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La crisis Made in USA

La crisis Made in USA

agosto 10
15:34 2011

1-made_in_usa_¿Qué haremos para salir de la abismal crisis moral y económica en que se encuentra Estados Unidos? Reactivar la industria de la construcción es casi una utopía, ya que hay saturación en el sector y menudean los edificios, locales comerciales, casas y apartamentos desocupados, además de que los bancos no saben qué hacer con los inmuebles que han re-poseído. Por lo tanto, la solución no es construir más: no hay a quién venderle. Los urbanizadores lo tienen bien claro y no van a tomar el riesgo de seguir construyendo cuando la oferta es mayor que la demanda. Por otra parte, los bancos, después de crear la crisis inmobiliaria, ahora están exigiendo excesivos requisitos.

Desde hace varias décadas Estados Unidos importa mucho más de lo que exporta, la etiqueta “Made in USA” ha desaparecido de los anaqueles de las tiendas y comercios. Las exigencias de técnica y calidad a las fábricas americanas y las exigencias salariales que ejercían contra los dueños los sindicatos, hundieron la nación. El capital es cobarde y huyó al extranjero: China, México, Singapur, India, etcétera, se repartieron el botín que despedazó la industria norteamericana. A fin de cuentas, son casi todos países totalitarios donde el gobierno deciden cuáles son las normas de calidad y qué salarios o beneficios dar a los empleados, por lo regular miserables. Esto ha traído un desempleo nacional sólo comparable a la Gran Depresión de los años cuarenta del pasado siglo.

Esto lo tenemos que cambiar inmediatamente: tenemos que empezar a comprar los productos Made in USA. ¡Dígaselo a sus proveedores!: Queremos comprar “Made in USA”.

Durante demasiado tiempo el complejo militar-industrial, que es realmente el que controla a los políticos y gobernantes, ha desgastado este país económicamente a niveles absolutos, además de abonar tierras extranjeras con la sangre de millones de jóvenes norteamericanos que podían haber contribuido sin dudas a un crecimiento industrial-social-económico. Estas personas prefirieron que murieran en naciones que nunca agradecieron su inmolación: lejos de eso, nos odian y envidian. Esos muchachos nuestros nunca llegaron a ser músicos, ingenieros, mecánicos; no les permitimos contribuir a la grandeza de los Estados Unidos. No quiero decir que este sea el único problema que tenemos, pero sí digo que es el más grande. Participamos en guerras sin sentido o motivo real. Todo ha sido un invento para alcanzar objetivos ocultos y que gastemos locamente nuestro dinero enriqueciendo a canallas.

Hicimos la Guerra con México (1946-1848), la Guerra Hispanoamericana (Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas: 1898-1901), las Guerras Bananeras (Nicaragua, Cuba, México, Panamá, Haití, República Dominicana: 1998-1935), la Primera Guerra Mundial (1917-1918), la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la Guerra Fría (Unión Soviética y países comunistas: 1945-1991), la guerra de Korea (1949-1953), la Crisis del Líbano (1958), la intervención en República Dominicana (1965), la Guerra de Vietnam, Camboya y Laos (1964-1975) [¿alguien me puede decir que rayos fuimos a buscar ahí?], la Operación en Teherán (1980), la ocupación de Granada (1983), Beirut (1983-1984), Panamá (Noriega: 1989), la Star War (1991-2001), la Guerra del Golfo (1991-1993), la guerra de Somalia (1992), la Guerra de Yugoslavia: Bosnia-Herzegovina (1990-1999), la Guerra contra el Terrorismo (Al-Qaida: 2001 hasta el presente), la Guerra de Irak (2001-2003) y la Guerra de Afganistán (2003 hasta el presente). Además, tenemos constantemente decenas de escaramuzas en el mundo donde se gasta el 43%  de nuestro presupuesto nacional. Guerras que muchas veces no tenían absolutamente nada que ver con nuestra seguridad en América, guerras que consumen miles de millones de dólares en minutos y donde perdemos las vidas de nuestros muchachos, que son parte del futuro de los Estados Unidos.

Todo esto nos ha creado una deuda externa que está destruyendo al país. Si nosotros hubiéramos empleado todo este dinero en inversiones industriales que produjeran bienestar y riquezas, en este momento no tendríamos este desastre que los políticos (todos) han creado. Los políticos han traicionado y traicionan a los Estados Unidos. El pueblo no aprende y los reelige permanentemente. ¿Hasta dónde vamos a llegar con esta locura estúpida? Es hora de que la cordura, la inteligencia, la serenidad y el sentido de que los Estados Unidos son y deben seguir siendo el mejor lugar del mundo, primen. ¡Y ponernos a trabajar para arreglar todo este desastre, pero ya!

¿Qué futuro le espera al país más poderoso del mundo?

LazaroRGonzalez@msn.com

 

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