Neo Club Press Miami FL

La civilización es comida

La civilización es comida

La civilización es comida
abril 16
03:19 2015

No se le ha dado importancia en los estudios sociales a este mecanismo integrado de civilización-alimentación. Se pueden establecer los períodos de grandes ascensos históricos de la civilización a partir de un mayor desarrollo o salto en la alimentación humana.

En el curso histórico de las civilizaciones, el factor alimento (producción y consumo) ha figurado a la par que el político, el estratégico, el cultural o el militar.

En los compendios contemporáneos de historia, o de teoría política y social, no aparece el ingrediente de la alimentación, de la comida, de la producción de alimentos como uno a tener en cuenta en los cambios políticos y sociales, en las estrategias de las potencias, o en las definiciones territoriales de los Estados.

No siempre fue o ha sido así. El hecho de que la alimentación, como elemento que define el entorno cultural, ha pasado a segundo plano, se debe a la importancia que le hemos dado a los componente tecnológicos, o a materias primas como el petróleo. Se pierde de vista que el grueso de la invención tecnológica y de la energía se encauza precisamente a la producción, elaboración, distribución y consumo de alimentos.

El paso de la cocción y procesamiento de las carnes y los vegetales por parte del humano primitivo significó un salto no sólo en su calidad de vida, sino en la forma que convivía, las reglas sociales que implementaría, la vivienda, la jerarquización social, la fuente de poder y control, la preeminencia de grupos y comunidades sobre otros.

El poder político se estructuró y desarrolló a partir del control de los alimentos.

Así, el mayor proveedor de carnes o vegetales se transformaba en la autoridad predominante de un conglomerado humano, fuese familia extendida o clan.

El jefe era quien distribuía el producto de la caza y la recolección, y separaba para consumo posterior o para sí, parte del resultado. Así, la participación en la captura de los grandes animales, como el mamut, o el bisonte, no sólo determinaba la estructura social, los ritos y costumbres, sino también a los individuos que en ello se destacaba, lo cual les proporcionaba un estatus superior dentro del clan.

Entre las costumbres más importantes figuraba la iniciación de los jóvenes a un rol social superior en la comunidad. Precisamente, en importancia estaba el que debía sobrevivir durante un cierto período de tiempo en un bosque o lejos de la protección clánica; tenía que lograr su sustentación alimentaria,  o aportar un alimento como cazar animales.

Es elocuente que todos los animales fijan un territorio del cual depende su subsistencia alimentaria, y lo defienden de cualquier intrusión. Tal ejemplo se transfiere luego con el humano al dominio de una zona del clan, de la tribu, o incluso del Estado…. La fundación de las villas, ciudades y Estados se basa en el gobierno y salvaguardia de las zonas de caza y cultivo.

Al lograr el control de las cosechas y la domesticación de animales fue desapareciendo el nomadismo que obligaba a moverse detrás de las manadas, o ir en busca constante de territorios con abundante frutas y vegetales.

En un principio era más claro que el factor alimentación, o la búsqueda de las fuentes de alimentación era el motor que formalizaba la fundación de Estados, las guerras de expansión, la dominación de otras comarcas.

El pasaje bíblico de José vendido por sus hermanos como esclavo, sus dotes de interpretar sueños que lo lleva a pronosticar al Faraón los 7 años de abundancia y 7 años de hambruna, representa cómo el Estado controlaba el resultado de las cosechas en los graneros de los templos y cómo ejercía las cuotas de distribución.

imagesEl mercado resultó el núcleo a partir del cual se crearon las villas, las ciudades, como fue el caso del Foro Romano, centro incluso de la política de tal imperio. Y las rutas comerciales definieron la extensión del Estado.

Puede apuntarse que tres cultivos de alimentos definieron a tres continentes: el maíz a Mesoamérica, el trigo a Europa y el Mediterráneo, y el arroz al Asia. Asimismo, tres animales también marcaron tales continentes: en América del sur la llama, en Eurásia el caballo y al norte africano y Medio Oriente el camello y el dromedario.

La definición y la diferencia en las culturas  del Asia, de Europa, del África y de América, incluso su desarrollo político y social también se debe claramente al tipo de alimentos típicos de cada lugar (producción y consumo), tanto vegetal como animal.

Precisamente, el comercio humano se inicia con el trueque de alimentos entre las familias extendidas o los clanes.  Incluso, en la época del nomadismo existían las reuniones temporales entre los diferentes clanes donde se intercambiaban pieles, alimentos, se realizaban ceremonias de matrimonios, o religiosas; todas ellas aderezadas con comidas.

