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La anciana que derrotó a Donald Trump

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La anciana que derrotó a Donald Trump

Vera Coking, la anciana que derrotó a Donald Trump

La anciana que derrotó a Donald Trump
febrero 07
14:27 2016

 

“Había una vez una viuda que vivía en una casa junto al mar”. Así comienza Manuel Roig-Franzia, en The Washington Post, su historia de la anciana que derrotó a Donald Trump, al poder y la corrupción en el corazón de Atlantic City. Un combate en el que una vez más, en el país emblema de los derechos civiles, la libertad –el derecho a la propiedad de Vera Coking — salió ganando.

“La libertad individual encuentra expresión tangible en los derechos de propiedad”. Esta declaración del juez Anthony Kennedy, del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, reconoce el derecho de propiedad como un elemento clave para el funcionamiento de una sociedad abierta. Sin embargo, con una frecuencia indeseada, las autoridades federales, estatales y los gobiernos locales actúan a conveniencia e intentan pisotear los derechos de los propietarios, mucha veces a remolque de oscuros intereses monopólicos. Fue lo ocurrido en el caso de Coking.

La anciana viuda de Atlantic City se defendió con éxito del empeño de una agencia estatal —la Autoridad de Reinversión y Desarrollo de Casinos de Nueva Jersey (CRDA, por sus siglas en inglés)— que pretendía adquirir su propiedad bajo el acápite de “dominio eminente” (eminent domain) y transferirla al particular que movía los hilos a la sombra: Donald Trump. Trump convenció a la ciudad para que acorralase a la mujer con el objetivo de construir un estacionamiento limusina para los clientes de su Trump Plaza Hotel and Casino, levantado a la vera de la casa de Vera. Un empeño que primero lo llevó a intentar seducir a la anciana y luego a presionar al gobierno local para que liquidara a la baja la propiedad de Coking.

El caso fue mencionado por Jeb Bush durante el último debate republicano celebrado este sábado, previo a las primarias de New Hampshire. Un clásico caso de bullying, o abuso, perpetrado por un “matón”, según califica Clint Bolick a Trump. Bolick co-fundó el instituto jurídico que defendió a la mujer en los años noventa, y fue citado por Roig-Franzia en el artículo publicado por The Washington Post al que hice referencia antes. Un clásico caso de bullying y de capitalismo viciado agregaría yo, porque la alianza entre Trump y el gobierno de Atlantic City demuestra que la imagen de libre empresa enarbolada por el magnate neoyorquino para seducir a los votantes no es más que una fachada tras la cual esconde el peor de todos los capitalismos: ese que se alía al Estado y lo corrompe para imponer la fuerza y cercenar la libertad.

En 1961, Coking y su esposo habían comprado la casa de tres pisos en el número 127 de Columbia Pl. (Atlantic City), mucho antes de que el área fuera transformada con el objetivo de construir mega-casinos. A principios de la década de 1980 Bob Guccione, fundador de la revista Penthouse, ya había ofrecido a la propietaria nada menos que un millón de dólares por su vivienda, pero ella se había negado a vender. “Entonces Guccione comenzó la construcción de una estructura gigante justo al lado de la casa, e incluso tomó posesión del espacio aéreo por encima erigiendo una estructura metálica que se cernía sobre ella”, refiere el artículo. Finalmente, el proyecto de Guccione quebró.

Entonces entró Donald Trump y sobre los restos de la intentona de Guccione, refiere Roig-Franzia, se dedicó a planificar la expansión de su propio imperio de apuestas, para el que la casa de Coking constituía un estorbo. Al principio, incluso regaló entradas a la mujer para que se fuera a ver a Neil Diamond. “Yo ni siquiera sabía quién era Diamond”, recordó ella a un periódico local. Luego las presiones comenzaron en serio. De acuerdo con los abogados que defendieron a la anciana en el caso contra la ciudad, equipos de demolición asociados a Trump habrían prendido fuego a su techo, roto ventanas y causado considerables destrozos en la tercera planta de la vivienda. Sin embargo, Coking se mantuvo firme.

Vera-Coking vs Donald Trump

La casa que no pudo derrumbar Donald Trump

En la primavera de 1994, Atlantic City, con la empresa de Trump como aliada, ofreció a Coking $250,000 por su vivienda con la amenaza de que, en caso de que se rehusara a vender, la ciudad tomaría posesión. Fue en este punto que la mujer se decidió a enfrentar las presiones judicialmente. Y lo hizo con éxito. Tras una cruenta batalla que se extendió por varios años, en el verano de 1998 la Corte Superior de Nueva Jersey puso fin al conflicto y falló a favor de la propietaria. En tierras de libertad, la libertad había triunfado.

17 años después, señala la revista Forbes, “el Trump Plaza Hotel and Casino está abandonado después de caer en quiebra y Vera Coking vive en San Francisco, California. Su hijo, Casey, buscó vender la casa de Atlantic City y en julio de 2014 finalmente lo hizo por $500.000”. El sitio Press of Atlantic City reportó hace poco que el comprador fue un multimillonario inversionista llamado Carl Icahn, muy amigo de Donald Trump.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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