inmortalidad y el cerebro

De la inmortalidad y el cerebro
marzo 08
06:22 2016

 

Existe una incongruencia básica entre nuestro tiempo fisiológico, o edad, y nuestro tiempo dimensional físico, como demuestra la teoría de la relatividad. A edades diferentes de la vida, existen tiempos diferentes.

Los actuales límites teóricos de la vida humana son de 120 años, pero muy contados individuos llegan a esta edad. Nuestros genes aún no están programados para extender la vida más allá del período reproductor óptimo. La vejez y la muerte envuelven un grupo complicado de eventos físicos, como el endurecimiento de las arterias, la formación de depósitos grasos en los vasos capilares, reacciones auto-inmunológicas, formación de cruzamientos proteicos, y otros poco entendidos.

Todos constituirán procesos bioquímicos o biofísicos solucionables, sobre todo a medida que la astro-ingeniería sea capaz de construir el hábitat extra-terrestre, y que la ingeniería genética sea utilizada para prolongar la existencia. La vejez no es resultado de un mandato genético: Tal decreto no existe, sino que responde a mecanismos degenerativos que disminuyen la capacidad funcional corpórea, ante los cuales no disponemos de dispositivos  inmunológicos.

El humano no muere tras haber agotado su vejez; la alta mortandad que sobreviene con la vejez responde a que a esa edad ha desaparecido la facultad de adaptación a cualquier hábitat y la efectividad para la supervivencia. El deterioro resultante de la vejez es una forma de enfermedad suscitada por el desperfecto en la maquinaria molecular, que provoca el debilitamiento del cuerpo haciéndolo vulnerable a las enfermedades. La vejez es un desorden hereditario, un desequilibrio del aparato químico-celular humano precipitado por la acumulación de agua pesada que altera nuestro tiempo fisiológico frente al tiempo sideral, debilitando nuestro cuerpo y haciéndolo vulnerable a las enfermedades. Lo prueba la existencia de los gametos, células que jamás envejecen o caducan y que se transmiten de manera hereditaria.

Las bacterias no mueren de envejecimiento y las células, al llegar a cierta fase, emprenden la subdivisión. Los 60,000 millones de células de nuestro cuerpo con el paso del tiempo muestran dificultades para expeler sus sedimentos, las llamadas radicales libres, especialmente en las células del cerebro, del miocardio y del sistema nervioso, estimulando la decadencia de los tejidos. Son las células somáticas quienes estropean y precipitan el deterioro gradual del cuerpo humano; gran parte corresponde al desgaste de la red vascular y su incapacidad de proveerlas de oxígeno. Aunque las células pueden multiplicarse ilimitadamente si disponen de sobradas sustancias específicas, como ilustran las tortugas de las islas de las Galápagos, que viven 300 años. Se ha pensado que mediante técnicas de cultivo de tejido celular puede lograrse su renovación de las dañadas en el organismo.

Asimismo, las células del ADN de los cromosomas sexuales en los animales superiores no expiran, y son transmitidas a sus descendientes. La vejez prematura y la longevidad, en última instancia, están sujetas a la temperatura del cuerpo, en especial la del hipotálamo, que es demasiado elevada. La regulación de la temperatura del hipotálamo y la renovación del sistema inmunológico, fundamentalmente los linfocitos, prolongarían por siglos la vida humana.

No estamos en el campo de la mitología: el alargamiento de la vida humana más allá de un siglo, o sea, la búsqueda de la inmortalidad de Gilgamesh, será un hecho para finales del siglo XXI. Con la aplicación combinada de la neurocirugía, la nanotecnología, la cibernética, la genética molecular y la física, pueden lograrse mejoras, a manera de maravillas, en el cuerpo y en la mente humana. Es esencial lograr el proceso de subdivisión en las 10,000 millones de células del órgano cerebral, posibilitando que éste sobreviva durante un milenio y se aproveche más allá del actual 10% utilizado, creándose un homo superinteligente.

Sobre el autor

Juan F. Benemelis

Juan F. Benemelis

Juan Benemelis (Manzanillo, 1942). Diplomático, historiador y ensayista. Ha publicado más de una veintena de libros centrados en diversas temáticas, que van de lo científico a lo histórico. Entre ellos, "Las guerras secretas de Fidel Castro", "Castro: subversión y terrorismo en África", "Paradigmas y fronteras. Al caos con la lógica", "De lo finito a lo infinito", "El Corán y el Profeta", "Islam y terrorismo" y "La memoria y el olvido". Reside en las afueras de Miami.

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