Aún existe en varias zonas del planeta el uso de alimentos y animales como dotes familiares para concluir matrimonios. En China, usualmente se canjeaban sacos de arroz por la novia y en partes del Africa se adquiere la novia por vacas y chivos.

También los primeros medios de intercambio, las primeras monedas, lo constituyeron los alimentos. En algunas zonas de la prehistoria, e incluso de la antigüedad, el producto de la pesca, o de un tipo específico de cultivo, se utilizaba como moneda. Así, hasta hoy día, como ilustra por ejemplo Juan Benemelis en su historia del África, en el Sahara, es la sal (natrón) lo que utilizan las tribus bereberes como moneda de intercambio.

Debemos recordar que fue precisamente la necesidad en Europa de las especies lo que motivó los grandes bojeos del África y la conquista del Índico por los portugueses, y los viajes de descubrimiento a América. Los turcos habían cerrado la vía del Mar Rojo y el acceso al Asia al tomar Constantinopla.

Al igual que la Ruta de la Seda implicó en la Antigüedad un tráfico de productos, en especial alimentos entre el Oriente y Occidente de los viejos continentes, determinando tal comercio el ascenso cultural de ambas regiones, el descubrimiento de América significó un intenso intercambio de cultivos y animales. Para citar algunos ejemplos: la papa, el tomate, el chocolate, la piña de América; el caballo, el porcino, el café, etcétera, del Viejo Continente.

Incluso, el llamado comercio triangular (Europa, América, Africa) tiene lugar precisamente a partir de todos los componentes para la producción y consumo de alimentos. La sustitución de los amerindios como fuerza laboral por africanos esclavizados fundamentalmente en las granjerías americanas.

Ello significó un cambio radical no sólo en el componente de las dietas en ambos hemisferios, sino en una decisiva mejoría cultural.

Cuba es un ejemplo de un tipo de cultivo alimenticio determinando la cultura, economía, política y demografía. La producción azucarera desde fines del siglo XVIII cambió totalmente la naturaleza social de esa Isla; determinó la extensión de la esclavitud de africanos en una dimensión enorme; resultó en el factor económico de riqueza para esa nación; estableció el ritmo de los movimientos políticos, la psicología y su destino geopolítico.

Es llamativo cómo también el folclor en muchos países está determinado por todo lo que acontece alrededor de los componentes de la comida. Así, en Europa aún se da el festival de la naranja, en Italia la fiesta donde se lanzan tomates a los transeúntes, en Estados Unidos la competencia de las grandes calabazas. Recordar que en la Roma antigua se distribuía pan en los espectáculos y fiestas públicas.

También las fechas conmemorativas tienen lugar alrededor de comidas, como las Pascuas, la Acción de Gracias en Estados Unidos, el Halloween, la nochebuena, los cumpleaños, los bautizos, las bodas.

Son comunes las ofrendas de comidas en las religiones, así como prohibiciones. En el Islam está vedado el consumo de carne porcina, y en la India de carne vacuna.

Sobre el autor

Lucía Beltrán

Lucía Beltrán

Escritora cubana y editora. Amante de las artes, especialmente la pintura. Estudió en Everest College, Arlington. Es Técnica en Farmacia del Trinity North Pharmacy. En la actualidad vive en Dallas, Texas. Tiene en preparación un libro de recetas de cocina de platos típicos internacionales.

Artículos relacionados

1 comentario

  1. Antonio Ramos
    Antonio Ramos diciembre 01, 12:33

    Qué buen artículo, Lucy! Sin comida no hay civilización, tampoco especie humana. A menos comida, más brutalidad y dictadores. Las sociedades más desarrollanas comen bien y son libres. Lo malo del caso es que no llueve maná, también existe la pobreza. La comida es dominio y comercio, aunque no solo de comer viva el hombre. Gracias. ARZ

Escriba un comentario

Video destacado:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Kiko Arocha

Las deudas

Kiko Arocha

  Miró a su hermano menor con penetración, como miran los felinos, para decirle: —Te veo nervioso, suelta la botella que no va a pasar na. —Mira mi hermano, estoy

0 comentario Leer más
  Manuel Gayol Mecías

Fidel ha muerto

Manuel Gayol Mecías

  Las palabras y los muertos (Premio Internacional Mario Vargas Llosa, Universidad de Murcia, España, Seix Barral, 2007), del escritor cubano Amir Valle, trata sobre la muerte de Fidel Castro y los

0 comentario Leer más
  Jorge Olivera Castillo

Pan (de yeso) y circo

Jorge Olivera Castillo

                El circo no es el pasatiempo donde lavamos las llagas del hambre con sonrisas espontáneas y puras. Tampoco es el lugar para

0 comentario Leer más

Festival Vista Miami