Neo Club Press Miami FL

Juego de la vida y de la muerte

Juego de la vida y de la muerte

Juego de la vida y de la muerte
mayo 20
13:05 2015

Cuando se trata de un proceso natural, lo que más nos inquieta es el paso del tiempo, porque sabemos inconscientemente que en cada uno de nosotros laten dos razones paradójicas, exclusivas: una de evolución y otra de involución: nacemos y empezamos a evolucionar, progresar, en nuestra formación física hasta un momento dado de nuestra existencia; a partir de ahí, sabemos que nuestra materialidad comienza a involucionar, a declinar: enfermedades, achaques, vejez y muerte. Sin embargo, esto es muy distinto en el caso imaginario y espiritual de nuestra alma. Si suponemos que en nosotros ha regido la evolución psíquica, de un ego racional que se alistó en la nave anímica del ergo proteico, este vehículo intuitivo (el ergo proteico) nos ayudará a unirnos a nuestra alma que se engrandecerá y pasará a formar parte —después de la muerte— del Anima Mundi (esta última rige en la vida y en este planeta; mientras que el Ánima Universo fluye y se desplaza después de la muerte en los espacios cósmicos de la Divinidad).

De manera que sucede una evolución de la materia a lo imaginario, a nuestra razón de ser energía anímica del mundo. La involución quedó en nuestro cadáver o en las cenizas que se recuperan y pasan de nuevo a la evolución cuando pueden volver a fructificar la cosecha de la tierra, de los plantíos, de algo tan material como perecedero pero que puede pasar a ser otra vez de energía material a la espiritual, y así sucesivamente. Lo que comúnmente se ha dicho acerca de que la materia no muere, sino que se transforma… Pero bien, esta transformación de la materia podría ser limitada por la misma presencia de Dios.

Este es el juego de la vida: nacer y morir; solo nos queda aspirar, apostar, a que la muerte sea vital, sea un cambio, una esperanza de que lo efímero será eternidad. Y es entonces que entraríamos en el juego de las reencarnaciones-Resurrección (de aquí cómo lo efímero de un poema, que cuando se escribe, se realiza en la lectura de los otros, y puede pasar así a formar parte de la historia de Imago, y muy posiblemente se constituye en eternidad, o tiene la posibilidad de hacerse perdurable en el ser de las nuevas generaciones). El juego definitivo, imperecedero de la ubicuidad. El hecho de cómo después de la muerte no tenemos tiempo ni espacio, porque ocuparíamos todos los espacios y todos los tiempos al mismo tiempo (y valga la redundancia). Seríamos parte de la energía divina, invisible, de la intención de Dios.

Claro, imaginaríamos que si Dios juega es porque hay algo importante en esta función divina, y es porque lo lúdico forma parte sustancial de la naturaleza de Dios: el juego como una estructura funcional para la creación. El juego de poner, quitar, ordenar, desordenar, terminar algo y volverlo a empezar es su propia constante de ámbar; y ese movimiento alterno es lo que se crea como la energía divina (ambarina, digámoslo un poco literariamente) que hace funcionar el Todo de Dios; una energía que en su trascendencia crea la eternidad del No-tiempo.

Capítulo del libro “La penumbra de Dios (de la Creación, la Libertad y las Revelaciones)”, que Palabra Abierta Ediciones y Neo Club Ediciones publicarán conjuntamente este verano.

Realmente, hay un juego entre lo divino y lo humano, en el que resalta lo que Dios espera de nosotros, y por su parte lo que el hombre no sabe de lo divino y tiene que imaginar —incluso especular, como lo hago yo ahora en estos escritos sobre Dios y lo que pudo haber sido. De hecho, por supuesto, puedo hablar con más propiedad desde mi perspectiva, porque lo que digo aquí es lo que me pasa a mí en relación con los secretos de la vida, con lo que no sé y tengo que suponer, pero de que si algo objetivo tengo que decir es de cómo se siente la fe en el Misterio, en lo que se ha de necesitar para buscar (incluso, para encontrar) la trascendencia. Y no estoy hablando de una fe específicamente religiosa, sino de la fe como razón de ser de lo humano ante lo desconocido, ante el impulso que uno tiene de sentir que viene de algo, de un origen perdido en nuestra más remota memoria, y que de alguna manera uno tiene la necesidad imperiosa de evolucionar para llegar nuevamente a ese origen pero de una manera renovada, una manera de superación universal para nuestras almas.

