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Julio Benítez, de su obra y de su visita a Miami

Julio Benítez, de su obra y de su visita a Miami

Julio Benítez, de su obra y de su visita a Miami
junio 30
04:02 2014

Conocí a Julio Benítez en Facebook, hace menos de un año, pero desde entonces no hemos dejado de compartir conversaciones, análisis, bromas y ocasionales debates en Internet. No nos hemos visto en persona aún, pero su jovialidad, espontaneidad e inteligencia desde el principio resultan contagiosas. Es como si se le conociera de toda la vida.

Este autor nacido en Guantánamo en 1951 y actual residente de Los Ángeles, California, perteneció a la oposición pública en Cuba. Benítez cuenta ya con una bibliografía considerable, en la que destacan libros como En Glendale no hay ladrones, Las tres muertes de Gurrumina Robinsón, La reunión de los dioses y El rey mago. El próximo 11 de julio se presentará en Miami en la tertulia que coordina Joaquín Gálvez –La Otra Esquina de las Palabras–, y no podíamos pasar por alto esta entrevista:

Armando Añel. Vamos a tener el gusto de asistir a una presentación suya en Miami el próximo viernes 11, en Café Demetrio (300 Alhambra Circle, Coral Gables). ¿Qué libro o libros presentará allí?

Julio Benítez. El libro principal que presentaré es Operación Serpiente, pero pudiera mencionar también La reunión de los dioses, que en mi opinión y la de muchos amigos parece ser mi mejor obra. Fue publicada ya hace varios años.

Julio Benítez visto por Ena Columbié

Julio Benítez visto por Ena Columbié

AA. De La reunión de los dioses ha dicho el ensayista Ángel Velázquez Callejas que se trata de “un ejemplar trabajo de arqueología narrativa” en los años del llamado Periodo Especial, y se ha referido a “la voluptuosidad de su testimonio”. ¿Cómo incide lo voluptuoso en el marco de un sistema asfixiante como el vigente en Cuba, y cómo lo procesa en ese libro?

JB. Bueno, lo de voluptuoso pudiera ser por las más de cuatrocientas páginas.

El sistema cubano, efectivamente, es asfixiante y está lleno de desgracias que no hace falta nombrar, pero es un proceso complejo y lo digo por las implicaciones que ha tenido en el ámbito universal a través de una propaganda tergiversadora. Para desenmascararlo se requería de una respuesta narrativa compleja e imaginativa que combinara lo testimonial con la ficción. Procesar el Período Especial, la represión de los disidentes, la propaganda gubernamental y la vida de los intelectuales cubanos vista a través de la provincia, en este caso Guantánamo, requería fórmulas diversas. Una parodia del discurso oficial o de la disidencia junto a cuadros de gente que soñaba y creía en mundo ideal que se vio destruido por el derrumbe que significó esa etapa de nuestra historia.

A ello habría que unir lo que utilicé a partir de mis experiencias y conocimientos. La cabalística, la numerología, la variedad de estilos y narradores para expresar la realidad que viví y convertir a muchos de mis contemporáneos en protagonistas. Hay mucho de verdad y muchos personajes son mencionados por sus nombres reales, o parecidos, pero incluso yo estoy ahí a veces subdividido en varios personajes, y en ello la imaginación juega un papel crucial, inducida por una musa que es un extraterrestre que procesa toda la información en un libro.

AA. “En La reunión de los dioses cada capítulo adquiere la jerarquía de un relato independiente”, ha dicho el crítico Roberto Fontana. Una tipo de estructura que me hace evocar, en primera instancia, libros como Crónicas marcianas (Ray Bradbury) o Vista del amanecer en el trópico (Guillermo Cabrera Infante). Incluso en mi propia novela Erótica recurro a viñetas o relatos independientes dentro de un orden natural. Pero siempre queda flotando la interrogante de si el autor en estos casos estructura a partir de un sentimiento o si, más simplemente, termina introduciendo a posteriori su puñado de relatos en el saco de la novela. ¿Qué pasó en este caso?

