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La caída de Pello el Afrokán

La caída de Pello el Afrokán

marzo 18
16:25 2011

122mozambiqueHace unos días pedí a mis amistades datos sobre qué pasó en Cuba con Pello el Afrokán y el contagioso ritmo “Mozambique”, que años atrás desaparecieron repentinamente de la televisión y la radio en la Isla.

Habiendo llegado a ser tan populares, me resultaba raro que no transcendieran. Era de esos misterios que en ausencia de glasnost y perestroika, por falta de transparencia, los cubanos manejamos, y se me ocurrió preguntar si alguien conocía las causas de tan súbita desaparición.


He recibido muchas especulaciones e informaciones, pero sólo voy a compartir con ustedes una de las que me parecen más interesantes y posiblemente cercanas a la verdad, si tenemos en cuenta que se trata de situaciones originadas hace más de cuatro décadas. Lo siguiente me lo envía un amigo desde Cuba, que pide no se divulgue su nombre.

La verdadera historia de Pello el Afrokán

A Pello le pasó como a casi todos. Cuando la UJC lo aupó para utilizar su “Mozambique” como contrapartida a la música extranjera, a la que el gobierno veía como “diversionismo ideológico”, el pobre pensó que tenía a Dios cogido de las barbas.

Cuando fue al Teatro Olympia de París, junto con los Zafiros, tuvo sus tropiezos y excesos. Llegaron rumores de broncas y destrozos en los hoteles, pero aquello no tuvo mayor trascendencia.

En esa época existía una cosa llamada JUCEI, que eran las autoridades municipales. Entre otros eventos, estas JUCEI organizaban y presupuestaban actividades locales, tales como los carnavales.

Para organizar los carnavales de Santiago de Cuba contaron con Pello, y él pidió que le pagaran diez mil pesos por cada día de actuación. La JUCEI municipal de Santiago dijo que no podía, y el dirigente máximo del Partido Comunista en la provincia, entonces Juan Almeida Bosque, lo llamó para que reconsiderara y aceptara lo que la JUCEI le podía ofrecer. Pero Pello dijo que por menos de diez mil no tocaba.

Ahí mismo fue donde le dijeron: “¡Pues no tocas más en ninguna parte!”.

Años más tarde, la revista Opina organizó un evento junto con el INDER, para homenajear a los deportistas, y el organizador quiso traer a Pello. Compuso (el propio organizador) un Mozambique especial saludando a los deportistas. El INDER no quería que llamaran a Pello, pues sería muy comprometedor traer a un artista que estaba en lista negra. El organizador de Opina insistió, y tenía suficientes conexiones en “las alturas” como para salirse con la suya. Y trajo al Pello.

Pero la veta de composición y creación ya casi se le había agotado para ese entonces al músico, aparte de que casi nadie se atrevía a llamarle para nada que fuera de nivel nacional, o que hubiera que divulgar por televisión nacionalmente.

Pello continuó actuando (incluso en el extranjero), fundamentalmente en centros de entretenimiento del interior, pero nunca volvió a ser presentado como un representante cimero de la “Música Nacional”.

 

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