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La farsa del Club Bilderberg

La farsa del Club Bilderberg

junio 02
21:17 2012

Chantilly, Virginia. Pero el Club es un club como otro cualquiera. O no. Es más que un club: es una mitología. ¿Qué quiere esto decir?  Que desde que el mundo es mundo las teorías conspirativas asaltan la memoria gustativa de los vividores y los “artistas”, tentándolos a justificar su inacción. A ese género entre fantástico y vindicativo pertenece el Club Bilderberg. Es una de las justificaciones favoritas de los perdedores, que en este planeta son legión.

Conspira contra la ciudadanía mundial, dicen. Pero al Club Bilderberg no se acude a decidir nada, mucho menos a tomar decisiones de alcance geoestratégico o financiero, sino a socializar e intercambiar favores. Donald Rumsfeld se aburre mortalmente y Henry Kissinger saliva por pontificar entre “iguales” sobre el calentamiento global. David Rockefeller quiere conocer a la señora de Bill Gates. Y así sucesivamente. No es que no tengan nada importante que decidir estos señores, es que no tienen que andarse con tanto mediático misterio para hacerlo. La idea de que en una reunión (1-0_aclub_Bilderbergfísica) anual se aprietan las palancas que mueven al mundo es tan infantil como una casa de muñecas.

Un dato que aporta mucho a la teoría que expongo en esta nota, y que no es precisamente nueva: el club tuvo su primera reunión en 1954 en el hotel Bilderberg gracias a la mediación del príncipe Bernardo de Holanda, el exministro belga Paul Van Zeeland y el consejero político polaco Joseph Retinger, gente sin poderes efectivos que se aburría muchísimo y daba un ojo de la cara por regresar, o ingresar, a los planos estelares de la sociopolítica internacional, para codearse con la crema y nata de las clases vivas predominantes.

No dieron el ojo pero sí mucho dinero, y ya ve usted. Han pasado casi 60 años y la impresionable raza humana sigue perdiendo el tiempo en su cháchara sobre el dichoso Club Bilderberg. “El club tiene un alcance mayor de lo imaginado en la política, las finanzas y la comunicación”, titula cierto periódico, y es la regla comunicacional. Y luego protestan ante el crudo avance de las redes sociales.

Sobre el autor

Carlos Scholkow

Carlos Scholkow

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1 comentario

  1. RUBEN POR LA VERDAD....
    RUBEN POR LA VERDAD.... julio 20, 19:33

    Vete al carajo con tu nota idiota.Ese Club es una de las pestes mas grandes de la historia. DESINFORMADOR…..

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