JB. Originalmente, La reunión de los dioses fue un libro de cuentos acerca de gente soñadora, de poetas que se creían dioses y de la realidad de Cuba. Estaba estructurado en tres secciones que retoma la novela. La estructura fue basada en esa trilogía de situaciones y ambientes. Tanto en Cuba, provinciana o capitalina, como aquí en el exilio. Jugué con la computadora y algunos capítulos fueron situados al azar cuando no se correspondían con lo trilógico. Al final, el mega-narrador resulta ser un extraterrestre llamado Amael, y que pone toda la información en la computadora. Esto me sirvió para unificar todas las diferentes historias, situaciones y géneros que quise. Para mí fue muy importante la influencia de Voltaire, Cervantes y Cortázar. ¿ Lo logré? Eso se lo dejo al lector.

AA. En cuanto a Operación Serpiente, ¿puede darnos un adelanto de esta otra novela?

JB. Es una obra de aventuras, espionaje y búsquedas de identidad. El personaje principal es un detective americano con raíces hispanas. Harry González tiene sus dudas sobre quién es y la novela es entre otras cosas una búsqueda de sus raíces en un viaje hacia sus orígenes. Pero más allá de eso es una novela donde espías cubanos en California, basados en mi imaginación, tratan de frenar el trabajo de la oposición y la disidencia. Una serie de asesinatos nos llevará a México y luego a Cuba para descubrir el verdadero misterio detrás de una mujer y los espías. Para ello se juntarán, por un lado, agentes norteamericanos, y por otro agentes cubanos. Fue un experimento que tiene una secuela que se publicó antes, llamada Las tres muertes de Gurrumina Robinson (Iduna). Hay un tercer libro que podría cerrar la saga de Harry González, con lo cual, sin abandonar lo cubano, trato de reflejar mi nueva patria adoptiva y sus problemas.

AA. En el exilio cubano se extiende el debate acerca de la pertinencia de publicar o no con editoriales oficialistas en Cuba, o de presentarse allí. Unos argumentan que regresar a publicar con instituciones financiadas y controladas por un régimen delincuente es sinónimo de fracaso o insensibilidad. Otros aducen que lo que les importa es su público natural, el lector dentro de la Isla, que Cuba no son los Castro. ¿Cuál es su opinión?

JB. Sobre el asunto yo tengo sentimientos compartidos. Alguna vez se me publicó sin permiso un cuento en una antología provinciana, y aparezco en un diccionario de autores. Pero, por un lado, yo creo que Cuba efectivamente es de los cubanos y no de una dictadura y sus caudillos; para mí sería muy gratificante encontrarme con el que debería ser mi público natural. Ahora bien, yo creo que si se me publicara, y lo dudo, tendría que ser sin censura. Y por otro lado no puedo renunciar a mi postura crítica y disidente. El daño que nos hicieron no tiene perdón y yo no puedo olvidarlo. Si tengo que renunciar a mis ideas, si tengo que bajar la cabeza u olvidar los agravios, no me interesa. El mundo es bien ancho para seguir trabajando y dejar a otros su interés por irse allá a sentirse homenajeados o publicados. Si ser publicado significa que tengo que dejar de ser lo que me obligaron a ser, no me interesa.

AA. No es la primera vez que presenta un libro en Miami. ¿Qué espera encontrar esta vez y cuáles son sus impresiones generales, en la distancia, sobre el estado de la literatura en esta ciudad?

JB. Espero encontrar gente a la que conozco y a nuevos amigos que trabajan seriamente para promover la literatura cubana y disidente, la independiente, la que no goza de apoyo en nuestra Isla. Espero encontrar gente que sabe pensar de acuerdo a los nuevos tiempos y que tiene la mente abierta para debatir y escudriñar las razones del siglo XXI, tanto en Cuba como en el mundo.

A distancia, puedo decir que Miami tiene una rica vida literaria y cultural. Yo vivo en Los Ángeles, donde hay grupos y publicaciones, pero lo que a distancia he podido ver es que lo cualitativo se valora más en Miami que lo cuantitativo. Digo que se produce más y con calidad, en general, según he podido ver desde lejos. El teatro, del que se quejan, parece también tener mucha fuerza. Aquí en Los Ángeles lo hispano es minoritario y poco valorado. En Miami, a pesar de las quejas, se produce un movimiento de fuerza y calidad que no tiene comparación con otras ciudades norteamericanas donde existe una importante concentración de hispanohablantes.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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