El juego entonces es ese: yo le doy a Dios, al Creador, que es mi Imaginación, la posibilidad de reencontrarme a mí mismo, en un estado superior, más cercano a la espiritualidad que quiero sentir. Y Dios o la trascendencia que sea me acepta, me espera y se complace en que le pueda demostrar que soy una creación auténtica de Él, porque logré llenar todos mis vacíos con la necesidad de compartir, de entregarme al otro, sin dejar de ser yo mismo. Es el otro juego entre la individualidad y lo diverso: el yo-él (Joel) que gravita como centro escondido en todos los seres humanos. Esa interrelación es el juego personal que tengo que hacer para poder entrar en el juego de lo humano y lo divino.

Etiquetas
Compartir

Sobre el autor

Manuel Gayol Mecías

Manuel Gayol Mecías

Manuel Gayol Mecías, escritor, investigador literario y periodista cubano, ganó el Premio Nacional de Cuento del Concurso Luis Felipe Rodríguez de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en 1992, y en el año 2004 el Premio Internacional de Cuento Enrique Labrador Ruiz del Círculo de Cultura Panamericano de Nueva York. Ha publicado, entre otros libros, “Retablo de la fábula” (poesía), “Valoración múltiple sobre Andrés Bello” (investigación), “El jaguar es un sueño de ámbar” (cuentos), “Marja y el ojo del Hacedor” (novela) y “La noche del Gran Godo” (cuentos). Reside en California.

Artículos relacionados

4 comentarios

  1. Amanda R. Pérez Morales
    Amanda R. Pérez Morales mayo 26, 04:51

    “Fe como razón de ser”, como ratio. Podría pasar bastante tiempo, comentándote sobre este artículo. Y es que es eso: Dios, al final, siempre existrá y será esencial para nosotros, pues es la única vía que tenemos de legitimarnos como algo auténtico. Dios es necesario. como también lo es tener esa fe – por momentos extrema – que se tiene con respecto a él. Cada uno de nosotros se pregunta por ese momento primero, en que comenzamos a ser, a desocultarnos. Y sería muy fácil afirmar que todo comienza con el nacimiento, pero hay algo que puja hacia el no, y sabe que las cosas no pueden ser tán fáciles, porque el mismo ser humano no lo es. Entonces entramos en este juego divino, donde Dios, aparente es el protagonista, pero que al final no es más que una búsqueda propia de la raíz, de ese momento aún sin historia, y en un último momento, la expresión más clara de que en el fondo, sólo aspiramos a dominar todo. A ser Dios. Como siempre Manuel, leerte inunda. Gracias amigo.

    Reply to this comment
  2. Manuel Gayol Mecías
    Manuel Gayol Mecías mayo 26, 15:10

    Gracias a ti, Amandita, me siento pleno al leer que has escrito una belleza de comentario y que lo que yo escribo anda, parece, por buen camino. Que un comentario así venga de una hermosa persona como tú, ello también a mí me inunda. Un fuerte abrazo, y esperando por leerme tus próximos escritos. Siempre.

    Reply to this comment
  3. Armando Añel
    Armando Añel mayo 28, 09:27

    Sin duda estamos ante un libro fundamental, que marcará pautas en la ensayística en castellano. Felicitaciones Manuel!

    Reply to this comment
  4. Manuel Gayol Mecías
    Manuel Gayol Mecías mayo 28, 23:08

    Gracias mi ilustre amigo, si tú, Añel, que eres mi editor lo dices, tengo que correr el riesgo de creérmelo. Por tanto, me siento feliz. Un abrazo

    Reply to this comment

Escriba un comentario

El comentario de Carlos Alberto Montaner. Por qué fracasará la Constituyente de Maduro:

Cuba y su Historia: José A. Albertini entrevista a José Abreu Felippe:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Luis Jiménez Hernández

Los peces no bailan rumba

Luis Jiménez Hernández

Imperceptible, el tenedor choca de regreso contra los dientes, luego la boca de Berenice García, que disimuladamente evita atraer la atención de los otros comensales con los sonidos de sus

0 comentario Leer más
  Rebeca Ulloa

El dulce del frasco

Rebeca Ulloa

¡Qué susto! Tres de la madrugada y aquel teléfono timbra que timbra. En un segundo pensé diez mil cosas y ninguna buena, por cierto. Un sí, seco y adormilado del

0 comentario Leer más
  Ana Ajmátova

La mujer de Lot

Ana Ajmátova

Pero la mujer de Lot miró hacia atrás y se convirtió en una columna de sal. 14 Génesis Y el hombre justo acompañó al luminoso agente de Dios por una

0 comentario Leer más

Festival Vista Miami