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El restaurador

El restaurador

Febrero 26
16:58 2012

Aún le quedaban residuos de aquel talento juvenil. Encorvado y decrépito a sus 39 años, se le había ocurrido la idea sentado en la acera de la calle Tejadillo, en una de sus “atseis”, que era como llamaba a los cortos períodos de tiempo en que despertaba del letargo obligado por la ley: “El que no come, huelga”.

Siempre que pasaba frente a algunos paladares, “Au charbon”, “Tropicale L´Ambroisie”,  “Il Tortoni di L’Avana”…, encontraba palillos de dientes en el suelo. Pero no sucedía frente a otros paladares.  Un par de coincidencias más le convencieron de su suerte. En el descampado frente a su cuartucho crecía una yagruma, árbol cuyas hojas sirven de papel de lija. La otra era que durante treinta años una amiga había reunido tubos de plástico de desodorantes sólidos. “Para algo servirán”, decía.

Pu1-1_ingeniero_cubano_2ede ser que no fuera suerte. En algún lugar había leído que la inteligencia no es más que el poder de relacionar cosas distintas. Le resultó grato pensar en su ingenio. Después de todo “ingenio” es raíz de “ingeniería”, carrera que había estudiado en la ISPJAE (onomatopeya de un camión con frenos de aire al parar ante un semáforo).

Puso en marcha su plan piloto. En un recorrido al mediodía cosechó una gruesa de mondadientes. Dos horas de trabajo le costó dejar relucientes 137 de los 144 palillos. Preparó el contenedor de plástico y se dirigió con la muestra al paladar “El mesón de Cándida” para proponerle un negocio a la dueña, a quien conocía de los años universitarios. “OK, cada vez que me traigas uno como éste te doy un plato de comida. Pero eso sí, entras por detrás, que no te vean”, aceptó ella.

Negocio B2B (Business to Business) redondo. No vendería al público porque estaría expuesto a dos multas de 500 pesos cada una: operar sin licencia y dedicarse a un oficio no contemplado en las 178 categorías de trabajadores independientes.

Contrario a lo que pudiera suponerse no se le avivaron los ánimos, sino que dormía más plácidamente con la cabeza entre las rodillas y un sueño obsesivo: “Verdad que los cubanos somos inteligentes”.

http://www.alexlib.com/

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Sobre el autor

Kiko Arocha

Kiko Arocha

Modesto Arocha (Kiko). Nació en La Habana en 1937. Ingeniero en Electrónica y doctor en Ciencias Técnicas. Llegó a Estados Unidos en 1995 y decidió reinventarse como traductor y editor de sitios web y de libros, para lo cual fundó la editorial Alexandria Library (www.alexlib.com) en Miami. Es autor del bestseller "Chistes de Cuba", una antología de chistes populares contra el castrismo que recopiló en la Isla.

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