Neo Club Press Miami FL

La buscadora de ilusiones

La buscadora de ilusiones

La buscadora de ilusiones
Diciembre 30
00:36 2014

¿Vivimos para recordar o recordamos para vivir? Linda paradoja que está en el latir de las narraciones del libro El buscador de sombras de nubes y otros cuentos (Alexandria Library, 2014), de la escritora cubana Ivette Fuentes de la Paz. Probablemente sea el dilema que cada escritor enfrenta: la búsqueda incesante de mantener vivo, a través de las palabras, el tiempo perdido.

En estos cuentos hay un intermediario entre la realidad y el hombre que es la imagen, la sombra, y el fantasma de las cosas. Como lo que tenemos de las cosas y los amigos son sus imágenes, sólo con nombrarlas les insuflamos vida. Para el hombre del cuento “Nombrar las cosas”, lo ordinario se vuelve extraordinario a la hora de su muerte y descubre que nombrando lo grosero y cotidiano del entorno alcanza, como decía el viejo Lezama, su definición mejor; es decir, la salvación. Es un vivir perenne en la imagen que se renueva gracias a la palabra y que da testimonio de la existencia del ser humano.

61zJhWRrW8L._SY344_BO1,204,203,200_También del amor de la pareja tenemos su imagen. Amamos esa fijeza que, en un instante, nos hizo feliz y que a fuerza de voluntad perduramos y amasamos para que sea eterna. En el relato “De un sueño interminable”, sólo el regocijo de un viejo matrimonio descansa en mantener viva esa imagen ante los cuerpos envejecidos y decrépitos. El amor que disfrutamos hoy desaparecerá mañana con el devenir: el tiempo es implacable y no tiene amigos. Una manera de sortearlo y burlarnos de él es avivar la imagen de ese amor como propone el cuento “Temporalidad”, en el cual los amantes van contemplando su desgaste físico y siguen unidos porque mantienen fresca la sombra de su amor.

En la narración “María Antonieta”, esta no teme a la muerte porque la imagen de lo que fue le acompaña. Sólo su cuerpo avanza para ser mutilado y el recuerdo de los días de felicidad la mantiene calmada. Encuentra la redención a través de la memoria.

Hay opciones para el hombre frente al cambio, la negación y, por último, la muerte. Puede ir acompañado de la mano de Dios o del sentido que le dé a su propia existencia. Acomodar lo vivido, imaginarlo, es renacer; es multiplicar la canasta de los peces imaginarios como hacen la literatura, el arte y la religión. Esa es la contradicción del personaje en “El pintor y su sombra”. Sabe que en la luz está la presencia de los colores y en la oscuridad su ausencia. También sabe que su sombra puede desaparecer ante un chorro de fotones o en la penumbra de un cuarto oscuro. ¿Cómo resguardarla? Es ese el gran conflicto de la tragedia del hombre. ¿Podrá el pintor mantener su sombra?

En el libro hay un grupo de cuentos recogidos bajo el título “Del eco y sus voces” en los cuales la narradora propone recrear imágenes desde el punto de vista femenino de figuras como Don Quijote y Jesús Cristo, propuesta estremecedora que sacude la imagen masculina que tenemos de ellas. Por tanto no es vivir en la imagen por la imagen, es ajustarla a los nuevos tiempos en que vivimos.

El azar, la fugacidad y el fantasma de las cosas son las constantes que estructuran la prosa poética de estos cuentos, prosa que no se preocupa por la intensidad narrativa sino por establecer contrastes, conexiones y paradojas que invitan a salvarnos del deterioro propio de la existencia humana. La otra realidad, esa que saben ver los grandes escritores –como Jorge Luis Borges en “Las ruinas circulares”, José Lezama Lima en “Juego de las decapitaciones”, Gabriel García Márquez en “El ahogado más hermoso del mundo” y Julio Cortázar en “Las babas del diablo”–, es la que predomina en el universo de los personajes de esta excelente escritora.

Sobre el autor

Jorge Luis Llópiz

Jorge Luis Llópiz

Jorge Luis Llópiz nació en 1960 en La Habana. En 1995 salió de Cuba rumbo a Estados Unidos y en el año 2000 dio a conocer su primer libro de cuentos, "Juegos de intenciones". Su segundo libro de narrativa corta, "Los papeles de Ventura" (2010), vio la luz diez años después. Otros libros suyos son la novela "Tarareando" (2011) y "El domador de ilusiones" (2013), otro cuaderno de cuentos. Reside en Texas, Estados Unidos.

Artículos relacionados

0 Comentario

No hay comentarios

No hay comentarios, escribe el tuyo

Escribe un comentario

Escriba un comentario

El bravo pueblo saldrá a votar en masa el 16 de julio. El análisis de Carlos Alberto Montaner:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Félix Luis Viera

Un loco sí puede (fragmento)

Félix Luis Viera

                                                            25 Así es, así ha sido, mi psiquiatrico plástico, como tanto le he repetido, esta vida de loco tan dura que he llevado me fue tirando cada vez

1 comentario Leer más
  María Eugenia Caseiro

El presentador

María Eugenia Caseiro

A mi hermana Karin Aldrey, que acostumbra dirigirse al Mundo –Señoras y señores… –dice el hombre y se interrumpe. Lleva prendida en el guargüero la grotesca sequedad que intenta resolver

0 comentario Leer más
  José Hugo Fernández

¿Será eterno el adiós de Labrador Ruiz?

José Hugo Fernández

Muerto en Miami, en 1991, a los 89 años de edad, el escritor Enrique Labrador Ruiz es distinguible aún hoy entre lo más avanzado de la moderna narrativa cubana. Sin

0 comentario Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami