Neo Club Press Miami FL

La asfixia cubana

 Lo último
  • La revuelta de los holgazanes Ya se sabe que Lenin no trabajó nunca, que mientras se preparaba para su único empleo, el de alucinado profesional, comió y vistió durante 30 años con las remesas que...
  • El diablo embotellado del castrismo Uno no sabe si vomitar o retorcerse de vergüenza ajena ante esa manada de esbirros, jóvenes en mayoría, con pulóveres bien ajustados para lucir músculos y con toda la traza...
  • Equality is inhuman Capitalism cannot offer you equality—equality is inhuman–, not even security in terms of assistance (capitalism opens a range of possibilities so you, and only you, ensure your security). Capitalism however...
  • Tres: Kim, la prensa y la militarización de Cuba El hombre-cohete A pesar de que vivimos en la Sociedad del Disparate, allí donde aún funciona el estado de derecho –caso de Estados Unidos– sigue habiendo fricciones entre la puesta...
  • Degeneración del cubano, el mal mayor del castrismo El mayor daño hecho por los Castro a la nación cubana sin dudas es, sí, de carácter antropológico. No digo algo nuevo. Me descubrí coincidiendo con quienes comenzaron a decir...

La asfixia cubana

La asfixia cubana
enero 15
15:43 2016

 

Una medida del progreso es el espacio vital que potencialmente tenemos a nuestro alcance. Me refiero a la prosaica posibilidad de desplazarme en el espacio del punto en que me encuentro a otro libremente elegido. Aceptemos que sucesivamente la bestia de carga, la rueda, el navío, el avión y la nave espacial son hitos en el progreso humano.

Aceptemos –y ya estamos llegando– que en la medida en que el hombre hace uso de esos hallazgos disfruta del progreso.

Me parece evidente que un inglés que pasa una semana en las Baleares o un catalán que acude en su coche a Perpignan está ejerciendo el progreso, usufructuándolo, muchísimo más que un aldeano de las Hurdes, culturalmente autoconfinado al perímetro de su villorrio. En inglés hay una frase de admiración con la que se califica a cierta gente de gran movilidad: la Jet Society. Por ahora esto resume la idea.

¿Y qué tiene que ver el espacio con el sistema imperante en Cuba? Mucho. Cierto tipo de dictaduras herméticas producen una especie de asfixia moral. Esto no es una frase. ¿Por qué la loca estampida de los cubanos hacia los barcos, aviones, salvavidas o rústicas balsas que los alejen de la Isla? Por muchas razones. Aquí va una de ellas: porque se asfixian. Y una de las causas de la asfixia es la limitación de movimiento en el espacio. El extraño malestar que ha producido en el cubano un súbito encogimiento de su ámbito vital. El castrismo, por cuestiones de economía y por su naturaleza simplista, ha reducido, de golpe, la capacidad de movimiento de los cubanos.

Entre los reglamentos y el desastroso sistema de transporte, cursar el más sencillo trayecto es una calamitosa operación. Este problema es gravísimo en La Habana, donde vive un 20 por 100 de la población del país, y donde existían, por cierto, unos hábitos de desplazamiento más generosos. Obviamente, no me estoy quejando del transporte. Eso puede ser más o menos deficiente –en Cuba es tremendamente deficiente–, sino del terror claustrofóbico que le provoca a un bípedo urbano del siglo de las naves espaciales saber que su vidita va a transcurrir pastosamente entre los muros metafísicos de las dos «cuadras» que separan la vivienda de su trabajo. Saber que su autonomía itinerante no tiene nada que ver con la de su prójimo de San Juan o Madrid, puesto que la revolución –a la que ni por asomo se le ocurre que el hombre tenga ciertas necesidades no descritas en El Capital– lo ha confinado a un diminuto potrero en el que apenas puede estirar las piernas.

Habrá que añadir el término parroquialización para describir el fenómeno que se ha apoderado de los cubanos, pero existe y es terrible. Asfixia.

Etiquetas
Compartir

Sobre el autor

Carlos Alberto Montaner

Carlos Alberto Montaner

Carlos Alberto Montaner ( La Habana, 1943). Escritor y periodista. Ha publicado alrededor de treinta libros, varios traducidos al inglés, el portugués, el ruso y el italiano, entre ellos las novelas "La mujer del coronel", "Otra vez adiós" y "Tiempo de canallas". La revista Poder lo ha calificado como uno de los columnistas más importantes en lengua española, y en 2012 Foreign Policy lo eligió como uno de los 50 intelectuales más influyentes de Iberoamérica. Reside entre Madrid y Miami.

Artículos relacionados

Radio Viva 24

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  José Gabriel Barrenechea

Cháchara de muertos

José Gabriel Barrenechea

Es sábado en la noche. Mi esposa me ha arrastrado aquí, de visita a casa de una amiga suya. Ellas dos, que ya se acercan o han llegado a los

Leer más
  Otilio Carvajal

El discurso tanático de Félix Anesio

Otilio Carvajal

  Hoy bebo una taza de café amargo en un lugar ajeno que se llama exilio[1] El uso manifiesto de lo tanático es muy frecuente en la poesía cubana desde

Leer más
  Luis de la Paz

Lilliam Moro, de la mano de un ángel

Luis de la Paz

Hace unas semanas, durante la presentación en el Centro Cultural Español de su libro Contracorriente, poemario por el que recibió el Premio Internacional de Poesía “Pilar Fernández Labrador”, en Salamanca,

Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami

Carlos Alberto Montaner – El por qué de los ataques acústicos en Cuba